Cáncer de próstata

Datos importantes

Definición de cáncer de próstata

  • El cáncer de próstata se forma en los tejidos de la próstata, una glándula en el aparato reproductivo masculino, que se encuentra por debajo de la vejiga y frente al recto. La próstata está formada de dos lóbulos simétricos.
  • No se la debe confundir con la hiperplasia prostática benigna que es un agrandamiento no canceroso de la próstata.

 

Diagnóstico

  • Los síntomas como el aumento de la frecuencia de orinar, dificultades para comenzar a orinar, levantarse en la noche muchas veces para orinar, urgencia o ganas de orinar inmediatamente podrían indicar cáncer de próstata.
  • Un examen físico y el análisis de una proteína producida por la próstata (PSA) en la sangre guiarán el diagnóstico.
  • El diagnóstico puede ser confirmado únicamente analizando pedazos de tejido de la próstata en un microscopio (biopsia).

 

Tratamiento de acuerdo a la extensión de la enfermedad (clasificada en diferentes estadios)

  • El estadio I y el estadio II del cáncer de próstata se llaman estadio temprano o cáncer localizado debido a que el tumor está confinado a la próstata:
    • Cuando el cáncer es diagnosticado en un estadio muy temprano y se considera que los beneficios no justifican el riesgo del tratamiento, una estrategia de “espera cautelosa” debe discutirse.
    • En el resto de los casos la cirugía y la radioterapia son igualmente efectivas. Sin embargo sus efectos secundarios son diferentes, por lo tanto los riesgos y beneficios de cada una de estas estrategias debe discutirse con cada paciente. Adicionalmente se administrará terapia hormonal.
    • La terapia hormonal por si misma puede proponerse a pacientes ancianos y a pacientes que no pueden o no desean ser tratados con radioterapia o cirugía.
  • El estadio III del cáncer de próstata es llamado cáncer localmente avanzado debido a que el cáncer se expande más allá de la capa externa que recubre la próstata llamada cápsula:
    • La radioterapia y la terapia hormonal adicional  son el tratamiento establecido.
    • En algunos casos la cirugía es otra opción.
  • El estadio IV es llamado cáncer avanzado o metastásico debido a que el tumor inicial se a expandido importantemente.
    • La terapia hormonal es el tratamiento establecido.
    • La cirugía y la radioterapia también pueden ayudar a aliviar  los síntomas relacionados al cáncer.

 

Seguimiento

  • Para detectar si el cáncer ha regresado, el PSA debe ser medido con regularidad. Un aumento de PSA no es suficiente para confirmar que el cáncer ha vuelto y por lo tanto los resultados tienen que combinarse con otros hallazgos como una biopsia positiva o resultado de tomografía computarizada anormales.
  • El seguimiento también sirve para evaluar los efectos adversos del tratamiento y para dar apoyo psicológico e información para mejorar el retorno a la vida normal.
INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE BASADA EN LAS DIRECTRICES CLÍNICAS DE LA ESMO
Debido a que los tratamientos se hacen cada vez más personalizados, gracias a los avances en el tratamiento del cáncer, le pedimos ponerse en contacto con info@anticancerfund [dot] org para una asistencia adecuada conforme a la guías para profesionales más recientes sobre este tipo de cáncer. Esta guía ha sido preparada para ayudar a los pacientes y a sus familiares a comprender mejor la naturaleza de este cáncer y reconocer las mejores opciones de tratamiento disponibles. Recomendamos a los pacientes que pregunten a sus médicos qué pruebas o tipos de tratamientos son necesarios para su tipo y estadio de la enfermedad. Esta guía está basada en la Guía de Práctica Clínica de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) y se divulga con su permiso. Ha sido escrita por un médico y revisada por dos oncólogos de la ESMO, de quienes uno es el autor principal de la Guía de Práctica Clínica para Profesionales. También fue revisada por representantes de pacientes del Cancer Patient Working Group (Grupo de trabajo de pacientes con cáncer) de la ESMO.

Introducción

INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE BASADA EN LAS DIRECTRICES CLÍNICAS DE LA ESMO
Debido a que los tratamientos se hacen cada vez más personalizados, gracias a los avances en el tratamiento del cáncer, le pedimos ponerse en contacto con info@anticancerfund [dot] org para una asistencia adecuada conforme a la guías para profesionales más recientes sobre este tipo de cáncer. Esta guía ha sido preparada para ayudar a los pacientes y a sus familiares a comprender mejor la naturaleza de este cáncer y reconocer las mejores opciones de tratamiento disponibles. 

 

Definición de cáncer de próstata

El cáncer de próstata se forma en los tejidos de la próstata (una glándula del aparato reproductor masculino que se encuentra por debajo de la vejiga y por delante del recto). El cáncer de próstata suele producirse en hombres mayores y no debe confundirse con la hiperplasia prostática benigna, que consiste en el aumento del tamaño de la próstata debido al aumento del número de células, pero que no se disemina a otras partes del cuerpo y cuyos síntomas se asocian a una compresión de las estructuras adyacentes, como la uretra.

Anatomía del sistema reproductor y el sistema urinario masculino, muestra la próstata, los testículos, la vejiga y otros órganos.

 

INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE BASADA EN LA CLÍNICA DE LA ESMO
La Fundación Contra el Cáncer ha elaborado esta guía para pacientes como un servicio a los pacientes, con el objetivo de servirles de ayuda, tanto a ellos como a sus familiares, para comprender con más exactitud la naturaleza del cáncer de próstata y considerar las mejores opciones de tratamiento disponibles según el subtipo de su enfermedad. Recomendamos a los pacientes que consulten a su médico qué pruebas o tipos de tratamiento se necesitan según el tipo y estadio de su enfermedad. La información médica descrita en este documento está basada en la Guía de Práctica Clínica para Profesionales de la Sociedad Europea de Oncología Médica (European Society for Medical Oncology o ESMO) para el tratamiento del cáncer de próstata. La guía para pacientes se ha elaborado en colaboración con ESMO y se divulga con su permiso. La ha escrito un médico y la han revisado dos oncólogos de la ESMO, uno de los cuales es el autor principal de la Guía de Práctica Clínica para Profesionales.También fue revisada por representantes de pacientes del Cancer Patient Working Group (Grupo de trabajo de pacientes con cáncer) de la ESMO.

Más información acerca de la Fundación Contra el Cáncer: www.fundacioncontraelcancer.org
Más información sobre la ESMO (European Society for Medical Oncology): www.esmo.org
 

Frecuencia

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¿Cuál es la frecuencia del cáncer de próstata?

Es el cáncer más común entre los varones. Aproximadamente uno de cada diez hombres en Europa presentará cáncer de próstata en algún momento de su vida, aunque esta probabilidad es menor en la Europa mediterránea y en algunos países nórdicos.

En 2006 unos 338.500 varones fueron diagnosticados con cáncer de próstata en Europa. Cada año se diagnostican 110 casos por cada 100.000 varones.
 

Causas

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¿Qué causa el cáncer de próstata?

Hoy en día no está claro por qué se produce el cáncer de próstata, aunque se han identificado algunos factores de riesgo. Un factor de riesgo aumenta la probabilidad de aparición de cáncer, pero no es suficiente ni necesario para que aparezca la enfermedad, no es una causa en sí mismo.
Algunos hombres con estos factores de riesgo nunca desarrollarán cáncer de próstata, mientras que otros sin dichos factores de riesgo sí lo harán.
Los principales factores de riesgo de cáncer de próstata son:

  • Envejecimiento: El riesgo de cáncer de próstata está muy influido por la edad. Después de los 50 años, el riesgo aumenta de forma exponencial cada año. No se conoce el mecanismo con exactitud, pero se ha determinado que podría deberse al envejecimiento celular y a los cambios en el ADN que acompañan a este proceso.
  • Origen étnico: En los países desarrollados, los hombres de ascendencia africana presentan un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata que los hombres de ascendencia europea o asiática, aunque las razones no están claras.
  • Genes: Algunas investigaciones recientes han mostrado que hay varios genes heredados que se relacionan con un aumento del riesgo de aparición de cáncer de próstata, pero parece ser que únicamente son responsables de un pequeño número de casos. En estos momentos se están llevando a cabo algunos estudios para ver si las pruebas que detectan esos genes son útiles para predecir el riesgo de cáncer de próstata.
  • Antecedentes familiares de cáncer de próstata: Se ha demostrado que existe una predisposición familiar al cáncer de próstata, especialmente en aquellos varones cuyos padres o hermanos se han visto afectados.
  • Alimentación: No está claro si la alimentación y el estilo de vida intervienen en la aparición del cáncer de próstata. Algunos estudios indican que una alimentación rica en carnes rojas o productos lácteos aumenta ligeramente el riesgo de aparición de cáncer de próstata. Por otra parte, algunos estudios indican que una alimentación rica en licopenos (que se encuentran en el tomate) y selenio (un mineral que se encuentra principalmente en la carne, el pescado y el marisco, los huevos y cereales) reduce ligeramente el riesgo de cáncer de próstata. La obesidad, por el contrario, aumenta el riesgo de aparición de cáncer de próstata.
  • Estilo de vida: Fumar puede aumentar ligeramente el riesgo de aparición del cáncer de próstata, mientras que la actividad física parece reducirlo levemente.
  • Hormonas: Unos niveles de testosterona elevados aumentan el riesgo de cáncer de próstata. Además, se han relacionado con el cáncer algunas hormonas asociadas con el crecimiento, pero aún deben efectuarse más estudios.

Se ha sospechado de otros factores relacionados con un aumento del riesgo de cáncer de próstata, pero las pruebas no son concluyentes. Desafortunadamente, los factores con más influencia sobre el riesgo del cáncer de próstata, como la edad, el origen étnico, los genes y los antecedentes familiares de cáncer de próstata no pueden alterarse.

 

Diagnóstico

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¿Como se diagnostica el cáncer de próstata?

El cáncer de próstata aparece con lentitud y produce síntomas cuando la enfermedad se encuentra en estadio avanzado. Algunos síntomas habituales en ese caso están relacionados con la función urinaria, como un aumento en la frecuencia de la micción, dificultades para comenzar a orinar, levantarse varias veces durante la noche para hacerlo, urgencia o sensación de necesidad de micción inmediata. Otros síntomas menos habituales son la presencia de sangre en orina y semen, el dolor óseo y la pérdida de control de la vejiga, aunque estos síntomas son, de hecho, menos específicos que los anteriores.

En consecuencia, debe realizarse el cribado (screening) de los hombres con los síntomas mencionados o factores de riesgo , como edad o antecedentes familiares de cáncer de próstata.

El diagnóstico se basa en la concentración de antígeno específico de la próstata (PSA) en la sangre y en el tacto rectal, para pacientes en los que hay sospecha clínica de enfermedad o en aquellos pacientes que solicitan dicho cribado durante un reconocimiento rutinario periódico. No obstante, debe confirmarse mediante biopsia y exploración histopatológica.

  1. Prueba de PSA:

    PSA es el antígeno prostático específico y es una proteína producida exclusivamente por la próstata. El análisis de PSA mide la concentración o el nivel de dicha sustancia en la sangre. Normalmente el PSA suele estar presente en la sangre, pero un aumento en su concentración podría indicar cáncer de próstata. Debe tenerse en cuenta que el cáncer de próstata no es la única razón por la que la concentración de PSA se eleva.
  2. Tacto rectal:
    El tacto rectal es una prueba médica que comprueba el tamaño, la consistencia, la sensibilidad y los bordes de la próstata. Puesto que esta glándula está situada por delante del recto, el médico puede palparla insertando un dedo con un guante lubricado en el recto.
  3. Histopatología:

    El diagnóstico únicamente puede confirmarse mediante el análisis en laboratorio de una muestra de las células tumorales (biopsia). En este procedimiento, se toman las muestras de tejido prostático de la glándula para analizar las células. Las muestras pueden obtenerse insertando una aguja a través del recto, el perineo o la uretra.
  • Vía rectal: Cuando la biopsia se realiza a través del recto, antes de realizarla es necesaria la aplicación de un enema para limpiar el recto. Puede hacerse con anestesia local o general. Suele utilizarse ecografía transrectal para guiar la aguja a la localización correcta de la biopsia, aunque en ocasiones se fija una aguja guía al dedo del médico, por lo que debe insertar un dedo en el recto. La aguja entonces se desliza por la guía a través de la pared del recto hasta la próstata, se gira para recoger las muestras de tejido y, a continuación, se las extrae. Una biopsia transrectal lleva unos 30 minutos.
  • Vía perineal: Cuando la biopsia se realiza a través del perineo, puede utilizarse anestesia local o general. El médico insertará el dedo en el recto del paciente para mantener la próstata en su lugar durante la recogida de las muestras. Se hace un pequeño corte (incisión) en el perineo del paciente y, a continuación, se inserta la aguja hasta introducirla en la próstata. Para recoger una muestra de tejido, la aguja se gira con cuidado y se retira. Se aplica presión para detener la hemorragia y se coloca un pequeño apósito sobre el corte. Este tipo de biopsia suele llevar entre 15 y 30 minutos.
  • Vía uretral: Cuando se realiza la biopsia a través de la uretra, puede usarse anestesia general, epidural o local. Se inserta en la uretra un endoscopio iluminado (cistoscopio), un dispositivo que permite al médico mirar la próstata directamente. Se pasa un alambre fino cortante en forma de lazo por el cistoscopio para extraer pequeños trozos de tejido prostático. Una biopsia transuretral suele durar entre 30 y 45 minutos.

Habitualmente se toman diferentes muestras de biopsia de diferentes partes de la próstata a la vez. Esto permite al médico determinar dónde se encuentran las células, además de la extensión del cáncer.

Antes del procedimiento debería recetarse una dosis única de antibióticos, para prevenir infecciones.
Más tarde se realizará una segunda exploración histopatológica del tumor y de los ganglios linfáticos extirpados mediante un procedimiento quirúrgico.

 

Tratamiento

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¿Qué es importante saber para obtener un tratamiento óptimo?

Los médicos necesitan recopilar diversos tipos de información para decidir cuál puede ser el mejor tratamiento. Esta información concierne al paciente y al cáncer.

Información relevante sobre el paciente

  • Antecedentes médicos
  • Antecedentes familiares de cáncer, especialmente cáncer de próstata
  • Resultados de la exploración médica realizada por el doctor
  • Estado de salud general
  • Resultados de los análisis de sangre realizados para evaluar los leucocitos, eritrocitos y trombocitos, y para identificar cualquier problema en el funcionamiento hepático y renal, además de cualquier problema óseo
  • Edad y esperanza de vida estimada para el paciente
  • Comorbilidades (otras enfermedades) del paciente, como problemas cardíacos o pulmonares, o diabetes
  • Preferencias personales del paciente sobre las opciones de tratamiento en relación a los posibles riesgos y efectos secundarios, y a las posibilidades de éxito (riesgos y beneficios)

Información relevante sobre el cáncer

Resultados de la biopsia

El diagnóstico de cáncer de próstata únicamente puede confirmarse tras una biopsia, procedimiento en el que se obtienen muestras de tejido prostático de la glándula para analizar las células.

Según se explicó antes, las muestras pueden obtenerse insertando una aguja a través del recto, el perineo o la uretra.

Una vez analizadas las muestras, el patólogo asigna un grado al cáncer, en su mayor parte de acuerdo con el sistema de clasificación de Gleason, que usa los números del 1 al 5, dependiendo del grado de similitud entre las células cancerosas y las normales.

1 significa que las células cancerosas se parecen mucho a las células prostáticas normales.
5 significa que las células cancerosas parecen estar distribuidas de forma desorganizada, en consecuencia este tejido ya no se parece al tejido prostático normal
2, 3 y 4 son intermedios entre esos dos extremos.

Puesto que el cáncer de próstata suele tener zonas con grados diferentes, se asigna un grado a cada una de las dos zonas que forman la mayor parte del cáncer y estos dos grados se suman para obtener una puntuación de Gleason que oscila entre 2 y 10.

Una puntuación de Gleason igual o inferior a 6 es un cáncer bien diferenciado o de malignidad baja. Generalmente el pronóstico es bueno.
Una puntuación de Gleason de 7 es un cáncer de diferenciación o malignidad media. Generalmente el pronóstico es regular.
Una puntuación de Gleason de 8 a 10 es un cáncer mal diferenciado o de malignidad alta. Generalmente el pronóstico es malo.

En ocasiones, los resultados de la biopsia no son concluyentes y el procedimiento debe repetirse.

Categorías de riesgo

Para calcular de forma aproximada la agresividad de los diferentes casos de cáncer de próstata localizado diagnosticados clínicamente, se los clasifica como cáncer de bajo, medio o alto riesgo, dependiendo del tamaño del tumor, la puntuación de Gleason y la concentración de PSA. El cáncer de próstata de bajo riesgo es un tumor limitado a un lóbulo de la próstata (que tiene dos), una puntuación Gleason inferior a 7 y una concentración de PSA menor de 10ng/ml. El cáncer de próstata de riesgo intermedio es un tumor que ha invadido también el lóbulo contrario de la próstata, en parte o en su totalidad, tiene una puntuación de Gleason igual a 7 o una concentración de PSA de entre 11 y 19 ng/ml. El cáncer de próstata de riesgo alto tiene un tumor que ha invadido las estructuras adyacentes a la próstata, presenta una puntuación Gleason superior a 7 o una concentración de PSA mayor de 20 ng/ml.

Cuando el riesgo es medio, debe pensarse en la conveniencia de realizar una gammagrafía o centelleografía ósea. Cuando el riesgo es alto, deben considerarse un escaneado TAC y una resonancia magnética (RM) de la pelvis, y debería realizarse una gammagrafía (o centelleografía) ósea para comprobar si hay posible propagación del cáncer en la pelvis o en otras partes del cuerpo (metástasis).

Estadificación

Los médicos utilizan el estadificación para evaluar la extensión del cáncer y el pronóstico del paciente. Suele utilizarse el sistema de estadificación TNM, que tiene en cuenta la combinación de T (tamaño del tumor e invasión de los tejidos cercanos), N (implicación de los ganglios linfáticos) y M (metástasis o difusión del cáncer a otros órganos del cuerpo) para clasificar el cáncer en uno de los estadios que se indican a continuación.

Conocer el estadio es fundamental para tomar la decisión de tratamiento correcta. Cuanto más alto es el estadio, peor es el pronóstico. El estadificación suele realizarse dos veces: después de una exploración clínica y radiológica, y después de una operación quirúrgica. Si se ha realizado una operación quirúrgica, el estadificación también puede verse influido por la exploración en laboratorio del tumor resecado.

La tabla que se muestra a continuación presenta los diferentes estadios del cáncer de próstata. Las definiciones pueden resultar algo técnicas, por lo que se recomienda pedir a su médico que amplíe la explicación.

Estadio Definición
Estadio I El tumor únicamente afecta a un lóbulo de la próstata (que tiene dos). Puede encontrarse de forma incidental por una biopsia posterior a la determinación de una alta concentración de PSA. El cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a ninguna otra parte del cuerpo.
Estadio II El tumor se ha expandido al otro lóbulo y puede afectar a toda la próstata sin salir de la cápsula que la rodea. El cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a ninguna otra parte del cuerpo.
Estadio III El tumor se ha extendido fuera de la próstata hasta las vesículas seminales, un par de glándulas situadas por encima de la próstata que secretan una importante proporción del líquido que contiene el semen. El cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a ninguna otra parte del cuerpo, a excepción de las vesículas seminales.
Estadio IV El tumor ha invadido las estructuras adyacentes, además de las vesículas seminales, por ejemplo: el recto, los músculos o la pared de la pelvis o, independientemente de la invasión de las estructuras adyacentes, se ha extendido a otras partes del cuerpo, incluyendo ganglios linfáticos y huesos.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

La planificación del tratamiento implica un equipo multidisciplinar de profesionales médicos. Este encuentro de diferentes especialistas se denomina reunión multidisciplinar, o revisión por el comité de tumores. En esta reunión se discute la planificación del tratamiento de acuerdo con la información pertinente que se menciona arriba.

La extensión del tratamiento dependerá del estadio del cáncer, de las características del tumor y de los riesgos para el paciente.

Hay muchas opciones de tratamiento, pero no hay consenso sobre qué constituye un manejo óptimo. Todos los tratamientos que se enumeran a continuación presentan beneficios, riesgos y contraindicaciones. Se recomienda que pregunte a los oncólogos sobre los beneficios y riesgos previstos de cada tratamiento para obtener información sobre sus consecuencias. Se dispone de varias posibilidades para algunos tipos de tratamiento. Después de evaluar los beneficios y los riesgos de un tipo específico de tratamiento, puede tomarse la decisión correcta.

Plan de tratamiento según el estadio del cáncer de próstata

Plan de tratamiento para el cáncer de próstata localizado (estadios I y II)

En los estadios I y II del cáncer de próstata, el tumor afecta únicamente a uno de los dos lóbulos de la próstata, o a ambos, sin invasión de otros tejidos exteriores a ella. El cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a ninguna otra parte del cuerpo.

De acuerdo con la categoría de riesgo, las opciones incluyen vigilancia activa, prostatectomía radical, radioterapia externa y braquiterapia.

Para ancianos que no presentan síntomas y para pacientes que sufren otros problemas de salud graves o aquellos que no desean someterse al tratamiento, puede proponerse un seguimiento de cerca de su afección y, en el caso de progresión de los síntomas, hormonoterapia. La hormonoterapia pretende reducir la concentración de la hormona denominada testosterona, que se relaciona con el crecimiento de las células cancerosas en la próstata; no obstante, no se recomienda como tratamiento inmediato.

Las opciones de tratamiento que pretenden eliminar las células cancerosas son:

  • La prostatectomía, que consiste en la extirpación de la próstata mediante una intervención quirúrgica. Esto puede provocar algunos efectos secundarios, como incontinencia urinaria, impotencia y esterilidad, debido a los daños físicos a las estructuras y a los nervios que controlan la habilidad de tener una erección. La prostatectomía laparoscópica es una modalidad de prostatectomía que parece obtener los mismos resultados que la cirugía abierta, aunque la recuperación del control de la vejiga puede demorarse ligeramente. El método para proteger los nervios con la técnica laparoscópica aumenta la posibilidad de recuperación de la actividad sexual. La prostatectomía laparoscópica asistida por robot parece tener algunas ventajas en comparación con el enfoque abierto en cuanto a dolor, pérdida de sangre y tiempo necesario para la recuperación. Pero el tiempo necesario para que los cirujanos dominen por completo las técnicas robóticas es un factor de importancia y, puesto que esta es una nueva técnica, queda por evaluar su resultado a largo plazo.
  • La radioterapia, que consiste en el uso de radiación para acabar con las células cancerosas, es también una opción de tratamiento. Las células cancerosas tienen menos capacidad que las normales de recuperarse del daño causado por la radiación, lo cual permite la utilización de radioterapia como tratamiento. La radioterapia externa y la braquiterapia son las dos modalidades de radioterapia en uso.

    En la radioterapia externa, la radiación se produce por una fuentes externa y, a continuación, se dirige al tumor. Puede provocar efectos secundarios, como incontinencia urinaria, impotencia, problemas de vejiga e intestinos, cansancio, estrechamiento de la uretra, obstrucción linfática y, en consecuencia, retención hídrica e inflamación de los tejidos. Para prevenir los efectos secundarios, deben utilizarse técnicas conformales que permiten más exactitud al haz de radiación. Estas son, entre otras, la radiotherapia de intensidad modulada y la cirugía estereotáctica.
    En la braquiterapia, la fuente de radiación se sitúa en el interior de la próstata como un pequeño gránulo radioactivo. Algunos efectos secundarios habituales son: impotencia, problemas intestinales y urinarios.
  • La efectividad de la radioterapia y la prostatectomía son equivalentes, por lo que para tomar una decisión deben considerarse y evaluarse los efectos secundarios, para lo cual debería contarse con el apoyo de un cirujano oncólogo y un oncólogo radiólogo.

Plan de tratamiento para cáncer de próstata localmente avanzado (estadio III)

En el cáncer de próstata en estadio III, el tumor se ha extendido al exterior de la próstata hasta las vesículas seminales. El cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a ninguna otra parte del cuerpo, a excepción de las vesículas seminales.

En algunas situaciones la vigilancia activa es la mejor opción, en otras un tratamiento es preferible. Las opciones de tratamiento son prostatectomía con extirpación de vesículas seminales o radioterapia externa combinada con otra terapia.

Vigilancia activa

Algunos cánceres de próstata localmente avanzados crecen con mucha lentitud y puede que nunca causen síntomas. Para pacientes ancianos que no presentan síntomas y pacientes que sufren otros problemas de salud graves o aquellos que no desean someterse a tratamiento, puede proponerse un seguimiento de cerca de su afección y, en el caso de progresión de los síntomas, hormonoterapia. No se recomienda aplicar la hormonoterapia de forma inmediata.

Las opciones de tratamiento son: bien la prostatectomía con extracción de las vesículas seminales o la radioterapia externa combinada con algún otro tratamiento.

Prostatectomía

La prostatectomía viene acompañada de la extracción de las vesículas seminales. Los efectos secundarios relacionados con el procedimiento incluyen: incontinencia urinaria, impotencia y esterilidad. La prostatectomía laparoscópica es una alternativa al enfoque de cirugía abierta que parece aumentar las posibilidades de recuperar la actividad sexual. La prostatectomía laparoscópica radical asistida por robot parece tener algunas ventajas en comparación con el enfoque abierto en cuanto a dolor, pérdida de sangre y tiempo necesario para la recuperación. Sin embargo, esta es una técnica nueva cuyos resultados a largo plazo todavía no se han evaluado.

Radioterapia

Cuando se selecciona como tratamiento la radioterapia externa, debe administrarse hormonoterapia entre tres y seis meses antes de hacerlo y de forma simultánea con la radioterapia. En este caso, la hormonoterapia también debería continuar durante dos o tres años.

La radioterapia externa en ocasiones afecta a las células normales; sin embargo, es más probable que estas se recuperen de los daños que las células cancerosas. No obstante, la radioterapia externa se asocia a incontinencia urinaria, impotencia, problemas de vejiga e intestinos, cansancio, estrechamiento de la uretra, obstrucción linfática y, en consecuencia, retención hídrica e inflamación o edema de los tejidos.

Después de la prostatectomía, la administración de radioterapia al lugar donde se situaba la próstata aumenta el riesgo de aparición de efectos adversos en las funciones urinaria, intestinal y sexual. Por consiguiente, no se recomienda como medida generalizada.

Plan de tratamiento para cáncer de próstata avanzado (estadio IV)

El tumor ha invadido las estructuras adyacentes además de las vesículas seminales; por ejemplo: el recto, los músculos o la pared de la pelvis o, independientemente de la invasión de las estructuras adyacentes, se ha extendido a otras partes del cuerpo, incluyendo ganglios linfáticos y huesos.

Hormonoterapia

El tratamiento hormonal de primera línea contra el cáncer de próstata metastásico debería basarse en la deprivación de andrógenos. El objetivo de la hormonoterapia es reducir la concentración de andrógenos en la sangre; en este caso, testosterona, que estimula el crecimiento de las células. La hormonoterapia puede obtenerse de forma quirúrgica (la extracción de ambos testículos, también denominada orquiectomía bilateral) o sin cirugía (administración de LHRHa). Cuando se la realiza mediante cirugía, se extirpan los órganos que producen testosterona, es decir, los testículos. En la alternativa no quirúrgica, la administración de LHRHa impide la liberación de una hormona en el cerebro denominada LH (hormona luteinizante) que es responsable de la producción de la testosterona en los testículos. Por consiguiente, la hormonoterapia reducirá la concentración de testosterona en la sangre. La hormonoterapia intermitente consiste en un periodo inicial de depresión activa de andrógenos, habitualmente entre seis y nueve meses, seguido de un periodo similar durante el cual el paciente no se somete a ningún tratamiento activo. Entonces se realiza el seguimiento de los pacientes y, cuando se cumplen los criterios para la reactivación de la enfermedad, vuelve a iniciarse la depresión activa de los andrógenos. Se esperan los resultados definitivos sobre el enfoque intermitente, aunque los resultados preliminares sugieren que es equivalente a la hormonoterapia continua.

Otras opciones son la combinación de radioterapia externa con hormonoterapia y cirugía para aliviar los síntomas como hemorragia u obstrucción urinaria.

Algunos de los efectos secundarios relacionados con la hormonoterapia son la pérdida de la libido, impotencia, sofocos, desarrollo anómalo de las mamas (ginecomastia) y aumento de la grasa corporal. La hormonoterapia tiene también algunas limitaciones:

  • Llamarada: Una limitación del agonista de LHRH es el fenómeno de llamarada por el que la concentración de testosterona en sangre aumenta debido a la estimulación inicial de los receptores de andrógenos. Esto puede causar un aumento breve del crecimiento del cáncer y, si el paciente presenta metástasis óseas, se vuelven dolorosas. Cuando las metástasis se encuentran en la columna vertebral, un pequeño aumento en el volumen puede producir compresión de la médula ósea y parálisis. Para impedir este fenómeno de llamarada, pueden administrarse antiandrógenos durante algunas semanas. Recientemente se han desarrollado antagonistas de la LHRH que parecen ofrecer una reducción de testosterona equivalente sin necesidad de un antiandrógeno para controlar el aumento súbito pasajero de testosterona.
  • Enfermedad resistente a la castración: Otra limitación de la hormonoterapia es la aparición de la enfermedad resistente a la castración, en la que el cáncer que está combatiéndose con hormonas comienza a ser resistente a este tipo de tratamiento. Para estos pacientes, existe una hormonoterapia de segunda línea, los antiandrógenos; si no funcionan, los corticoesteroides constituyen la hormonoterapia de tercera línea y, si estos no consiguen obtener resultados, otra opción es la administración de estrógenos o ketoconazol.
    • Se ha investigado la acción del antiandrógeno flutamida antiandrógena en el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración. Aunque ha demostrado que puede resultar efectiva, no ha mostrado ningún beneficio en cuanto a supervivencia.
    • En aquellos pacientes que han respondido a la adición del antiandrógeno, puede producirse un aumento en la respuesta al retirarlo.
    • En el caso del cáncer de próstata resistente a la castración, los corticoesteroides de dosis baja reducen la producción de andrógenos en la glándula suprarrenal y puede usarse prednisona o dexametasona.
    • Los estrógenos también pueden generar una respuesta en algunos pacientes resistentes a la castración, pero pueden aparacer los efectos secundarios como la irritación gastrointestinal, la retención hídrica y la trombosis venosa.
    • Quimioterapia:
      • El docetaxel (que se usa junto con la prednisona o la prednisolona) ha demostrado mejorar la supervivencia como tratamiento de la enfermedad sintomática resistente a la castración. Algunos efectos secundarios relacionados con el uso del docetaxel son la neutropenia, la fatiga, pérdida de cabello (alopecia), diarrea, neuropatía, edema periférico y onicodistrofia (distrofia de las uña).
      • Puede que se produzca una elevación inicial del PSA en algunos pacientes como respuesta a la quimioterapia.
      • Si el docetaxel está contraindicado, se usa mitoxantrona (junto con prednisona o prednisolona). Es activo contra el cáncer de próstata, pero no prolonga la supervivencia. Algunos efectos secundarios relacionados con su uso son: fatiga, pérdida de cabello, náuseas, vómitos, diarrea, linfopenia y trombocitopenia.
      • La estramustina es otro fármaco antineoplásico que puede usarse como tratamiento paliativo contra el cáncer de próstata. Algunos efectos secundarios relacionados con su uso son: náuseas, vómitos, diarrea, reducción de la tolerancia a la glucosa, leucopenia y trombocitopenia.
      • El cabazitaxel está destinado para el tratamiento de pacientes con cáncer de próstata que se ha extendido y que han sido tratados con docetaxel. Algunos efectos secundarios relacionados con su uso son: fatiga, diarrea, hematuria (sangre en la orina), anemia, neutropenia, pérdida de cabello y edema periférico (inflamación de los tejidos debido a la retención hídrica).

Metástasis ósea

Con la edad, los varones tienden a sufrir osteoporosis y, por consiguiente, a las fracturas, un riesgo que aumenta con la deprivación de andrógenos. La densidad mineral ósea es un indicador de riesgo de fractura. Cuando la densidad es baja, el riesgo de fractura aumenta. La densidad mineral ósea debe controlarse cada año. Si la densidad se reduce, los bisfosfonatos son una opción de tratamiento. Las metástasis pueden, por sí solas, provocar fracturas. La compresión de la médula ósea por una fractura espinal es una complicación severa que puede diagnosticarse de forma precoz mediante técnicas de imagen y tratarse con éxito.

Debe ofrecerse a los pacientes que presentan metástasis óseas dolorosas resultado de enfermedad resistente a la castración (resistente a la privación de andrógenos) una fracción única de radioterapia externa.

El tratamiento con radioisótopos con estroncio-89 y samario-153 demostró ser eficaz en pacientes con metástasis óseas dolorosas derivadas de una enfermedad resistente a la castración. Esta técnica está basada en la inyección intravenosa de moléculas que son radioactivas y que tienen afinidad por los huesos. Después de la inyección, las moléculas alcanzan los huesos y emiten radiaciones locales.

Debe considerarse la administración de bisfosfonatos por vía intravenosa para los pacientes con dolor óseo resistente a la radioterapia paliativa y a los analgésicos tradicionales. Los efectos secundarios debidos al uso de bisfosfonatos incluyen: anemia, fiebre, edema (retención hídrica), fatiga y mialgia (dolor muscular), además de necrosis mandibular. Para reducir este último riesgo (aunque no eliminarlo) se recomienda una buena higiene bucal junto con cuidados dentales periódicos. En casos selectos de pacientes que reciben bisfosfonatos por vía intravenosa, puede estar indicado el uso de un antibiótico como la clindamicina, en combinación con el uso de un enjuague bucal antimicrobiano con clorhexidina cuatro veces al día.

Otras modalidades de tratamiento

Criocirugía

Este tipo de tratamiento se usa para tratar el cáncer de próstata localizado mediante su congelación. Puede no ser una buena opción para pacientes con próstatas de gran tamaño.
Se realiza bajo anestesia y guiada por ultrasonido. Todavía no se han determinado sus resultados a largo plazo; por ello, en ocasiones se recomienda su uso cuando el cáncer ha vuelto después de la administración de otros tipos de tratamiento al paciente.
Algunos de sus efectos derivan de la congelación de las estructuras y nervios adyacentes, entre ellos: incontinencia urinaria, impotencia y fístula o paso anómalo entre el recto y la vejiga.
No se recomienda como tratamiento inicial y se considera más bien un tratamiento actualmente en desarrollo.

Ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU)

Este tipo de tratamiento usa un haz de ultrasonidos de gran energía centrado y dirigido hacia la próstata con la ayuda de una sonda a través del recto, para calentar y destruir un volumen de tejido muy preciso. Este tipo de tratamiento se enfoca sobre el tumor, no sobre la glándula en su totalidad. Se recomienda para el cáncer de próstata localizado únicamente en un lóbulo. Algunos de sus efectos secundarios pueden ser incontinencia e impotencia.
No se recomienda como tratamiento inicial y se considera más bien un tratamiento actualmente en desarrollo.

Vacuna
El sipuleucel-T es un tipo de tratamiento aprobado por la FDA (Administración y Alimentos y medicamentos) de Estados Unidos, pero todavía no en Europa. Se usa para tratar el cáncer de próstata en estadio avanzado. El objetivo de esta vacuna está destinado al tratamiento del cáncer y no a la prevención .
Se elabora con leucocitos extraídos de la sangre del paciente y expuestos a una proteína de las células cancerosas prostáticas denominada fosfatasa ácida prostática (PAP). Después de este proceso, vuelven a inyectarse las células al mismo paciente para, ya en el organismo, inducir a otras células del sistema inmunitario a atacar el cáncer.

¿Qué occure después del tratamiento?

No hay tratamiento sin efectos secundarios, aunque las nuevas técnicas buscan reducirlos.
Deben discutirse abiertamente con el paciente los efectos secundarios del tratamiento, como la impotencia, incontinencia y la infertilidad.

Los principales tipos de tratamiento tienen consecuencias posteriores. Por ejemplo: 1) con la cirugía, puede resultar afectada en mayor medida la actividad sexual, 2) con la braquiterapia, serán las funciones urinarias e intestinales las más afectadas y 3) con la radioterapia externa, será la función urinaria.

Seguimiento médico:

Después de terminar el tratamiento, los médicos propondrán un seguimiento, con el objetivo de:

  • detectar la posible recurrencia lo antes posible;
  • evaluar los efectos adversos del tratamiento y tratarlos;
  • ofrecer apoyo psicológico e información que ayude al paciente a recuperar une vida normal.

Las visitas de seguimiento con el oncólogo deben incluir

  • Anamnesis, indagación de los síntomas y exploración física
  • Debe medirse de forma periódica la concentración de PSA después de una terapia radical.

Después de una operación quirúrgica, y debido a la eliminación de las células cancerosas de la próstata, es de esperar que las concentraciones de PSA en la sangre sean indetectables, pero en ocasiones continúa circulando en la sangre cierta cantidad de PSA. En este caso, los médicos pueden recomendar esperar algunas semanas para volver a realizar esta prueba.
Después de la radioterapia, no se espera que las concentraciones de PSA se reduzcan de forma significativa. Este proceso ocurre de forma gradual y la concentración mínima de PSA se produce tras dos años. En muchos casos, si no en la mayoría, un paciente que recibe radioterapia en la actualidad recibe también hormonoterapia neoadyuvante, en cuyo caso es probable que la PSA no pueda detectarse o sea muy baja antes de comenzar la radiación. En tales casos, se realiza la prueba de la fosfatasa ácida de la próstata independientemente de que las concentraciones de PSA después de la radiación sean tan bajas como la PSA con hormonoterapia neoadyuvante.
Los valores de PSA fluctúan ligeramente todo el tiempo. Un pequeño aumento no implica recurrencia del cáncer (ni que el cáncer no se haya curado). Sin embargo, puede ser una indicación, por lo que debe vigilarse.
No se recomienda el tacto rectal periódico mientras las concentraciones de PSA Se encuentren dentro de parámetros normales.

No debe realizarse la biopsia del lecho prostático en aquellos varones con cáncer de próstata que se hayan sometido a una prostatectomía radical. La biopsia de la próstata después de la radioterapia únicamente debería realizarse en varones con cáncer de próstata que estén considerando someterse a un último intento de tratamiento conocido como terapia de rescate(por ejemplo, HIFU, crioterapia, cirugía de rescate).

Puede recomendarse tratamiento adicional si las concentraciones de PSA muestran tendencia a aumentar durante un período de tiempo, según sigue:

  • Para varones que han estado bajo vigilancia activa: si su concentración de PSA se ha duplicado en menos de tres años, si presentan una velocidad de PSA (cambio en la concentración de PSA en el tiempo) superior a 0,75 ng/ml o si tienen una biopsia de próstata que muestra pruebas de empeoramiento del cáncer.
  • Para varones que se han sometido a una prostatectomía radical (extirpación de la próstata): si su concentración de PSA no cae por debajo de los límites de detección tras la operación o si presentan una concentración de PSA detectable (inferior a 0,3 ng/ml) que aumenta en dos o más mediciones posteriores después de tener una concentración de PSA no detectable.
  • Para varones que se han sometido a otro tratamiento inicial, tal como radioterapia con o sin hormonoterapia: si su concentración de PSA se ha elevado en 2 ng/ml o más después de haber tenido una concentración de PSA indetectable o muy baja.

Estos hallazgos deben combinarse con otros, como un tacto rectal anómalo, unos resultados positivos en la biopsia de la próstata o resultados anómalos en la exploración mediante TAC.

Los pacientes que presentan síntomas tales como anorexia, diarrea, náuseas, vómitos y pérdida de peso deben someterse a un reconocimiento para excluir cualquier enfermedad inflamatoria del intestino o un cáncer colorrectal.

Retorno a la vida normal

Puede ser difícil vivir con la idea de que el cáncer puede volver a presentarse. Según lo que se sabe ahora, no puede recomendarse ninguna manera específica de reducir el riesgo de recurrencia después de terminar el tratamiento, además de evitar ganar peso y practicar ejercicio de forma regular. Como consecuencia del cáncer mismo y de su tratamiento, el retorno a la vida normal puede no resultar sencillo para algunos.

La mayoría de los varones afectados por el cáncer de próstata son ancianos y puede que ya presenten impotencia y problemas intestinales y urinarios antes del tratamiento. En general, logran una recuperación mental y física completa pero, en ocasiones, pueden tardar hasta dos años después del tratamiento en volver a la normalidad, esto quiere decir a como ellos eran antes del tratamiento; y desafortunadamente incluye impotencia, problemas urinarios o intestinales que ya existían antes del tratamiento.

¿Qué ocurre si vuelve a aparecer el cáncer?

Si el cáncer vuelve a aparecer, se denomina recurrencia y el tratamiento depende de su extensión.

Cuando es localizado, el cáncer de próstata puede reaparecer en los tejidos cercanos a la próstata (los músculos que ayudan a controlar la micción, el recto, la pared de la pelvis) o en las vesículas seminales. Los ganglios linfáticos que rodean la región prostática o los que se encuentran fuera de ella también pueden verse afectados por el cáncer.
El cáncer de próstata puede volver a aparecer en otras partes del cuerpo; esto se conoce como metástasis.

El aumento anómalo de las concentraciones de PSA, también conocido como fracaso de PSA o recidiva bioquímica, indica que el cáncer ha vuelto a aparecer. En este caso, deben efectuarse otras pruebas, como pruebas de imagen.

Para determinar si hay recurrencia del tumor y para comenzar un nuevo tipo de tratamiento, deben tenerse en cuenta el tamaño del tumor, si afecta a los ganglios linfáticos o no, la puntuación de Gleason y el estadio en el que se encuentra.
Las opciones de tratamiento dependen del tratamiento al que se haya sometido anteriormente el paciente.
Si el tratamiento anterior fue una prostatectomía radical, se recomienda radioterapia en el lugar donde estaba la próstata.

No suele recomendarse hormonoterapia en el caso de varones que presenten fracaso de PSA, excepto los pacientes con enfermedad progresiva local sintomática, metástasis demostradas o si su concentración de PSA se ha duplicado en menos de tres meses.

Cuando el paciente se vuelve resistente a la hormonoterapia inicial, una segunda opción es la administración de antiandrógenos; si no funciona esta, los corticoesteroides y, si esta no funciona, la utilización de estrógenos o ketoconazol.

Finalmente, otra opción es el uso de cualquiera de los siguientes fármacos de quimioterapia:

El docetaxel (que se usa junto con la prednisona o la prednisolona) ha demostrado que mejora la supervivencia al utilizarso como tratamiento de la enfermedad sintomática resistente a la castración.

Si el docetaxel está contraindicado, se usa mitoxantrona (junto con prednisona o prednisolona). Es activo contra el cáncer de próstata, pero no prolonga la supervivencia.

La estramustina es otro fármaco antineoplásico que puede utilizarse como tratamiento paliativo para el cáncer de próstata.

El cabazitaxel es un fármaco antineoplásico que se usa en combinación con la prednisona para tratar el cáncer de próstata resistente al tratamiento que se ha expandido y que ha recibido ya tratamiento con docetaxel.

 

Sinónimos

Cáncer de próstata

Cáncer de la próstata

Tumor de próstata

Tumor de la próstata

Neoplasia de próstata

Neoplasia de la próstata

Tumor prostático

Cáncer prostático

Neoplasia prostática

Adenocarcinoma de próstata

Therapies by type

La información sobre los tratamientos que se listan a continuación se basa en datos que hemos encontrado sobre el cáncer a partir estudios científicos. Se puede encontrar más información sobre estos tratamientos en la opción TERAPIAS. Los medicamentos registrados, la radioterapia y las intervenciones quirúrgicas que aquí se recogen están aprobados por las autoridades.

Intervenciones quirúrgicas

Procedimientos que emplean métodos instrumentales para estudiar o tratar un cáncer o para mejorar las funciones o el aspecto del cuerpo. Por lo general, una intervención quirúrgica requiere una incisión. Más

Radioterapia

Uso médico de rayos de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir el tamaño del tumor. Más

Medicamentos registrados

Medicamentos para tratar el cáncer con autorización de comercialización en Estados Unidos o en países de la Unión Europea. Más

Terapia celular

Administración a pacientes de células humanas manipuladas, propias o ajenas. Más

Productos naturales (excluyendo medicamentos registrados)

Sustancias que se encuentran en la naturaleza y que suelen tener un efecto farmacológico o biológico. Más

Dieta

Consumo controlado de una selección de alimentos y bebidas con el objetivo de influir en los efectos de la enfermedad.

Terapias basadas en energía

Uso de la energía electromagnética, incluyendo la electricidad, los campos magnéticos, las ondas de radio, las microondas y los rayos infrarrojo, así como la luz, para diagnosticar o tratar la enfermedad.

Ensayos clínicos

Un ensayo clínico es un estudio de investigación realizado con pacientes para evaluar si un nuevo tratamiento es seguro (seguridad) y si funciona (eficacia). Los ensayos clínicos se realizan para probar la eficacia de fármacos, pero también de tratamientos no farmacológicos como la radioterapia o la cirugía y combinaciones de diferentes tratamientos.
Los ensayos clínicos tienen lugar en todas las clases de hospitales y clínicas, pero en su mayor parte en hospitales universitarios. Son organizados por investigadores y médicos.

la Fundación Contra el Cáncer proporciona una herramienta para buscar ensayos clínicos de fase III por tipo de cáncer y por país. Para Bélgica, Países Bajos, Suiza, Luxemburgo, Francia y el Reino Unido, la Fundación Contra el Cáncer proporciona contactos para conseguir más información sobre ensayos clínicos de fase III actualmente en curso.
Discuta con su médico la posibilidad de participar a unos de estos ensayos clínicos.

Una lista de los ensayos clínicos en fase III para el cáncer de próstata (en inglés: prostate, porque los ensayos clínicos pueden ser mostrados en inglés) está disponible aquí.