Cáncer de esófago

Introducción

Definición de cáncer de esófago
 

El cáncer de esófago es un tumor que se forma en los tejidos que revisten el esófago, el tubo muscular a través del cual los alimentos pasan desde la garganta al estómago.
Los dos principales tipos de cáncer de esófago son el carcinoma de células escamosas (carcinoma escamocelular) y el adenocarcinoma. El primero comienza en las células planas que forman el revestimiento interno del esófago, mientras que el adenocarcinoma comienza en las células que producen y liberan moco y otros líquidos. La frecuencia de ambos tipos es la misma.

 

Anatomía del sistema digestivo (izda.) y de la parte inferior del esófago, la unión gastroesofágica y el estómago (dcha.)

 

Nota importante relativa a otro tipo de cáncer de esófago
Los carcinomas de células microcíticas son un tipo muy raro de cáncer esofágico. La información proporcionada en esta guía para pacientes no es aplicable a ellos.

INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE BASADA EN LAS DIRECTRICES CLÍNICAS DE LA ESMO
Debido a que los tratamientos se hacen cada vez más personalizados, gracias a los avances en el tratamiento del cáncer, le pedimos ponerse en contacto con info@anticancerfund [dot] org para una asistencia adecuada conforme a la guías para profesionales más recientes sobre este tipo de cáncer. Esta guía ha sido preparada para ayudar a los pacientes y a sus familiares a comprender mejor la naturaleza de este cáncer y reconocer las mejores opciones de tratamiento disponibles. Recomendamos a los pacientes que pregunten a sus médicos qué pruebas o tipos de tratamientos son necesarios para su tipo y estadio de la enfermedad. Esta guía está basada en la Guía de Práctica Clínica de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) y se divulga con su permiso. Ha sido escrita por un médico y revisada por dos oncólogos de la ESMO, de quienes uno es el autor principal de la Guía de Práctica Clínica para Profesionales. También fue revisada por representantes de pacientes del Cancer Patient Working Group (Grupo de trabajo de pacientes con cáncer) de la ESMO.

 

 

Frecuencia

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¿Es frecuente el cáncer de esófago?
 

En Europa entre cinco y diez varones; y una mujer de cada mil sufrirán cáncer de esófago en algún momento de su vida.
En 2008 se diagnosticó con cáncer de hígado en Europa a unos 35.000 varones y 10.000 mujeres. Existen diferencias considerables entre los países europeos: el cáncer esofágico es más frecuente en Francia y el Reino Unido, y menos frecuente en Grecia.
La prevalencia de los carcinomas escamocelulares es mayor en Asia, mientras que los adenocarcinomas prevalecen y aumentan con rapidez en los países occidentales. La mayoría de los casos de cáncer de esófago se producen en personas mayores de 65 años.
Las discrepancias en la distribución geográfica de los dos tipos principales, es decir, carcinomas escamocelulares y adenocarcinomas, se deben a las diferencias en los diversos factores implicados en su aparición. Los primeros se relacionan principalmente a la ingesta de alcohol y al tabaquismo, mientras que los adenocarcinomas se relacionan principalmente al reflujo gastroesofágico, más relacionado a su vez con la obesidad. Esto también explica la rapidez del aumento de los adenocarcinomas en los países occidentales.
 

Causas

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¿Qué causa el cáncer de esófago?
 

Hasta el momento no están claras las razones por las que se produce el cáncer de esófago, aunque se han identificado algunos factores de riesgo. Un factor de riesgo aumenta la probabilidad de aparición de cáncer, pero no es suficiente ni necesario para que aparezca la enfermedad; es decir, un factor de riesgo no es una causa en sí mismo.
La mayoría de las personas con estos factores de riesgo nunca desarrollarán cáncer de esófago, mientras que algunas sin dichos factores de riesgo sí lo harán, a pesar de no presentarlos.

Los principales factores de riesgo de carcinoma escamocelular de esófago son las siguientes:

  • Tabaquismo: fumar y mascar tabaco aumenta el riesgo de carcinoma escamocelular. El riesgo se aumenta si, además, la persona fuma durante más tiempo o varios cigarrillos al día.
  • Alcoholismo: la probabilidad de aparición de carcinoma escamocelular se asocia con la cantidad de alcohol que se consume. La combinación de consumo de alcohol y de tabaco aumenta el riesgo en mucha mayor medida que cada uno de los factores por separado.
  • Ingesta de frutas y vegetales frescos baja: se ha observado un aumento del riesgo de carcinoma escamocelular en las personas que consumen cantidades insuficientes de frutas y vegetales.
  • Beber mate: el mate es una infusión de una hierba conocida como yerba mate, que suele consumirse en Sudamérica. Beber mate en grandes cantidades (1 litro o más al día) aumenta el riesgo de aparición de carcinoma escamocelular.
  • Mascar betel: el betel es una mezcla de plantas que se masca en muchas culturas del sudeste asiático. Las hojas de esta planta producen un ligero efecto estimulante, pero también aumentan el riesgo de aparición de cáncer de esófago.
  • Determinados trastornos médicos:

o La acalasia aumenta el riesgo de aparición de carcinoma escamocelular. Esta enfermedad impide que el músculo que cierra la parte inferior del esófago se relaje correctamente. Puesto que la comida y los líquidos que se tragan se almacenan entonces en el esófago, la parte inferior se dilata.
o Otras enfermedades raras, como la tilosis y el síndrome de Plummer-Vinson también aumentan el riesgo de carcinoma escamocelular del esófago.

Los principales factores de riesgo de adenocarcinoma esofágico son:

  • Esófago de Barrett: se denomina así a una situación en la cual el revestimiento con células normales de la parte interior del esófago se ve sustituido por unas células semejantes a otras que suelen encontrarse en el intestino. Este cambio de un tipo de células que suele hallarse en un órgano determinado a otro tipo de célula se denomina metaplasia, un fenómeno que, de hecho, constituye una adaptación de la parte inferior del esófago a la exposición al reflujo ácido del estómago después de un período prolongado de tiempo (años). Es más probable que las células metaplásicas se conviertan en displásicas y, finalmente, en células cancerosas, en lugar de las normales. La displasia consiste en el desorden en la organización de las células, un trastorno que puede evolucionar hasta convertirse en cáncer.

Los factores de riesgo de esófago de Barrett son:
o Reflujo gastroesofágico: en ocasiones llamado «enfermedad de reflujo ácido», es un trastorno en el que el ácido gástrico refluye al esófago de forma regular. El esófago resulta dañado en este proceso, cuyo síntoma más frecuente es la acidez. Como consecuencia, el revestimiento interior del esófago puede mostrar metaplasia tras un período prolongado de reflujo ácido.
o La obesidad aumenta el riesgo de esófago de Barrett y de adenocarcinoma esofágico mediante diversos mecanismos. Esto se explica parcialmente por el aumento del riesgo de reflujo gastroesofágico, pero también hay una relación causal directa. El reflujo ácido es más frecuente e intenso en las personas obesas, especialmente en los casos en los que la grasa se acumula en el abdomen en lugar de en muslos y caderas. Incluso aunque la mayoría de personas que sufren esófago de Barrett no presentará nunca cáncer de esófago, deberían concertar citas con su médico y someterse a exploraciones médicas de forma periódica. Un gastroenterólogo debe realizar una endoscopia y tomar biopsias con regularidad, para detectar una evolución a displasia o a cáncer esofágico lo más temprano posible.

 

  • De forma similar, el uso de tabaco y el consumo de alcohol pueden aumentar el riesgo de adenocarcinoma, aunque el efecto es menor que en el carcinoma escamocelular.

Se sospecha que hay otros factores asociados al aumento del riesgo de cáncer de esófago, como una ingesta elevada de carne roja o de alimentos procesados, la ingesta de bebidas calientes o la exposición a determinados productos químicos. Otros parecen producir un efecto protector, como la infección por Helicobacter pylori en el estómago y el uso prolongado de AINE (antiinflamatorios no esteroideos). Sin embargo, los resultados no son concluyentes y es necesario continuar las investigaciones.

 

Diagnóstico

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¿Cómo se diagnostica el cáncer de esófago?
 

Puede sospecharse cáncer de esófago en diversas circunstancias.
Las personas que sufren esófago de Barrett deben someterse a pruebas de detección periódicas para detectar toda evolución hacia adenocarcinoma lo más pronto posible.
Para otros, algunos síntomas pueden indicar la posible presencia de cáncer esofágico:

  • dificultad para tragar (disfagia), hipo o devolución de comida desde el esófago
  • pérdida de peso inexplicada
  • dolor o molestias en garganta o espalda
  • ronquera
  • tos persistente vómitos o tos con sangre

Todos estos síntomas pueden deberse a otros trastornos y el médico debe reunir información para ver la causa los síntomas. Cuando se presentan varios síntomas a la vez, especialmente si son persistentes, debe considerarse investigarlos en más minuciosamente.

El diagnóstico de cáncer de esófago se basa en las exploraciones que se indican a continuación:

  1. Exploración médica

El médico le preguntará sobre sus síntomas y realizará una exploración clínica. Esto incluye una exploración del abdomen y de los ganglios linfáticos de cuello y axilas.

  1. Exploración endoscópica

Durante una exploración endoscópica del tubo digestivo superior o esofagogastroscopia, el médico hace pasar un tubo delgado, flexible y emisor de luz denominado endoscopio por la garganta del paciente hasta el estómago. Esto le permite al médico ver el revestimiento interno del esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado. El médico también puede comprobar la parte superior de la tráquea (vías respiratorias). Si se observan zonas anómalas, pueden tomarse biopsias (muestras de tejido) usando los instrumentos que se introducen por el endoscopio. Un especialista examinará en el laboratorio estas muestras de tejido (véase examen histopatológico).
Durante la endoscopia puede realizarse al mismo tiempo una ecografía endoscópica, durante la cual se introduce por la garganta al esófago una sonda de ecografía que ofrece imágenes de las diversas capas de la pared esofágica, además de los ganglios linfáticos y otras estructuras cercanas. Esta técnica se usa para determinar la diseminación del cáncer en la pared esofágica, los tejidos o los ganglios linfáticos cercanos, lo cual es importante saber en más detalle y de antemano en aquellos pacientes que van a operarse. Esto revela información útil para la intervención quirúrgica y también puede guiar al médico en la extracción de una pequeña muestra (biopsia) de una lesión sospechosa durante la endoscopia. Por lo tanto, la realización de una ecografía endoscópica resulta especialmente útil antes de la intervención quirúrgica.

  1. Exploración radiológica

Para planificar el tratamiento, los médicos deben realizar algunas exploraciones radiológicas que les ayuden en el diagnóstico y la evaluación de la extensión del tumor. Suele realizarse una exploración por TAC de tórax y abdomen. También puede realizarse un estudio con ingestión de bario para indicar la localización precisa del tumor en el esófago. Este estudio con ingestión de bario implica efectuar imágenes mediante radiografía mientras la persona bebe un líquido especial, muy brillante en la imagen radiográfica, por lo que puede verse con claridad el reborde del revestimiento interior del esófago. Puede usarse un estudio PET para ver la extensión del cáncer fuera del esófago. Además, puede efectuarse una exploración endoscópica de las vías respiratorias (faringe, laringe, tráquea y bronquios).

  1. Examen histopatológico

Un anatomopatólogo examinará en el laboratorio la muestra de biopsia (la muestra de tejido extraído durante la endoscopia), lo que se conoce como examen histopatológico. Usando el microscopio y otras pruebas variadas, el anatomopatólogo confirmará el diagnóstico de cáncer y proporcionará más información sobre sus características. Esto incluye la definición del tipo histológico (bien escamocelular, si el tumor se compone de las células planas de revestimiento interno del esófago o adenocarcinoma, si consiste en las células que elaboran y liberan moco y otros líquidos).
Cuando se realiza alguna operación quirúrgica para extirpar un tumor, en el laboratorio se examinarán el tumor y los ganglios linfáticos, un paso muy importante para confirmar los resultados de la biopsia y ofrecer más información sobre el cáncer.

 

Tratamiento

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¿Qué es importante saber para obtener un tratamiento óptimo?
 

Los médicos necesitan tener en cuenta muchos aspectos, tanto del paciente como del cáncer, para decidir el mejor tratamiento.

Información relevante sobre el paciente

  • antecedentes médicos
  • resultados de la exploración física
  • bienestar y estado de salud general
  • resultados de los análisis de sangre realizados, incluyendo un hemograma para comprobar la presencia de anemia y pruebas de laboratorio de las funciones hepática y renal
  • resultados de la endoscopia y una exploración con TAC de tórax y abdomen. En algunos pacientes se realizarán una ecografía endoscópica o un estudio de ingestión de bario (o ambos)
  • resultados de una evaluación preoperatoria (según el estado general de salud del paciente, esto puede incluir hemogramas adicionales, radiografía de tórax, un ECG o electrocardiograma y una prueba de la función pulmonar)
  • las preferencias del paciente en cuanto al tipo de tratamiento

Los resultados son importantes para decidir si el paciente se encuentra lo suficientemente bien como para someterse a una operación quirúrgica.

Información relevante sobre el cáncer

  • Estadificación

Los médicos usan el proceso de estadificación para evaluar la extensión del cáncer (es decir, hasta qué punto se ha diseminado en el cuerpo del paciente) y el pronóstico del paciente. Suele usarse el sistema de estadificación TNM, que tiene en cuenta la combinación de T (tamaño del tumor e invasión de los tejidos cercanos), N (implicación de los ganglios linfáticos) y M (metástasis o difusión del cáncer a otros órganos del cuerpo) para clasificar el cáncer en uno de los estadios que se indican en la tabla a continuación.
Para comprender las definiciones de la extensión local del tumor, es importante saber que la pared esofágica se compone de diferentes capas, según se ilustra en la imagen siguiente.


Corte transversal de la pared esofágica. Desde el interior al exterior del esófago, las diferentes capas son:
1: Mucosa, compuesta de epitelio, lámina propia y muscularis mucosae (8). La mucosa o membrana mucosa es la capa interior del esófago y segrega varios líquidos.
2: Submucosa, que contiene las glándulas esofágicas (9). La submucosa sirve de soporte para la mucosa y la conecta con las capas musculares subyacentes. Las glándulas producen moco y se abren a la superficie por un largo conducto. El moco desempeña una función de lubricación y protección de la pared esofágica.
3: Capa muscular propia: 5, 6 y 7 son diferentes capas musculares. Las capas musculares se contraen de forma alternativa para hacer avanzar la comida que atraviesa el esófago.
4: Túnica adventicia. Esta capa externa se compone de tejido conjuntivo y da soporte al esófago.

 

Saber el estadio exacto es fundamental para tomar la decisión correcta sobre el tratamiento. Cuanto menos avanzado es el estadio, mejor es el pronóstico. La estadificación suele realizarse dos veces: después de la exploración clínica y radiológica; y después de la operación quirúrgica. Si se realiza una operación quirúrgica, la estadificación también puede verse influida por la exploración en laboratorio del tumor extirpado.

La tabla que se muestra a continuación presenta los diferentes estadios del cáncer de esófago. Las definiciones pueden resultar técnicas, por lo que se recomienda pedir explicaciones más completas a los médicos.

Estadio Definición
Estadio 0 El tumor se denomina carcinoma in situ, lo cual indica que afecta únicamente al epitelio o que la exploración histopatológica no mostró cáncer pero sí muestra displasia de alto grado. La displasia consiste en la organización desordenada de las células que revisten el esófago. El tumor no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otras partes del cuerpo.
Estadio I El tumor invade la pared esofágica más en profundidad. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otras partes del cuerpo.
Estadio IA El tumor invade la mucosa (T1a) o la submucosa (T1b).
Estadio IB El tumor invade la capa muscular propia (T2).
Estadio II El tumor invade la capa más profunda de la pared esofágica, llamada túnica adventicia, o ha afectado a 1 o 2 de los ganglios linfáticos cercanos. No se ha extendido a otras partes del cuerpo.
Estadio IIA El tumor invade la túnica adventicia (T3). No hay diseminación del tumor a los ganglios linfáticos.
Estadio IIB El tumor invade la mucosa (T1a), submucosa (T1b) o capa muscular propia (T2) y afecta a 1 o 2 ganglios linfáticos cercanos.
Estadio III El tumor afecta a más de 2 ganglios linfáticos o ha comenzado a invadir los tejidos cercanos. No se ha extendido a otras partes del cuerpo.
Estadio IIIA - El tumor invade la pleura, el pericardio o el diafragma y no hay diseminación a los ganglios linfáticos o - El tumor invade la túnica adventicia y afecta a 1 o 2 ganglios linfáticos cercanos o - El tumor invade la mucosa, submucosa o capa muscular propia y afecta a 3 o 6 ganglios linfáticos cercanos.
Estadio IIIB El tumor invade la túnica adventicia y afecta a 3 o 6 ganglios linfáticos cercanos
Estadio IIIC - El tumor invade la pleura, el pericardio o el diafragma y afecta a entre 1 y 6 los ganglios linfáticos o - El tumor invade los tejidos cercanos, como la aorta, una vértebra o la tráquea (vías respiratorias) independientemente de la afectación de los ganglios linfáticos o - Más de 6 ganglios linfáticos están afectados, independientemente de la invasión local del tumor.
Estadio IV El tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo, independientemente de su invasión a nivel local y de la medida en que afecte a los ganglios linfáticos.

  

  • Resecabilidad

Los cirujanos juzgarán un tumor como operable o resecable, es decir, que el tumor puede eliminarse por completo en una operación quirúrgica, o como no operable o irresecable, lo cual indica que no es posible extirparlo. Un tumor puede ser irresecable bien porque ha invadido demasiado los órganos o ganglios linfáticos cercanos, porque ha crecido demasiado cerca de vasos sanguíneos importantes o porque se ha extendido a otras partes del cuerpo. No hay una línea divisoria definida entre resecable e irresecable, en términos del estadio TNM del cáncer, pero los cánceres en estadio más temprano tienen más probabilidades de ser resecables. La decisión dependerá también de si la persona se encuentra en un buen estado general suficiente como para someterse a la operación.

  • Ubicación del tumor en el esófago

Para escoger el mejor tratamiento, es importante saber la ubicación o localización del tumor. De acuerdo con su ubicación en sentido vertical en el esófago, los tumores suelen categorizarse como:

o cervical, que corresponde a la región superior, situada en el cuello;
o intratorácico, que corresponde a la región media, situada en el tórax;
o unión gastroesofágica, que corresponde con la parte inferior, que conecta con el estómago.

  • Resultados de la biopsia

La biopsia se examinará en el laboratorio, exploración que se conoce como histopatología. El segundo examen histopatológico implica el examen del tumor y de los ganglios linfáticos después de su extracción quirúrgica. Es muy importante para confirmar los resultados de la biopsia y ofrecer más información sobre el cáncer. Los resultados de la exploración de la biopsia deben incluir:

o Tipo histológico
El tipo histológico se basa en el tipo de células que componen el tumor. Si se compone de células planas del revestimiento del esófago, se trata de un carcinoma escamocelular. Si se compone de las células que elaboran y segregan moco y otros líquidos, se trata de un adenocarcinoma. Si el anatomopatólogo define el cáncer como un carcinoma microcítico, un cáncer esofágico muy raro, el tratamiento es diferente. La información proporcionada en esta Guía para pacientes no es aplicable a ellos.
o Grado
Se basa en el grado de diferenciación que muestran las células tumorales en relación con las células esofágicas normales y su rapidez de reproducción. Para el cáncer de esófago, el grado tendrá un valor entre uno y cuatro. Cuanto más inferior es el grado, mejor es el pronóstico.

Además de investigar la biopsia en el microscopio, el anatomopatólogo realizará algunas pruebas que ofrecen información sobre los genes de las células tumorales. Estas pruebas incluyen hibridación fluorescente in situ (FISH) o las pruebas inmunohistoquímicas.

o Estado de HER2
Esta prueba debe hacerse para el adenocarcinoma de la parte más inferior del esófago, cerca de su unión con el estómago. Usando una prueba FISH o inmunohistoquímica, el anatomopatólogo investiga los genes de las células cancerosas. Algunas presentan una sobrexpresión de un gen llamado HER2, lo cual significa que hay demasiadas copias de este gen en uno de los cromosomas de dichas células. El gen HER2 es responsable de la producción de una proteína que influye sobre el crecimiento y la migración de las células y aumenta su malignidad. Además, constituye un elemento importante en la definición de las opciones de tratamiento. Cuando hay demasiadas copias de HER2 y demasiado contenido de las proteínas correspondientes en las células tumorales, se dice que se trata de un cáncer positivo para HER2. En caso contrario, el estado de HER2 es negativo. Los casos de cáncer positivos para HER2 son de naturaleza agresiva.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

La planificación del tratamiento implica un equipo interdisciplinar de profesionales médicos. Esta reunión de diferentes especialistas se denomina opinión multi- o interdisciplinar, o revisión por el comité de tumores, y en ella se discute la planificación del tratamiento de acuerdo con la información relevante que se indicó antes.

El tratamiento suele combinar métodos de intervención que:

  • actúan sobre el cáncer a nivel local, como intervención quirúrgica o radioterapia
  • actúan sobre las células cancerosas en todo el cuerpo, mediante un tratamiento sistémico como la quimioterapia.

La extensión y el tipo del tratamiento dependerán del estadio del cáncer, de las características del tumor y de los riesgos para el paciente.

Los tratamientos que se enumeran a continuación presentan beneficios, riesgos y contraindicaciones. Se recomienda consultar a los oncólogos los beneficios y riesgos previstos de cada tratamiento, para informarse de todas las consecuencias posibles. Algunos pacientes disponen de varias posibilidades y la elección debe realizarse considerando los beneficios y riesgos para el paciente.

Cuando un tumor se considera resecable y el paciente está en buen estado general, la operación quirúrgica es el tratamiento elegido. Esto es en el caso de enfermedad localizada. En este caso, la cirugía es la opción preferida pero, puesto que las operaciones quirúrgicas del esófago conllevan riesgos elevados, no es posible operar a todos los pacientes. El estadio del tumor, su localización, el tipo histopatológico (adenocarcinoma o carcinoma escamocelular) y la condición física de los pacientes son factores determinantes de la posibilidad de someterse con éxito a una operación quirúrgica. La diseminación del tumor a otros órganos (enfermedad extendida) suele excluir la intervención quirúrgica.

 

Plan de tratamiento para adenocarcinoma en estadios 0 a III

El tumor es del tipo adenocarcinoma y se limita al esófago o se ha diseminado a las estructuras adyacentes. Los ganglios linfáticos regionales pueden resultar afectados o no. No se ha extendido a otras partes del cuerpo.

  1.     El tumor se considera operable

La intervención quirúrgica es el tratamiento recomendado. Se extirpará la parte del esófago que contiene el tumor.
Para estadios localmente avanzados (estadio III) el tratamiento se comentará en el equipo multidisciplinar. Dependiendo de la extensión y del estadio del tumor, puede administrarse quimioterapia antes y después de la operación, o puede administrarse una combinación de quimio y radioterapia antes de la operación. Esta estrategia pretende reducir el tamaño del tumor y eliminar las células cancerosas que no podrán ser extirpadas con la intervención quirúrgica, de forma que se mejoren los resultados de la operación.


Cirugía:

La cirugía es el tratamiento de elección en los pacientes en buen estado general de salud. Cuando los ganglios linfáticos cercanos están afectados, la cirugía continúa siendo el mejor tratamiento. Sin embargo, los ganglios linfáticos afectados reducen la posibilidad de cura para los pacientes y, por lo tanto, debe discutirse en un equipo multidisciplinar un tratamiento combinado que incluya quimio o radioterapia, si en el proceso de estadificación inicial se sospecha afectación de los ganglios linfáticos.

Procedimientos quirúrgicos

Durante la operación quirúrgica se extirpará la parte del esófago que contiene el tumor. Hay diferentes maneras o técnicas para ello, y no está claro qué tipo de operación debe recomendarse. La decisión sobre la técnica dependerá de la localización, la extensión del tumor y la experiencia del cirujano. Además de la extirpación del esófago según se describe a continuación, el cirujano extirpará todos los ganglios linfáticos cercanos. El patólogo los explorará para ver si contienen células cancerosas, información que resulta importante para definir el estadio. En la mayoría de los casos, también se extirpará una parte del estómago.

El esófago y los ganglios linfáticos pueden extirparse haciendo 2 (cuello y abdomen) o 3 incisiones. Cuando se extirpa la mayor parte del esófago, esto implica que se extirpa el tumor junto con amplios márgenes de tejido sano por encima y por debajo del tumor. Más tarde se eleva el estómago y se conecta a la parte superior del esófago. En algunos casos los cirujanos pueden usar una parte de los intestinos para sustituir el esófago.
No está claro qué tipo de operación quirúrgica debe recomendarse y esto dependerá en gran medida de la experiencia del cirujano.

Las operaciones quirúrgicas del esófago implican un riesgo elevado y los cirujanos deberían tener experiencia en este tipo de procedimientos. Posteriormente en este documento se presentan los riesgos y efectos secundarios de la operación quirúrgica del esófago, que deben discutirse por adelantado con los médicos.


Terapia adyuvante:

Una terapia adyuvante es un tratamiento que se administra además del tratamiento principal que, en este caso, es la extirpación del tumor mediante una intervención quirúrgica. La quimioterapia antes de la operación y, si es posible, después de ella es el tratamiento estándar. Otra opción es la combinación de radio y quimioterapia antes de la operación quirúrgica. A continuación se explican los beneficios y los riesgos de las diferentes estrategias.

Quimioterapia es el uso de fármacos con el objetivo de eliminar las células tumorales o limitar su crecimiento. Cuando se administra antes de la operación quirúrgica, la intención es reducir el tamaño del tumor y facilitar su extirpación mediante cirugía.Esta estrategia se denomina quimioterapia neoadyuvante o preoperatoria. Resulta beneficiosa en todos los tipos de cáncer de esófago, pero la ventaja es mucho mayor en el adenocarcinoma.
Los pacientes que presentan adenocarcinoma en la parte más inferior del esófago (cerca del estómago) pueden beneficiarse de la administración de quimioterapia antes y después de la operación quirúrgica. La administración de quimioterapia tanto antes como después de la operación quirúrgica se denomina quimioterapia perioperatoria. En la actualidad se recomienda para pacientes con adenocarcinoma localmente avanzado.
Los fármacos utilizados para tratar el adenocarcinoma son cisplatino, 5-fluorouracilo y, posiblemente, epirrubicina. Esto depende de la decisión de su médico.
Posteriormente en este texto se describen los efectos secundarios más frecuentes de las quimioterapias. Los efectos secundarios suelen ser reversibles después del tratamiento. Existen algunas estrategias para prevenir o aliviar algunos de estos efectos secundarios, que deben discutirse por adelantado con los médicos.

Otra opción de tratamiento es la administración de una combinación de radioterapia y quimioterapia antes de la operación quirúrgica (quimiorradiación preoperatoria). Sin embargo, todavía se desconoce qué pacientes pueden beneficiarse de este tratamiento intensivo. La quimiorradiación es la combinación de quimio y radioterapia paralelamente y de acuerdo a un esquema específico. La radioterapia es el uso de radiación dirigida a la localización del tumor para eliminar las células cancerosas. Algunas investigaciones recientes sugieren que la quimiorradiación, seguida de una intervención quirúrgica, podría aumentar la supervivencia de los pacientes, especialmente en los que presentan adenocarcinoma localmente avanzado. Por desgracia, el uso de radio y quimioterapia aumenta el riesgo de sufrir efectos secundarios. Se ha demostrado que los pacientes pueden verse debilitados antes de la operación y, a consecuencia de ello, sufrir un riesgo más elevado de complicaciones graves después de la cirugía. Esta es la razón por la que no todos los pacientes deberían someterse a quimiorradiación preoperatoria y por la que un equipo multidisciplinar de médicos debe analizar cuál es el mejor tratamiento para cada paciente individualmente.
Los efectos secundarios de la quimiorradiación incluyen los de quimioterapia y los de la radioterapia. Los fármacos que suelen utilizarse son cisplatino y 5-fluorouracilo, pero pueden usarse otros fármacos según su médico lo recomiende. Posteriormente en este texto se describen los efectos secundarios más frecuentes de la quimiorradioterapia. Los efectos secundarios suelen ser reversibles después del tratamiento. Existen algunas estrategias para prevenir o aliviar algunos de estos efectos secundarios, que deben discutirse con anticipación con los médicos.

La quimioterapia y la quimiorradiación pueden administrarse también después de la operación quirúrgica. Esto se denomina tratamiento postoperatorio o adyuvante. Sin embargo, en la actualidad no está claro hasta qué punto resulta beneficiosa la administración de quimioterapia y quimiorradiación después de la operación quirúrgica, y los efectos secundarios del tratamiento pueden ser difíciles de soportar. La única excepción en la que estos tratamientos muestran un beneficio claro es en el caso de personas con adenocarcinoma en la parte más inferior del esófago, después de una operación quirúrgica limitada. Esto implica que, durante la operación, únicamente se extirpó un número limitado de ganglios linfáticos junto con la parte afectada del esófago.

  1.     El tumor se considera inoperable

Cuando se considera que un tumor es inoperable o el paciente no está en estado físico suficientemente bueno como para someterse a una operación quirúrgica, se prefiere la combinación de quimioterapia y radioterapia (quimiorradiación), puesto que ha demostrado ser más efectiva que la administración exclusiva de radioterapia. Los fármacos que suelen utilizarse son cisplatino y 5-fluorouracilo, pero pueden usarse otros fármacos según la recomendación de su médico. También puede considerarse la administración exclusiva de quimioterapia. La opción de tratamiento siempre se comentará en un equipo multidisciplinar. La quimiorradiación o quimioterapia puede administrarse con la intención de curar el cáncer o de aliviar los síntomas, dependiendo de la extensión del tumor. Posteriormente en este texto se describen los efectos secundarios más frecuentes de la quimiorradioterapia. Los efectos secundarios suelen ser reversibles después del tratamiento. Existen algunas estrategias para prevenir o aliviar algunos de estos efectos secundarios, que deben discutirse por adelantado con los médicos.


Plan de tratamiento para el carcinoma escamocelular en estadios 0 a III

El tumor es del tipo escamocelular y se limita al esófago o se ha diseminado a las estructuras adyacentes. Los ganglios linfáticos regionales pueden estar afectados o no. No se ha extendido a otras partes del cuerpo.

  1.     El tumor se considera operable

La intervención quirúrgica es el tratamiento recomendado. Se extirpará la parte del esófago que contiene el tumor. El tipo de operación quirúrgica dependerá de la extensión del tumor.
En tumores que hayan invadido la capa más profunda de la pared esofágica o las estructuras adyacentes, la administración de quimioterapia por sí sola o en combinación con radioterapia (quimiorradiación) puede mejorar los resultados de la operación. Cuando el tumor responde bien a alguno de estos dos tratamientos, puede posponerse la operación quirúrgica o incluso no ser necesaria. Estas opciones de tratamiento siempre se comentarán en un equipo multidisciplinar. Después de la operación quirúrgica, puede comentarse una serie adicional de quimiorradiación en caso de que el tumor no se haya extirpado por completo.


Cirugía:

La cirugía es el tratamiento de elección en los pacientes en buen estado de salud con cáncer en estadio inicial. Cuando están afectados los ganglios linfáticos cercanos, la cirugía continúa siendo el mejor tratamiento. Sin embargo, los ganglios linfáticos afectados reducen la posibilidad de cura para los pacientes y, por lo tanto, debe discutirse en un equipo multidisciplinar un tratamiento combinado que incluya quimio o radioterapia si se sospecha afectación de los ganglios linfáticos en el proceso de estadificación inicial.

Procedimientos quirúrgicos

Hay diferentes maneras o técnicas para ello. La decisión sobre la técnica dependerá de la localización, la extensión del tumor y la experiencia del cirujano. Además de la extirpación del esófago según se describe a continuación, el cirujano extirpará todos los ganglios linfáticos cercanos. Estos serán explorados por el anatomopatólogo para ver si contienen células cancerosas.

  • Resección endoscópica para carcinoma escamocelular limitado a la mucosa

La resección endoscópica consiste en la extirpación de una parte del esófago por medio de endoscopia. Para esta operación, el médico pasa un tubo delgado, flexible e iluminado, llamado endoscopio, por la garganta del paciente. El endoscopio se combina con un instrumento quirúrgico que permite la resección del tumor. Se recomienda para el carcinoma escamocelular limitado a la mucosa y si puede efectuarse en centros especializados en los que los cirujanos o gastroenterólogos tienen experiencia en este tipo de operación. En general, esta técnica permite salvar el esófago del paciente.

  • Extracción de una parte o de todo el esófago por carcinoma escamocelular con extensión a la capa más profunda de la pared esofágica o a las estructuras adyacentes, con o sin invasión de los ganglios linfáticos regionales

El tipo de operación quirúrgica dependerá de la localización del tumor. Además de la operación quirúrgica, en el caso de que los tumores hayan invadido la capa más profunda de la pared esofágica o las estructuras adyacentes, la administración de una combinación de quimioterapia y radioterapia antes de la operación puede reducir el tamaño del tumor y, por lo tanto, mejorar los resultados de la operación.

o Carcinoma escamocelular de la parte superior del esófago (cervical)
El esófago y los ganglios linfáticos pueden extirparse haciendo 2 (cuello y abdomen) o 3 incisiones. No está claro qué tipo de operación quirúrgica debe recomendarse y esto dependerá en gran medida de la experiencia del cirujano.
o Carcinoma escamocelular de la parte media del esófago (intratorácica)
Cuando un carcinoma escamocelular se encuentra situado en la región media del esófago, se recomienda la esofagectomía transtorácica. Los cirujanos realizan dos incisiones, una en el abdomen y otra en el tórax. Se extirpa la mayor parte del esófago, lo que implica que se extirpa el tumor junto con amplios márgenes de tejido sano por encima y por debajo del tumor. Más tarde se eleva el estómago y se conecta a la parte superior del esófago. Si no puede usarse el estómago, los cirujanos usan una parte de los intestinos para sustituir al esófago.
o Carcinoma escamocelular de la parte inferior del esófago (unión gastroesofágica)
Cuando el tumor se encuentra en la parte inferior del esófago, cerca del estómago, se extirpará también parte del estómago. La parte restante del estómago se conectará con la parte superior del esófago. Suelen hacerse dos incisiones, una en el abdomen y una en el cuello, pero ninguna en el tórax. Algunas técnicas implicarán tres incisiones, en abdomen, tórax y cuello.

 

Las operaciones quirúrgicas de esófago implican un riesgo elevado y tienen efectos secundarios. Los cirujanos deberían tener experiencia en este tipo de procedimientos. Posteriormente en este documento se presentan los riesgos y efectos secundarios de la operación quirúrgica del esófago, que deben discutirse con anticipación con los médicos.

Terapia adyuvante:

Una terapia adyuvante es un tratamiento que se administra además del tratamiento principal que, en este caso, es la extirpación del tumor mediante una intervención quirúrgica.
La decisión de administrar quimioterapia y, en ocasiones, radioterapia antes de la operación quirúrgica depende de la extensión y del estadio del tumor.
La decisión de administrar una combinación de quimioterapia y radioterapia después de la operación quirúrgica depende de si el cirujano ha extirpado por completo el tumor.

La quimiorradiación es la combinación de quimio y radioterapia paralelamente de acuerdo a un esquema específico. Quimioterapia es el uso de fármacos que pretenden eliminar las células tumorales o limitar su crecimiento. La radioterapia pretende eliminar las células cancerosas usando la radiación dirigida específicamente a la zona del tumor.
El efecto de la administración de quimiorradiación antes de la operación quirúrgica continúa estudiándose y no se ha demostrado todavía para todos los pacientes. Algunas investigaciones recientes indican que la quimiorradiación seguida de una intervención quirúrgica podría aumentar la supervivencia de los pacientes con carcinoma escamocelular extendido a la capa más profunda de la pared esofágica o a las estructuras adyacentes. Por desgracia, el uso de radio y quimioterapia combinadas aumenta el riesgo de sufrir efectos secundarios. Se ha demostrado que los pacientes pueden verse debilitados antes de la operación y, a consecuencia de ello, sufrir un riesgo más elevado de complicaciones graves después de ella, razón por la cual no está todavía claro qué pacientes podrían beneficiarse de la quimiorradiación preoperatoria. Sin embargo, se recomienda en todos los pacientes que presentan tumor con extensión en la capa más profunda de la pared esofágica o en las estructuras adyacentes.

Los efectos secundarios de la quimiorradiación incluyen los de quimioterapia y los de la radioterapia. Los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia y la radioterapia se describen posteriormente en este texto (véase Posibles efectos secundarios de las terapias usadas para el tratamiento del cáncer de esófago). Los efectos secundarios suelen ser reversibles después del tratamiento. Disponemos de algunas estrategias para prevenir o aliviar algunos de estos efectos secundarios, que deben comentarse por adelantado con los médicos.

Cuando los médicos observan que el tumor responde bien a la quimiorradiación, pueden decidir continuar con este tratamiento y demorar la intervención quirúrgica. La respuesta del tumor significa que su tamaño se redujo a causa del tratamiento. La respuesta se evalúa por la forma en que se siente el paciente, mediante endoscopia (con nuevas biopsias) y mediante técnicas de obtención de imágenes, como esofagograma, exploración mediante TC o exploración por TEP. En caso de buena respuesta, los médicos pueden aumentar la dosis de radiación. Algunos estudios han demostrado que al hacerlo, la supervivencia de los pacientes es igual que la de los que se someten a una intervención quirúrgica. Sin embargo, hay una mayor probabilidad de que el tumor recurra en el lugar original en el esófago. Por lo tanto, es de gran importancia que un equipo interdisciplinar vigile estrechamente al paciente y que se realice una intervención rápida en el caso de progresión del tumor.

En algunos casos, no resulta necesaria una operación quirúrgica. El tratamiento entonces se denomina quimiorradiación definitiva. Esta estrategia se recomienda especialmente en pacientes con tumor en la parte cervical, superior del esófago, puesto que estos tumores son difíciles de extirpar quirúrgicamente.

Después de la operación, un anatomopatólogo examinará en el laboratorio la parte extirpada del esófago, lo que se conoce como examen histopatológico. El anatomopatólogo comprobará si los márgenes de la parte extirpada presentan o no células tumorales y, con ello, si se ha extirpado todo el tumor. Si se encuentran células cancerosas en los márgenes de la parte resecada, esto implica que se ha dejado una parte del tumor y, en ese caso, puede administrarse más quimiorradiación para eliminar las células cancerosas que continúan en el cuerpo. Esto se denomina tratamiento posoperatorio o adyuvante. Sin embargo, actualmente todavía no está claro hasta qué punto es beneficiosa la quimiorradiación después de la intervención quirúrgica.

  1.     El tumor se considera inoperable

Para aquellos pacientes que no se encuentren lo suficientemente bien o que no estén dispuestos a someterse a una operación quirúrgica, la quimiorradiación es más eficaz que la radioterapia por sí sola. El tratamiento siempre se discutirá en un equipo multidisciplinar. Los fármacos que suelen utilizarse son cisplatino y 5-fluorouracilo, pero pueden usarse otros fármacos según las recomendaciones de su médico. La dosis de radiación que se considera como tratamiento habitual puede ser de 60 Gy o más; suelen recomendarse niveles superiores. Gy equivale a Gray, la unidad de la dosis de radiación que se administra durante la radioterapia. La quimiorradiación puede administrarse con la intención de curar el cáncer, para aliviar los síntomas o ambas, dependiendo de la extensión del tumor.

Tratamiento para enfermedad metastásica (estadio IV)

El tumor es de tipo escamocelular o adenocarcinoma, y se ha diseminado a otras partes del cuerpo, como pulmones o hígado, independientemente de la invasión local del tumor y la afectación de los ganglios linfáticos.

Para los pacientes con cáncer de esófago metastásico pueden considerarse diferentes opciones de tratamiento para aliviar sus síntomas. La elección que se realice dependerá de su situación en particular.


Tratamiento local:

Braquiterapia es un tipo de radioterapia en el que se coloca un material radioactivo directamente en el tumor o cerca de él. Debido a la localización cercana con respecto al tumor y a la corta distancia que debe viajar la radiación, pueden administrarse dosis de radiación más elevadas que en la radioterapia externa, que usa radiación procedente del exterior del cuerpo y dirigida a la zona del tumor. Esta estrategia puede aliviar las molestias y dificultades para la deglución (para tragar) en los pacientes con cáncer metastásico de esófago, y ha demostrado producir mejores efectos a largo plazo y menos efectos nocivos que la colocación de un stent. Un stent es un tubo metálico colocado en el interior del esófago para impedir que sea bloqueado por el crecimiento del tumor y, con ello, permitir el paso de los alimentos. Los efectos secundarios de la braquiterapia son dolor pasajero de garganta y mareos. Con un stent, se corre el riesgo de que el tumor crezca cubriendo un extremo del mismo y, tras algún tiempo, vuelva a bloquear el esófago.


Tratamiento sistémico:

Un tratamiento sistémico tiene el objetivo de actuar en todas las células cancerosas en cualquier parte del cuerpo. La quimioterapia es el principal tipo de tratamiento sistémico. En contraposición al tratamiento local, como la cirugía o la radioterapia, que actúa sobre las células cancerosas en una zona definida. La quimioterapia puede contribuir a reducir los síntomas y debe tenerse en cuenta especialmente en aquellos pacientes en buen estado de salud y general. Solían usarse cisplatino y 5-fluorouracilo. Sin embargo, algunos fármacos más nuevos de las mismas clases de medicamentos parecen ofrecer una mejor eficacia y mejor calidad de vida.

Debe realizarse la detección de la positividad para HER2 en los pacientes con adenocarcinoma de la parte inferior del esófago. Cuando hay demasiadas copias del gen HER2 o demasiada proteína correspondiente, se habla de un cáncer positivo para HER2 (o HER2 positivo). En este caso, puede agregarse a la quimioterapia un fármaco denominado trastuzumab, que afecta específicamente a la proteína de HER2. Este tipo de tratamiento se denomina tratamiento focalizado.


¿Cuáles son los posibles efectos secundarios del tratamiento?

 

Riesgos y efectos secundarios de las operaciones quirúrgicas:

La extirpación del esófago es un procedimiento quirúrgico de alto riesgo. Hay varios riesgos y puede producir problemas de salud indeseados, conocidos como complicaciones. Éstas pueden tratarse usualmente, pero en ocasiones es difícil y pueden ser incluso mortales.

Las intervenciones quirúrgicas realizadas con anestesia general comparten diversos riesgos. Estas complicaciones son poco frecuentes e incluyen trombosis venosa profunda, problemas cardíacos o respiratorios, hemorragia, infección o reacción a la anestesia. Aunque hay riesgos, los médicos tomarán los pasos más apropiados para reducirlos al mínimo.

La unión del estómago y la parte restante del esófago se denomina anastomosis. Esta puede en ocasiones sufrir fugas después de la operación quirúrgica o provocar una infección de tórax. Tras algún tiempo, el estrechamiento del esófago debido a la formación de cicatrices puede producir dificultades en la deglución. Este estrechamiento puede volver a dilatarse durante la endoscopia, de forma que se ve aliviado el problema.

En algunos pacientes, el estómago tarda más tiempo en vaciarse, lo cual puede provocar náuseas y vómitos. Otros sufren de acidez, porque se ha eliminado el músculo que separa el esófago del estómago. Existen medicamentos efectivos para aliviar estos síntomas. Un nutricionista o especialista en dietética puede ofrecer consejo y ayudar a los pacientes a volver a comer de nuevo y adaptar gradualmente los alimentos y bebidas de acuerdo con el proceso de curación del esófago.


Riesgos y efectos secundarios de la quimioterapia:

Los principales efectos secundarios de la quimioterapia son:

  •     alopecia
  •     náuseas y vómitos
  •     diarrea
  •     úlceras bucales o dolor de boca
  •     recuentos sanguíneos bajos. Una reducción de los leucocitos aumentará el riesgo de sufrir infecciones y hará más difícil combatirlas; la disminución de eritrocitos resulta en anemia, que puede causar cansancio y apnea (falta de aliento), y el déficit de trombocitos provoca facilidad para sufrir hematomas y hemorragias (por ejemplo, sangrado de nariz o de las encías).

Además de estos efectos secundarios generales, cada fármaco puede producir también efectos no deseados específicos. A continuación se enumeran los más habituales, aunque no todos sufren los efectos secundarios, o no los presentan en la misma medida.

  •     5-fluorouracilo puede producir fatiga, que puede continuar durante algunos meses después del tratamiento.
  •     El cisplatino puede causar pérdida auditiva y daño renal, por lo que antes de comenzar el tratamiento se examina la función renal en la sangre. Para prevenir los daños, es muy importante beber cantidades abundantes de agua durante el tratamiento.
  •     La epirrubicina puede, en raras ocasiones, provocar daños en el músculo cardíaco, aunque únicamente suele hacerlo cuando se utiliza durante muchos meses o en personas que presentan problemas cardíacos antes del tratamiento. Si sufre problemas cardíacos, su médico pedirá un examen antes del tratamiento para ver si su corazón es lo suficientemente fuerte como para resistir este tratamiento. Puede volver la piel hipersensible a la luz solar y provocar enrojecimiento en las zonas en las que el paciente haya recibido radioterapia en el pasado. Algunos días después del tratamiento, la orina puede volverse roja o rosa; no es sangre, se debe únicamente al color del medicamento.
Riesgos y efectos secundarios de la quimiorradiación:

Los efectos secundarios de la quimiorradiación son iguales que los de la quimioterapia (según se mencionaron antes) y los de la radioterapia. Los principales efectos secundarios de la radioterapia administrada al tórax o al estómago son náuseas y dolor intenso en la garganta. Puesto que comer resulta difícil, algunos pacientes pueden perder peso o necesitar alimentación por vía intravenosa.


Riesgos y efectos secundarios del tratamiento focalizado:

Los efectos secundarios más habituales del trastuzumab son fatiga, diarrea y reacción a los fármacos, lo que incluye escalofríos, fiebre, malestar, tos seca, cefalea y mareos. Sin embargo, esta reacción suele disminuirse a medida que continúa el tratamiento.

 

¿Qué ocurre después del tratamiento?

 

Es habitual continuar sufriendo síntomas relacionados con el tratamiento una vez que este termina.

  • No es extraño que, durante la fase posterior al tratamiento, se sufran problemas de sueño, ansiedad o depresión; los pacientes que presentan estos síntomas pueden beneficiarse de recibir apoyo psicológico.
  • Algunos efectos habituales de la quimioterapia incluyen los trastornos de memoria o la dificultad para concentrarse, pero suelen desaparecer en algunos meses.
  • La deglución puede ser difícil durante algún tiempo, especialmente de alimentos sólidos. Un nutricionista o un especialista en alimentación puede guiar al paciente para que comience a comer de nuevo y adapte la alimentación de acuerdo con el proceso de cicatrización del esófago.
Seguimiento médico

Después de terminar el tratamiento, los médicos proponen un programa de seguimiento que consiste en consultas periódicas con el objetivo de:

  • evaluar los efectos adversos del tratamiento y tratarlos;
  • ofrecer apoyo psicológico e información que ayude en el retorno a la vida normal;
  • detectar la posible recurrencia lo antes posible.

No hay ninguna frecuencia ni intervalo de las visitas de seguimiento recomendados.
Únicamente debería mantenerse una vigilancia estricta cuando la quimiorradiación haya sido el único tratamiento del carcinoma escamocelular localmente avanzado, es decir, cuando no se haya realizado ninguna intervención quirúrgica. Esto es necesario para detectar todo crecimiento o extensión del tumor (denominado progresión) lo más pronto posible y realizar la operación quirúrgica.

Las visitas de seguimiento con el oncólogo deben incluir:

  • Anamnesis, indagación de los síntomas y exploración física. El médico o el dietista se centrarán también en la alimentación y en los posibles problemas nutricionales.
  • En algunos casos, el médico puede pedir una nueva endoscopia con una posible biopsia o técnicas de obtención de imágenes como un esofagograma, una exploración mediante TC o una exploración por TEP.
Retorno a la vida normal

Puede ser duro vivir con la idea de que el cáncer puede volver. Con el conocimiento actual, no puede recomendarse ninguna manera específica de reducir el riesgo de recurrencia después de terminar el tratamiento. Como consecuencia del cáncer mismo y de su tratamiento, el retorno a la vida normal puede no resultar sencillo para algunos. Pueden surgir preguntas relativas a la imagen corporal, la fatiga, el trabajo, las emociones o el estilo de vida. Es posible que resulte de ayuda comentar estos problemas con familiares, amigos o médicos. Algunas personas quizá deseen buscar el apoyo de grupos de antiguos pacientes o las líneas de información telefónica.

¿Qué ocurre si vuelve a aparecer el cáncer?

Si el cáncer vuelve, se denomina recidiva o recurrencia. El tratamiento depende del lugar y la extensión de la recidiva y en los tratamientos que se han administrado anteriormente. El cáncer puede volver a aparecer en el esófago o en otra parte del cuerpo.

Si vuelve a producirse en el esófago, este tipo de recurrencia suele tratarse extirpándolo. Si el paciente es incapaz de someterse a una intervención quirúrgica por otros problemas de salud, puede tratarse con quimioterapia, radiación o ambas.

Si el cáncer recurre localmente después de una intervención quirúrgica, pueden utilizarse radiación o quimioterapia. Si se administró radiación antes, rara vez se opta por administrar más radiación. Si se administró quimioterapia antes, habitualmente continúa siendo posible volver a administrarla. En ocasiones se administran los mismos fármacos que se usaron antes, pero con frecuencia se utilizan otros.

La recidiva de cáncer de esófago en otros órganos o tejidos debe tratarse según se mencionó antes en la parte titulada «Plan de tratamiento para enfermedad metastásica (estadio IV)».

 

Sinónimos

Cáncer de esófago

Cáncer esofágico

Tumor de esófago

Tumor esofágico

Cancer esofago

Therapies by type

La información sobre los tratamientos que se listan a continuación se basa en datos que hemos encontrado sobre el cáncer a partir estudios científicos. Se puede encontrar más información sobre estos tratamientos en la opción TERAPIAS. Los medicamentos registrados, la radioterapia y las intervenciones quirúrgicas que aquí se recogen están aprobados por las autoridades.

Intervenciones quirúrgicas

Procedimientos que emplean métodos instrumentales para estudiar o tratar un cáncer o para mejorar las funciones o el aspecto del cuerpo. Por lo general, una intervención quirúrgica requiere una incisión. Más

Medicamentos registrados

Medicamentos para tratar el cáncer con autorización de comercialización en Estados Unidos o en países de la Unión Europea. Más

Terapia celular

Administración a pacientes de células humanas manipuladas, propias o ajenas. Más

Productos naturales (excluyendo medicamentos registrados)

Sustancias que se encuentran en la naturaleza y que suelen tener un efecto farmacológico o biológico. Más

Terapias basadas en energía

Uso de la energía electromagnética, incluyendo la electricidad, los campos magnéticos, las ondas de radio, las microondas y los rayos infrarrojo, así como la luz, para diagnosticar o tratar la enfermedad.

Ensayos clínicos

Un ensayo clínico es un estudio de investigación realizado con pacientes para evaluar si un nuevo tratamiento es seguro (seguridad) y si funciona (eficacia). Los ensayos clínicos se realizan para probar la eficacia de fármacos, pero también de tratamientos no farmacológicos como la radioterapia o la cirugía y combinaciones de diferentes tratamientos.
Los ensayos clínicos tienen lugar en todas las clases de hospitales y clínicas, pero en su mayor parte en hospitales universitarios. Son organizados por investigadores y médicos.

La Fundación Contra el Cáncer proporciona una herramienta para buscar ensayos clínicos de fase III por tipo de cáncer y por país. Para Bélgica, Países Bajos, Suiza, Luxemburgo, Francia y el Reino Unido, la Fundación Contra el Cáncer proporciona contactos para conseguir más información sobre ensayos clínicos de fase III actualmente en curso.
Discuta con su médico la posibilidad de participar a unos de estos ensayos clínicos.

Una lista de los ensayos clínicos en fase III para el cáncer de esófago (en inglés: esophageal, porque los ensayos clínicos pueden ser mostrados en inglés) está disponible aquí.