Cáncer de endometrio

Introducción

Definición de cáncer de endometrio

Cáncer que se forma en el tejido que reviste el útero (órgano pequeño, hueco y con forma de pera situado en la pelvis de una mujer donde se desarrolla el feto). La mayoría de los cánceres de endometrio son adenocarcinomas* (cánceres que comienzan en las células que elaboran y liberan mucosidad y otros fluidos).

 

Anatomía del sistema reproductor femenino. Los órganos del sistema reproductor femenino incluyen útero, ovarios, trompas de Falopio, cuello del útero y vagina. El útero tiene una capa muscular exterior llamada miometrio y una capa de revestimiento interno llamada el endometrio.

Nota importante sobre otros tipos de cáncer de útero

Cáncer de cuello de útero
El cáncer de cuello de útero es un cáncer que se forma en el cuello del útero, a diferencia del cáncer de endometrio que se forma en el cuerpo del útero. El diagnóstico y tratamiento de este tipo de cáncer es diferente al del cáncer de endometrio.

Sarcoma uterino
El sarcoma uterino es otro tipo de cáncer que se forma en el cuerpo del útero. Se forma en el músculo del útero (miometrio) o en otros tejidos del útero.
Aunque el tratamiento del sarcoma uterino y del cáncer de endometrio comparten algunas similitudes, la información presentada aquí es válida para el cáncer de endometrio, pero no para el sarcoma uterino.

Carcinosarcoma uterino
El carcinosarcoma uterino es otro tipo de cáncer que se forma en el cuerpo del útero. Ahora se sabe que el carcinosarcoma puede ser un tipo de cáncer de endometrio agresivo. La información proporciona sobre el cáncer de endometrio también es válida para el carcinosarcoma uterino.

 

 

INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE BASADA EN LA CLÍNICA DE LA ESMO
La Fundación Contra el Cáncer ha preparado esta guía para la paciente como un servicio a las pacientes, con el objetivo de servirles de ayuda, tanto a ellas como a sus familiares para comprender mejor la naturaleza del cáncer de endometrio y reconocer las mejores opciones de tratamiento disponibles según el subtipo de cáncer de endometrio. Recomendamos a las pacientes que pregunten a sus médicos qué pruebas o tipos de tratamientos son necesarios para su tipo y estadio de la enfermedad. La información médica descrita en este documento está basada en la Guía de Práctica Clínica para profesionales de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) para el tratamiento del cáncer de endometrio. La guía para la paciente se ha elaborado en colaboración con la ESMO y se divulga con su permiso. La ha escrito un médico y la han revisado dos oncólogos de la ESMO, uno de los cuales es el autor principal de la guía de práctica clínica para profesionales. También fue revisada por representantes de pacientes del Cancer Patient Working Group (Grupo de trabajo de pacientes con cáncer) de la ESMO.

Frecuencia

¿Es el cáncer de endometrio frecuente?

El cáncer de endometrio es el cáncer más común de los órganos del sistema reproductivo femenino. En Europa, de una o dos mujeres de cada 100 desarrollará cáncer de endometrio en algún momento de su vida. En la Unión Europea, cada año se diagnostica cáncer de endometrio a aproximadamente 81.500 mujeres y esta cifra va en aumento en la mayoría de los países europeos. Es la séptima causa de mortalidad más común por cáncer en las mujeres de Europa occidental.

El cáncer de endometrio se produce generalmente en mujeres mayores de 50 años y por lo tanto después de la menopausia, pero hasta en el 25% de los casos puede producirse antes de la menopausia. En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 75% de las mujeres tienen un cáncer localizado solamente en el útero (estadio I). Para estas mujeres, el pronóstico* es bueno y la supervivencia de 5 años es del 90.

 

Causas

¿Cuáles son las causas del cáncer de endometrio?

Actualmente no está claro por qué se produce el cáncer de endometrio pero sí se han identificado algunos factores de riesgo. Un factor de riesgo aumenta ella probabilidad de que se produzca el cáncer, pero no es suficiente ni necesario para causarlo; no es una causa en sí mismo.

Algunas mujeres con estos factores de riesgo nunca desarrollarán cáncer de endometrio y otras mujeres sin ninguno de estos factores de riesgo si lo padecerán.

La mayoría de los cánceres de endometrio necesitan estrógenos para crecer. Sin los estrógenos dejan de crecer o crecen más lentamente. De ahí que, salvo algunas excepciones, los factores de riesgo del cáncer de endometrio estén ligados a los estrógenos.

Los principales factores de riesgo del cáncer de endometrio en mujeres son:

  • Envejecimiento: el riesgo de padecer cáncer de endometrio aumenta a medida que las mujeres se hacen mayores.
  • Genes: las mujeres con síndrome de cáncer de colon no poliposo hereditario, también llamado CCNPH o síndrome de Lynch, tienen un riesgo elevado de desarrollar cáncer de colon y de endometrio. Una de cada dos mujeres con este síndrome desarrollará cáncer de endometrio en algún momento de su vida. Este síndrome es un trastorno hereditario debido a la mutación de un gen y es responsable de hasta el 5% de los casos de cáncer de endometrio.
  • Antecedentes familiares de cáncer de endometrio: tener un familiar de primer grado (madre, hermana, hija) que ha tenido un cáncer de endometrio aumenta el riesgo de tener cáncer de endometrio.
  • Antecedentes personales de cáncer de mama o de ovarios:

o haber padecido un cáncer de mama o de ovarios aumenta el riesgo de tener un cáncer de endometrio.
o En las mujeres con antecedentes personales de cáncer de mama, el riesgo también es elevado si la paciente ha sido tratada con tamoxifeno. El tamoxifeno es un anti-estrógeno por lo que debería esperarse una disminución del riesgo, sin embargo el tamoxifeno también tiene un efecto estimulante en el endometrio que puede ayudar al desarrollo o crecimiento del cáncer de endometrio. De todos modos, en las mujeres con cáncer de mama en las que está indicado el uso de tamoxifeno, el beneficio de tomar tamoxifeno es mayor que el riesgo de sufrir cáncer de endometrio.

  • Antecedentes personales de ciertas enfermedades ginecológicas:

o Síndrome del ovario poliquístico: este síndrome produce niveles de estrógenos más altos y niveles de progesterona más bajos de lo habitual, y por lo tanto aumenta el riesgo de cáncer de endometrio.
o Hiperplasia de endometrio: la hiperplasia de endometrio es una proliferación de células del endometrio. Las células son normales, pero con el tiempo pueden llegar a ser cancerosas. En el caso de la hiperplasia simple o leve el riesgo de padecer cáncer es muy bajo, pero en la hiperplasia atípica es alto.

  • Exposición a estrógenos sin o con una cantidad insuficiente de progesterona, por ejemplo:

o A veces existe un desequilibrio natural en algunas mujeres.
o El uso o la ingesta de estrógenos externos, especialmente en forma de terapias hormonales, que contienen solo estrógenos y no progesterona, tras la menopausia.

  • Sobrepeso y obesidad: tener sobrepeso, o ser obesa, aumenta el riesgo de cáncer de endometrio ya que modifica el nivel de estrógenos y sus efectos.

  • Diabetes: las mujeres con diabetes tienen un riesgo mayor de padecer cáncer de endometrio ya que modifica el nivel de estrógenos y sus efectos.
  • Hipertensión arterial: se ha sugerido que la hipertensión se asocia con un aumento del riesgo de cáncer de endometrio, aunque el mecanismo de esta posible asociación no está todavía claro.
  • Factores geográficos: las mujeres que viven en Norteamérica, o en Europa, tienen un mayor riesgo de cáncer de endometrio.
  • Ausencia de embarazos: las mujeres que nunca han estado embarazadas tienen un mayor riesgo de cáncer de endometrio. Por otra parte, las mujeres que han tenido un hijo o más tienen un menor riesgo de cáncer de endometrio. Esto es especialmente notable en mujeres que han tenido 5 o más hijos.
  • Número total de ciclos menstruales: tener más ciclos menstruales a lo largo de la vida aumenta el riesgo de cáncer de endometrio, de nuevo por motivos hormonales.

Las píldoras anticonceptivas que contienen estrógenos y progesterona reducen el riesgo de cáncer de endometrio. Se ha sospechado de otros factores asociados a un mayor riesgo (consumo de alcohol, falta de actividad física) o un menor riesgo (consumo de fitoestrógenos que se encuentran en la soja, el café, los vegetales ...) de cáncer de endometrio, pero las pruebas son contradictorias.

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostica el cáncer de endometrio?

A diferencia del cáncer de cuello de útero, no se recomienda la realización de una prueba de detección sistemática para el cáncer de endometrio.

La prueba de detección del cáncer de cuello de útero (citología vaginal realizada generalmente cada 3 años) efectuada durante un examen ginecológico tiene el objetivo de detectar el cáncer de cuello de útero y no el cáncer de endometrio. El cáncer de cuello de útero es también llamado cáncer del cuello uterino, la parte más baja y estrecha del útero que conduce a la vagina tal y como se muestra en la imagen de la definición. Sin embargo, algunas citologías vaginales pueden detectar el cáncer de endometrio incluso aunque este no sea su objetivo.

El signo más frecuente del cáncer de endometrio es el sangrado vaginal. Después de la menopausia no debería presentarse ningún sangrado vaginal, por lo que su presencia no es normal. Tras la menopausia, la presencia de sangrado vaginal no es normal, por lo que las mujeres deben consultar a su médico. Antes de la menopausia, si una mujer presenta sangrado vaginal entre periodos menstruales, o sangrados vaginales abundantes e inusuales durante los periodos menstruales, también debe consultar a su médico. El cáncer de endometrio no es la única y más frecuente causa de dicho sangrado vaginal y los médicos le harán un examen más exhaustivo.

El diagnóstico del cáncer de endometrio se basa en los siguientes tres exámenes:

  1. Examen clínico. Esto incluye un examen ginecológico para evaluar la localización y el volumen del tumor y si se ha extendido a otros órganos en la pelvis.
  2. Examen radiológico. Esto incluye la realización de una ecografía del útero. Se introduce una sonda en la vagina para estar más cerca del útero y examinar mejor. Esto se llama ecografía transvaginal. Durante este examen, se mide el grosor del endometrio. Si es mayor a a 3 o 4 mm, debe obtenerse una muestra de endometrio (biopsia). Pueden realizarse exámenes adicionales como una radiografía torácica, un ultrasonido abdominal y una tomografía computarizada abdominal para excluir una metástasis. Si se sospecha que el cáncer se ha extendido al cuello del útero, puede solicitarse una resonancia magnética (RM).
  3. Examen histopatológico. Se trata del examen de laboratorio de las células tumorales mediante la disección de una muestra del tumor (biopsia). Este examen de laboratorio lo realiza un patólogo que confirmará el diagnóstico de cáncer de [no-glossary]endometrio y dará más información sobre las características del mismo. La biopsia la realiza manualmente el médico con una dispositivo especial que introduce en el útero a través de la vagina durante el examen ginecológico. El procedimiento para obtener la biopsia a veces también se llama curetaje o raspado. A veces, la biopsia se realiza por histeroscopia, que consiste en introducir un telescopio fino en el útero. La histeroscopia no está recomendada como la primera opción para realizar una biopsia. Sin embargo, puede utilizarse cuando la primera biopsia no muestra ningún signo de cáncer, pero todavía se sospecha que hay un cáncer debido al sangrado vaginal persistente o por otras razones. Más tarde se efectuará un segundo examen histopatológico mediante el examen del tumor extirpado por cirugía.

Tratamiento

¿Qué es importante saber para obtener el tratamiento óptimo?

Los médicos necesitan recopilar diversos tipos de información para decidir cuál puede ser el mejor tratamiento. Esta información concierne a la paciente y al cáncer.


Información relevante sobre la paciente

  • Historial médico personal
  • Antecedentes de cáncer en familiares, especialmente de mama y ovarios
  • Situación con respecto a la menopausia
  • Resultados de los exámenes clínicos efectuados por el médico
  • Estado de salud general
  • Antes de la operación, se efectuará una evaluación preoperatoria para valorar los riesgos de la anestesia* y los riesgos de la operación. Una evaluación preoperatoria consiste en realizar preguntas específicas y en efectuar un reconocimiento físico. Generalmente también requiere una radiografía torácica y análisis de sangre para evaluar los glóbulos blancos, los glóbulos rojos, las plaquetas, la función hepática y la función renal. Puede que sea necesario realizar algunos exámenes adicionales según el historial clínico de la paciente.


Información relevante sobre el cáncer

• Resultados de la biopsia

La biopsia efectuada con el dispositivo especial introducido en el útero durante el examen ginecológico será analizada en el laboratorio. Este examen de la biopsia se llama histopatología. A continuación se efectuará un segundo examen histopatológico mediante el examen del tumor y de los ganglios linfáticos extirpados por cirugía.

Tras la cirugía, los resultados del examen de la biopsia deben incluir:
 

o Tipo histológico
El tipo histológico se basa en el tipo de células que componen el tumor. Los cánceres de endometrio se forman en el endometrio, el tejido que reviste la cavidad uterina. Los principales tipos histológicos de cáncer de endometrio son el carcinoma endometrioide (80%), el carcinoma papilar seroso (5%-10%) y el carcinoma de células claras (aproximadamente un 1%). Los carcinomas endometrioides se componen de células que se asemejan al endometrio normal y pueden asociarse o venir precedidas de una multiplicación anómala de las células normales del endometrio, un fenómeno que se denomina hiperplasia de endometrio. Los carcinomas papilares serosos (también denominados carcinomas serosos) se componen de células diferentes del endometrio normal y comparten similitudes con el cáncer de ovario o de trompa de Falopio más frecuentes.

o Grado
El grado se basa en lo diferentes que parecen las células tumorales de las células endometriales normales y en lo rápido que crecen. Para el cáncer de endometrio, el grado está entre 1 y 3. Cuanto más alto sea el grado, peor es el pronóstico. Cuanto más bajo sea el grado, mejor es el pronóstico. Cuando el tipo histológico es endometrioide, el grado puede ser 1, 2 o 3. Cuando el tipo histológico es un carcinoma papilar seroso o un carcinoma de células claras, el grado es siempre 3 y el pronóstico es peor.

o Invasión del espacio linfovascular
Una invasión del espacio linfovascular significa que hay células tumorales en los vasos sanguíneos y en los vasos linfáticos del tumor. El hallazgo de células tumorales en estos vasos significa que es más probable que las células tumorales se hayan extendido a los ganglios linfáticos o a otros órganos.

o Perfil de expresión génica
La cuantificación de un conjunto diferenciado de genes expresados por el tumor también puede realizarse en la biopsia. Esto no se realiza de manera rutinaria, pero puede ayudar a predecir la agresividad del tumor y los posibles beneficios de la quimioterapia.

Basándose en el tipo histológico, el grado y el perfil de expresión génica*, los médicos a veces clasifican el cáncer de endometrio en dos tipos.

Los cánceres de endometrio de tipo I son típicamente carcinomas endometrioides y cánceres de grado 1 o 2. Se cree que están causados por un exceso de estrógenos. Generalmente son menos agresivos y tienen menos probabilidad de extenderse a otros tejidos que los cánceres de endometrio de tipo II.

Los cánceres de endometrio de tipo II son generalmente carcinomas papilares serosos, carcinomas de células claras o carcinosarcomas y son cánceres de grado 3. También tienen mutaciones diferentes de sus genes y expresan proteínas diferentes que los cánceres de endometrio de tipo I. No parece que estén causados por un exceso de estrógenos. Las células de estos tumores no suelen tener receptores de estrógenos y progesterona. Los carcinomas de células claras nunca se presentan con tales receptores de hormonas. Como tienen más probabilidad de crecer y extenderse fuera del útero, los médicos tienden a utilizar tratamientos más agresivos para tratar a las pacientes con cánceres de tipo II.

• Estadificación

Los médicos utilizan la estadificación para evaluar la extensión del cáncer y el pronóstico de la paciente. En el caso del cáncer de endometrio suele utilizarse el sistema de estadificación de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO). Este sistema de estadificación de la FIGO se basa en la extensión del tumor desde su localización inicial en el endometrio hasta otros tejidos u órganos.

El estadio es fundamental para decidir el tratamiento. Cuanto más alto es el estadio, peor es el pronóstico. En el cáncer de endometrio, el estadio se define después de que la paciente haya sido operada, basándose en lo que el cirujano observó durante la operación y en los resultados del análisis de laboratorio del tumor extirpado. Por lo tanto, la estadificación es quirúrgica y patológica. El patólogo valorará el alcance de la invasión del tumor en el músculo del útero, su extensión al cuello del útero, su tamaño y localización, su extensión a las trompas de Falopio y ovarios, su grado, su tipo histológico y la invasión del espacio linfovascular. Si durante la operación se han extirpado los ganglios linfáticos, el patólogo buscará la presencia de células cancerosas en estos ganglios.
 

La siguiente tabla presenta los diferentes estadios para el cáncer de endometrio. Las definiciones pueden ser muy técnicas por lo que se recomienda que solicite más información a los médicos.

Estadio Definición
Estadio I El tumor se encuentra en el útero, pero no se ha extendido fuera del mismo.
El estadio I se divide en los estadios IA y IB según el grosor que tenga el tumor en el útero.
Estadio IA El tumor se limita al endometrio o ha invadido menos del 50% del grosor del músculo del útero.
Estadio IB El tumor ha invadido más del 50% del grosor del músculo del útero.
Estadio II El tumor se encuentra en el útero y se ha extendido al cuello del útero.
Desde 2009, el cáncer de endometrio de estadio II ya no se divide en estadio IIA y IIB.
Estadio III El tumor se ha extendido más allá del útero y del cuello del útero a otra(s) parte(s) del órgano genital femenino (vagina, ovario, trompa de Falopio o tejidos alrededor del útero) o a los ganglios linfáticos de esta área. El estadio III se divide en los estadios IIIA, IIIB, IIIC1 y IIIC2 basándose en los órganos a los que se ha extendido el tumor.
Estadio IIIA El tumor ha invadido la membrana exterior del útero, llamada la serosa, o la(s) trompas(s) de Falopio o el(los) ovario(s).
Estadio IIIB El tumor ha invadido la vagina o el parametrio, el tejido que hay alrededor del cuello del útero.
Estadio IIIC1 Hay células tumorales en los ganglios linfáticos de la pelvis.
Estadio IIIC2 Hay células tumorales en los ganglios linfáticos paraaórticos.
Estadio IV El tumor se ha extendido a la vejiga, al intestino, o a otros órganos del cuerpo (metástasis). El estadio IV se divide en los estadios IVA y IVB.
Estadio IVA El tumor ha invadido la vejiga o la mucosa intestinal
Estadio IVB Hay células tumorales en los ganglios linfáticos en la ingle o en el abdomen o en órganos distantes como el hígado o el pulmón.

Nota: los estadios presentados en esta tabla están basados en el sistema de estadificación FIGO de 2009. Antes de 2009 se utilizaba otro sistema de estadificación de la FIGO. Por consiguiente, todos los datos y pruebas para el control de cánceres de endometrio están disponibles sobre la base del antiguo sistema de estadificación, pero desafortunadamente no se aplican completamente al actual sistema de estadificación.

Evaluación del riesgo de recurrencia en el cáncer en estadio I

La mayoría de las mujeres reciben un diagnóstico de cáncer en estadio I y el tratamiento por cirugía en este estadio es muy efectivo. Para estas mujeres, resulta esencial evaluar el riesgo de recurrencia o, en otras palabras, el riesgo de que vuelva a aparecer el cáncer. Evaluar el riesgo de recurrencia permite a los médicos decidir el mejor tratamiento para reducir este riesgo tanto come sea posible sin tratar en exceso a las pacientes con tratamientos que no reducirían el riesgo de recurrencia, pero que podrían alterar su calidad de vida.

Hoy en día se sabe que el riesgo de recurrencia aumenta cuando el cáncer se presenta con alguna de las siguientes características: tipos histológicos que no sean endometrioides, grado 3, estadio IB, invasión del espacio linfovascular y diámetro del tumor superior a 2 cm. Con respecto a esto, los casos de cáncer en estadio I se subdividen en tres categorías de riesgo:

  • Mujeres cuyo cáncer no presenta ninguna de las características mencionadas, es decir, cuyo cáncer consiste en tumores en estadio IA, con un tamaño inferior a los 2 cm, de tipo endometrioide con grados 1 o 2; y sin invasión linfovascular se consideran pacientes con riesgo de recurrencia bajo.
  • Mujeres cuyo cáncer consiste en tumores en estadio IA de tipo endometrioide con grado 3 o tumores en estadio IB de tipo endometrioide con grados 1 o 2; se consideran con riesgo de recurrencia intermedio.
  • Mujeres cuyo cáncer consiste en tumores bien en estadio IB de tipo endometrioide con grado 3, o tumores de tipos histológicos diferentes al endometrioide, independientemente del subestadio (IA o IB) o grado se consideran con riesgo de recurrencia relativamente elevado.

También ocurre, después de la exploración que sigue a la operación quirúrgica, que un cáncer cuyo estadio se creía I antes de la operación quirúrgica demuestra ser de un estadio superior.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

La piedra angular del tratamiento es la cirugía. La radioterapia y la quimioterapia utilizadas tras la cirugía se llaman terapias adyuvantes, lo que significa que se utilizan como complemento a la cirugía.

Los tratamientos indicados abajo tienen sus beneficios, sus riesgos y sus contraindicaciones. Se recomienda que pregunte a los médicos acerca de los beneficios y riesgos esperados de cada tratamiento para que le informen de las consecuencias del mismo. Para algunos pacientes, hay varias posibilidades de tratamiento disponibles y la elección debería analizarse teniendo en cuenta el equilibrio entre los beneficios y los riesgos.
 

 

Cirugía

 

Para cada paciente se realiza una evaluación preoperatoria. Una minoría de pacientes será considerada inoperable porque el riesgo de la anestesia y la cirugía es demasiado importante, generalmente a causa de otras afecciones como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiacas. En las pacientes consideradas operables, el objetivo de la cirugía es estadificar la enfermedad y extirpar el útero que contiene el tumor.
 

Estadificación de la enfermedad

La cirugía permitirá estadificar la enfermedad. Esto se hace mediante el examen del tumor para evaluar su tamaño y localización; y para comprobar si hay células tumorales en el cuello del útero, en la trompa de Falopio, en los ovarios, en los ganglios linfáticos o en otra parte de la pelvis y en el abdomen. Durante la operación, los cirujanos inspeccionan y palpan otros órganos abdominal es (hígado, diafragma, omentum, superficies peritoneales). Los cirujanos también vierten líquido en la cavidad abdominal, lo quitan por succión y lo envían al laboratorio para buscar células cancerosas. Esto se llama lavado peritoneal.

Todos los tejidos extirpados durante la operación se envían al laboratorio para ser examinados por el patólogo (examen histopatológico).
 

Extirpación del tumor

Se extirpará el útero que contiene el tumor

La operación consistirá en extirpar el útero, las dos trompas de Falopio y los dos ovarios. La extirpación del útero se llama histerectomía y la extirpación de las dos trompas de Falopio y los ovarios se llama salpingo-ooforectomía bilateral, o salpingo-ovariectomía bilateral.

En las pacientes con cánceres en estadio I, estadio II y estadio III, esta operación puede realizarse mediante una incisión en la parte inferior del abdomen, o mediante una técnica llamada histerectomía vaginal asistida por laparoscopia. Esta técnica utiliza una videocámara para proyectar y ampliar la imagen en una pantalla de televisión, para guiar en la extirpación del útero, las [no-glossary]trompas de Falopio y los ovarios a través de la vagina. Esta última técnica parece proporcionar resultados similares en cuanto a la calidad de la extirpación del tumor y la supervivencia y, en comparación con la laparotomía, ha demostrado reducir la duración de la estancia hospitalaria, reducir el uso de analgésicos, reducir la tasa de complicaciones después de la operación quirúrgica y mejorar la calidad de vida.

El enfoque quirúrgico habitual para el cáncer de endometrio en estadio I consiste en la extirpación del útero, de los ovarios y las trompas de Falopio, con o sin extracción de los ganglios linfáticos. Muchos cirujanos sugieren la extirpación de los ganglios linfáticos en pacientes con cáncer de endometrio en estadio I de riesgo intermedio y elevado (en estadio IA de grado 3 y en estadio IB).

El enfoque quirúrgico para el cáncer de endometrio en estadio II consiste en la extirpación de útero, ovarios, trompas de Falopio y ganglios linfáticos de la pelvis, con o sin extirpación de los ganglios linfáticos paraaórticos.

Para pacientes con cáncer en estadios III y IV, el objetivo de la operación quirúrgica es eliminar lo máximo posible del tumor primario. Esto se denomina cirugía de reducción de la masa tumoral o citorreductora.

Pueden extirparse varios ganglios linfáticos en la pelvis y a lo largo de la aorta

Pueden extirparse los ganglios linfáticos del área pélvica y a lo largo de la aorta. Esta práctica varía entre hospitales. Aunque la extirpación de los ganglios linfáticos ayude a los médicos a ser más precisos a la hora de definir el estadio del cáncer, no hay evidencias de que tenga un valor añadido para tratar el cáncer y evitar que reaparezca. La extirpación de los ganglios linfáticos aumenta el riesgo de linfedema, una enfermedad en la que el líquido linfático se acumula en las piernas. Sin embargo, forma parte del procedimiento de estadificación y ayuda a identificar a las pacientes que necesitarán terapias adyuvantes. Muchos cirujanos sugieren que deberían extirparse los ganglios linfáticos de todas las pacientes que se sometan a una operación, a excepción de las pacientes con tumor en estadio IA y de grados 1 o 2.

Terapia adyuvante

Una terapia adyuvante es una terapia que se administra como complemento a la cirugía. No hay datos definitivos que respalden el uso rutinario de tratamientos adyuvantes para pacientes con la enfermedad limitada al útero, es decir, cánceres de endometrio en estadio I y estadio II. Para todos los estadios, todavía sigue habiendo controversia y falta de evidencias claras sobre cuáles son las mejores opciones. Se recomienda que la decisión sobre el tratamiento del cáncer de endometrio se fundamente en la discusión de un equipo interdisciplinario de profesionales médicos. Esta reunión de diferentes especialistas es llamada reunión multidisciplinar o revisión del comité de tumores. En esa reunión, se debate la planificación del tratamiento según la información pertinente mencionada antes.

Tratamiento adyuvante para el cáncer en estadio I

Las opciones para las pacientes con cáncer en estadio I incluyen:

  • Observación, que consiste en consultas médicas con regularidad que incluyen historia clínica, examen físico y vaginal. Si aparecen signos o síntomas pueden realizarse exámenes adicionales, como un examen radiológico, un análisis de sangre y un examen bajo anestesia.
  • Braquiterapia vaginal adyuvante que es un tipo interno de radioterapia donde la fuente de radiación se coloca en la vagina.
  • Radioterapia pélvica adyuvante, que es un tipo externo de radioterapia donde las radiaciones son producidas por una fuente externa y después dirigidas al tumor.

  • Quimioterapia adyuvante, que es el uso de fármacos antineoplásicos para eliminar las células cancerosas o limitar su crecimiento. No está claro qué combinación de fármacos es la más efectiva, pero deben incluir un fármaco que contenga platino (cisplatino y carboplatino son dos fármacos que contienen platino que se usan en el tratamiento del cáncer de endometrio).

Para pacientes con cáncer en estadio I, la opción de tratamiento después de la operación quirúrgica depende principalmente del riesgo de recurrencia.

Para pacientes con riesgo de recurrencia bajo (tumor en estadio IA y grados 1-2), se recomienda la observación.

Para pacientes con riesgo de recurrencia intermedio (tumores bien en estadio IB y grados 1-2 o tumores en estadio IA y grado 3):

  • La observación puede ser también una opción, pero puede proponerse la braquiterapia vaginal.
  • Pueden considerarse la radioterapia y quimioterapia pélvicas adyuvantes cuando la paciente tiene más de 60 años de edad, cuando se halló invasión del espacio linfovascular durante el examen histológico o cuando el tumor es de gran tamaño.

Para pacientes con riesgo de recurrencia elevado (tumores en estadio IB y de grado 3):

  • Se recomienda la radioterapia pélvica adyuvante
  • Puede considerarse la quimioterapia adyuvante cuando la paciente tiene más de 60 años de edad, cuando se encontró durante el examen histológico invasión del espacio linfovascular o cuando el tumor es de gran tamaño.

Tratamiento adyuvante para el cáncer en estadio II

Las opciones para las pacientes con cáncer en estadio II incluyen:

  • Braquiterapia vaginal adyuvante, que es un tipo interno de radioterapia donde la fuente de radiación se coloca en la vagina.
  • Radioterapia pélvica adyuvante, que es un tipo externo de radioterapia donde las radiaciones son producidas por una fuente externa y después dirigidas a la pelvis.
  • Quimioterapia adyuvante, el uso de fármacos antineoplásicos para eliminar las células cancerosas o limitar su crecimiento. No está claro qué combinación de fármacos es la más efectiva, pero debe incluir un fármaco que contenga platino (cisplatino o carboplatino son fármacos que contienen platino que se usan en el tratamiento del cáncer de endometrio).

La braquiterapia vaginal únicamente puede utilizarse en pacientes con tumores de grados 1-2 sin invasión linfovascular y en las cuales se hayan extirpado los ganglios linfáticos y que, conforme al examen histológico, ya no tuvieran células tumorales.

Cuando durante la cirugía no se ha comprobado si los ganglios linfáticos presentan células tumorales, tanto la radioterapia pélvica como la braquiterapia están recomendadas.

La quimioterapia adyuvante puede ser considerada sola o junto con radioterapia pélvica. El uso de quimioterapia adyuvante puede reducir el riesgo de reaparición extrapélvica (extensión del cáncer fuera de la pelvis conocida como metástasis).

No está claro qué combinación de fármacos es la más efectiva, pero debe incluir un fármaco que contenga platino (cisplatino o carboplatino son fármacos que contienen platino que se usan en el tratamiento del cáncer de endometrio).

Tratamiento de la enfermedad en estadio avanzado (estadios III y IV)

El tratamiento del cáncer de endometrio en estadio avanzado suele incluir combinaciones de cirugía, radioterapia y quimioterapia. En el 5-10% de las pacientes con cáncer de endometrio en estadio avanzado no será posible realizar ninguna operación quirúrgica debido a las contraindicaciones médicas. Estas pacientes pueden recibir tratamiento con radioterapia externa (radiaciones producidas por una fuente externa y luego dirigidas hacia el tumor) y/o radioterapia interna llamada braquiterapia (implica la colocación de una fuente de radiación en la cavidad uterina y/o en la vagina) y, además, mediante tratamiento sistémico.

Tratamiento adyuvante para el cáncer en estadio III

Las opciones adyuvantes para las pacientes operadas con cáncer en estadio III incluyen:

  • Braquiterapia vaginal adyuvante
  • Radioterapia pélvica adyuvante
  • Quimioterapia adyuvante

Históricamente, se recomendaban la radioterapia pélvica y la braquiterapia vaginal después de la operación quirúrgica para las pacientes con enfermedad en estadio III. Ahora las pruebas de que debería administrarse quimioterapia a las pacientes con enfermedad en estadio III en lugar de o además de la radioterapia están en aumento. El tratamiento óptimo debe discutirse con los médicos.

La quimioterapia adyuvante debe incluir un fármaco que contenga platino (cisplatino o carboplatino son fármacos que contienen platino que se usan en el tratamiento del cáncer de endometrio).

Debe tenerse en cuenta que la radioterapia adyuvante, externa e interna, protege contra la reaparición local del tumor (en la pelvis). La quimioterapia protege contra la extensión de la enfermedad fuera de la pelvis.

Tratamiento para el cáncer de endometrio en estadio IV

Para pacientes con enfermedad en estadio IV, el objetivo del tratamiento tras la operación citorreductora es actuar sobre las células cancerosas que quedan en el cuerpo, en la pelvis o en otra parte (metástasis). La radioterapia después de la cirugía produce efectos a nivel local para prevenir la recurrencia tumoral en la pelvis. Un tratamiento sistémico actúa sobre las células cancerosas en todo el cuerpo y no solo a nivel local. El tratamiento sistémico puede consistir en quimioterapia u hormonoterapia.

Los fármacos de quimioterapia incluyen compuestos basados en platino, antraciclinas y taxanos. Se prefieren, para la quimioterapia de primera línea en pacientes con cáncer de endometrio en estadio avanzado, los regímenes combinados basados en paclitaxel, porque han demostrado ser más efectivos y mejor tolerados.
Se recomienda el uso de hormonoterapia exclusivamente para tumores endometrioides. Implica el uso de fármacos que contienen la hormona progesterona. También se utilizan tamoxifeno e inhibidores de las aromatasas.

Los tratamientos administrados a las pacientes con cáncer de endometrio en estadio avanzado deberían individualizarse en función de las necesidades, el pronóstico y el estado de salud general de cada paciente.

Datos específicos del tratamiento para los tumores papilares serosos y de células claras

Los carcinomas papilares serosos y de células claras son tipos de cáncer más agresivos, aunque menos frecuentes, que los carcinomas endometrioides. Requieren un estadiaje completo con extirpación del útero, ovarios, trompas de Falopio, ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos, así como la extirpación del apéndice, biopsia y extirpación del revestimiento abdominal. Debe proponerse para la enfermedad en estadio temprano (estadios I y II) la quimioterapia adyuvante basada en platino, que también se recomienda para pacientes con enfermedad en estadios III o IV. Las mismas combinaciones de quimioterapia que se emplean para el cáncer epitelial de ovario pueden considerarse para las pacientes con cáncer uterino de células claras o papilar seroso en estadio avanzado o recurrente. Se considera que los carcinomas de endometrio papilares serosos no responden a las hormonas.

 

CUÁLOS SON LOS EFECTOS SECUNDARIOS POSIBLES DE LOS TRATAMIENTOS?

Operación quirúrgica

Algunos riesgos son comunes para todas las intervenciones quirúrgicas realizadas bajo anestesia general. Estas complicaciones son poco usuales e incluyen trombosis venosa profunda, problemas cardíacos o respiratorios, hemorragias, infecciones o reacciones a la anestesia.

Los órganos reproductores femeninos están situados en la pelvis junto con las vías urinarias y digestivas inferiores. Durante la intervención quirúrgica pueden resultar dañados las vías urinarias y los intestinos.

Cuando se extirpan los ganglios linfáticos en la pelvis y a lo largo de la aorta, puede dañarse o bloquearse el sistema linfático, lo cual resulta en linfoedema, un trastorno en el que se acumula líquido linfático en las piernas y se produce hinchazón en ellas. Puede ocurrir inmediatamente después de la intervención, pero también con posterioridad.

Someterse a una histerectomía también aumenta el riesgo de incontinencia urinaria y prolapso vaginal años después de la intervención quirúrgica, porque puede dañar o debilitar los músculos de soporte del suelo pélvico.

Las mujeres que se someten a la operación antes de la menopausia sufrirán síntomas menopáusicos rápidamente después de la operación por la extirpación de los ovarios. Son frecuentes los sofocos, los cambios súbitos de humor, los sudores nocturnos, la sequedad vaginal y los problemas para concentrarse.

Los efectos secundarios pueden aliviarse y los especialistas en oncología deben ofrecer su consejo para ello.

Efectos secundarios de las terapias adyuvantes

Los efectos secundarios más frecuentes de las terapias adyuvantes son generalmente reversibles tras el tratamiento. Algunas estrategias están disponibles para prevenir o aliviar una cierta gama de estos efectos secundarios. Las alternativas deben discutirse previamente con los médicos.

Radioterapia pélvica
Los efectos secundarios de la radioterapia externa para tratar el cáncer de endometrio se deben principalmente a la irradiación de los órganos que rodean el útero. Los efectos de la radiación en el tracto urinario incluyen micción dolorosa, espasmo vesical que tiene como resultado la necesidad urgente de orinar, presencia de sangre en la orina, obstrucción del tracto urinario, y ulceración o necrosis de la mucosa que recubre la vejiga. Los efectos de la radiación en el tracto digestivo inferior incluyen molestia rectal, diarrea, secreción rectal con moco y sangre, y raramente perforación de los intestinos. El estrechamiento vaginal es otro efecto posterior posible de la [no-glossary]radioterapia pélvica. El tratamiento para esas reacciones tras la radiación debe ser aconsejado por el oncólogo. Las técnicas modernas de radioterapia externa como la Radioterapia de Intensidad Modulada (RTIM) están pensadas para reducir su toxicidad.

Braquiterapia intravaginal
Los efectos secundarios anteriormente mencionados de la radioterapia externa también pueden aparecer con la braquiterapia intravaginal, pero con menos frecuencia, ya que este tipo de radioterapia está mejor orientada. La sequedad vaginal es frecuente durante y después del tratamiento. También pueden producirse estrechamiento y sequedad vaginales y pueden tener como resultado una disfunción sexual a largo plazo. En mujeres jóvenes la radiación detiene la función ovárica y esto puede tener como resultado una sequedad vaginal adicional y disfunción sexual. También puede tener como resultado un mayor riesgo de osteoporosis y/o fracturas por insuficiencia de los huesos pélvicos. Para tratar estos problemas las mujeres deben estar bajo el cuidado del especialista.

Quimioterapia
Los efectos secundarios de la quimioterapia son muy frecuentes. Dependerán de los fármacos administrados, de las dosis y de factores individuales. Si ha sufrido otros problemas como afecciones cardíacas en el pasado, deben tomarse algunas precauciones y/o adaptar el tratamiento. La combinación de diferentes fármacos generalmente produce más efectos secundarios que el uso de un único fármaco.

Los efectos secundarios más frecuentes de los fármacos utilizados para la quimioterapia en el cáncer de endometrio son la pérdida de cabello y un recuento de células sanguíneas disminuido. El recuento disminuido de células sanguíneas puede resultar en anemia, hemorragia e infecciones Una vez terminada la quimioterapia, el caabello vuelve a crecer y el recuento de leucocitos vuelve a ser normal.
Otros efectos secundarios frecuentes incluyen:

  • reacciones alérgicas, como eritema y erupción
  • daños en los nervios que afectan a las manos y/o los pies (neuropatía periférica), que puede causar sensaciones de hormigueo en la piel, entumecimiento y/o dolor.
  • pérdida temporal o cambios en su vista
  • zumbidos en los oídos o cambios en su audición
  • hipotensión
  • náuseas, vómitos y diarrea
  • inflamación de ciertas áreas como la mucosa de la boca
  • pérdida del gusto
  • falta de apetito
  • ritmo cardíaco lento
  • deshidratación
  • cambios leves en las uñas y la piel que pronto desaparecen
  • inflamación e hinchazón dolorosas en el lugar de la inyección
  • dolor muscular o articular
  • convulsiones
  • cansancio

Pueden producirse otros efectos secundarios menos frecuentes pero más graves, entre ellos: derrame cerebral, infarto de miocardio y daños en la función renal y hepática. Debe informarse al médico de cualquier síntoma.
 

Además de estos, cada fármaco también puede producir efectos no deseados diferentes. Los más habituales se listan a continuación, aunque no todas las personas presentarán los mismos efectos secundarios ni los sufrirán en la misma medida.

El cisplatino puede producir pérdida de audición y daños renales. La función renal se evalúa por medio de análisis de sangre antes del inicio del tratamiento. Para prevenir los daños es muy importante beber mucha agua durante el tratamiento.

La doxorrubicina puede producir daños al músculo cardíaco, por lo que resulta importante evaluar el funcionamiento cardíaco antes del tratamiento con este fármaco. Puede volver la piel hipersensible a la luz solar y provocar enrojecimiento en zonas en las que la paciente se ha sometido a radioterapia anteriormente. La orina puede volverse roja o rosa durante algunos días después del tratamiento. No se trata de sangre, únicamente se debe al color del medicamento.

El paclitaxel puede provocar neuropatía periférica dependiente de la dosis administrada, la duración de la infusión y la duración del tratamiento completo. Los síntomas que se presentan incluyen entumecimiento, s y quemazón en manos y piernas, como si se llevaran guantes y medias ardiendo. Los síntomas parestesias son con frecuencia simétricos y suelen originarse de forma distal en las extremidades inferiores. Las pacientes suelen comunicar el inicio simultáneo de los síntomas en los dedos de los pies y de las manos, pero también se han descrito presentaciones asimétricas. Es menos habitual que el rostro se vea afectado. Aunque se ha comunicado que los síntomas leves mejoran o desaparecen completamente en los meses que siguen a la interrupción total del tratamiento, el malestar y los síntomas también pueden permanecer más tiempo en pacientes que presentan neuropatía grave.

El docetaxel provoca en ocasiones retención de líquidos, decoloración temporal de las uñas y exantema cutáneo con picor. Algunas personas también sufren el síndrome palmo-plantar o, sencillamente, entumecimiento y hormigueo en manos y pies. Aproximadamente una de cada cuatro pacientes sufre de reacción alérgica durante la primera o segunda infusión con docetaxel.

Los efectos secundarios habituales con topotecán son estreñimiento, diarrea, fatiga, pérdida de cabello, pérdida de apetito, náuseas, dolor de estómago, cansancio, vómitos y debilidad. Los efectos secundarios graves que se producen después del uso de topotecán son reacciones alérgicas graves, piel o uñas de coloración azul o muy pálida, fiebre, escalofríos o irritación persistente de garganta, micción dolorosa o con quemazón, tos persistente o grave, dolor persistente o grave, enrojecimiento o hinchazón en el lugar de la inyección, dolor de estómago persistente o grave, o retortijones (dolores espasmódicos de estómago), cansancio o debilidad persistente o grave, falta de aliento, hematomas o hemorragias poco usuales o inexplicadas, y color amarillento en ojos o piel.

Hormonoterapia:
La hormonoterapia se asocia con algunos efectos secundarios. Pueden ser leves, como cefaleas, náuseas o dolor en los senos; o más graves, como coágulos sanguíneos en una vena de la pierna (trombosis venosa profunda), coágulos sanguíneos en los pulmones (embolia pulmonar), problemas cardíacos, ictus o hemorragia vaginal anómala.

¿Qué pasa después del tratamiento?

Seguimiento médico

Tras haberse completado el tratamiento, los médicos propondrán un seguimiento que consiste en consultas regulares con el objetivo de:

  • detectar una posible reaparición en una etapa temprana
  • evaluar complicaciones relacionadas con el tratamiento y tratarlas
  • proporcionar apoyo psicológico e información para mejorar la vuelta a la vida normal
  • efectuar un calendario de vigilancia porque hay un mayor riesgo de cáncer de mama, ovarios y colon. Este aumento del riesgo de sufrir otros cánceres no se da en todas las mujeres, pero algunas sí presentarán tal aumento del riesgo, principalmente por algunos factores genéticos y, en ocasiones, por los tratamientos recibidos.

Las pacientes deberían someterse a visitas de seguimiento cada 3-4 meses con exploraciones físicas y ginecológicas durante los primeros 2 años y, después de ello, con un intervalo de 6 meses hasta los 5 años. Pueden realizarse más investigaciones, si está clínicamente indicado.

 

Vuelta a la vida normal

Puede ser difícil vivir con la idea de que el cáncer puede volver. Por lo que hoy sabemos, no se puede recomendar nada específico para disminuir el riesgo de reaparición después de haber finalizado el tratamiento. Como consecuencia del cáncer y de su tratamiento, el retorno a la vida normal puede resultar complicado para algunos pacientes. Pueden preocuparles algunos aspectos relacionados con la imagen corporal, la sexualidad, la fatiga, el trabajo, las emociones o el estilo de vida. Puede ser de ayuda discutir estas cuestiones con familiares, amigos o médicos. En muchos países existen, además, grupos de apoyo formados por antiguos pacientes o líneas telefónicas de información.

 

¿Qué pasa si regresa el cáncer?

Si el cáncer regresa, se llama una recurrencia y su tratamiento depende de la extensión de la recurrencia. Si el cáncer regresa, por lo general suele ser en los 3 primeros años tras el tratamiento inicial.
La extensión de la recurrencia debe ser completamente evaluada mediante un examen físico, exámenes radiológicos y análisis de sangre. La mayoría de recurrencias en pacientes en las que el tumor inicial se limitó al útero surgen en la pelvis.

Las opciones de tratamiento dependerán de la extensión de la recurrencia. La discusión sobre las opciones de tratamiento debe hacerse en una reunión multidisciplinar.

Si el cáncer regresa como una reaparición en la pelvis, las opciones son la cirugía y la radioterapia.

Si el tumor recurrente se sitúa cerca de los órganos sólidos en la pelvis (recurrencia central), debe extirparse mediante una operación quirúrgica siempre que sea posible o tratarse con radioterapia.

Si la recurrencia se produce en los ganglios linfáticos situados en la pelvis (recurrencia regional), la opción preferida es la radioterapia con, si es posible, quimioterapia.

La radioterapia únicamente puede considerarse para el tratamiento de la recurrencia si no se administró antes. De hecho, hay una dosis máxima de radioterapia que puede administrarse y normalmente la radioterapia anterior alcanza esta dosis máxima. Sin embargo, se puede dar radioterapia externa si antes únicamente se empleó la interna (braquiterapia) y viceversa.

Como quimioterapia de primera línea para la recurrencia de la enfermedad se prefiere un régimen combinado basado en paclitaxel. La recurrencia del cáncer de endometrio después de la quimioterapia de primera línea es, en gran medida, resistente a la quimioterapia. Los fármacos de quimioterapia que muestran beneficio clínico y buena tolerancia en tales situaciones son paclitaxel, y una combinación de topotecán y docetaxel administrada cada semana.

Si el cáncer regresa como una reaparición con metástasis, las opciones son la [no-glossary]quimioterapia y la terapia hormonal.

La quimioterapia puede proponerse y evaluarse tras una conversación en una reunión multidisciplinar y una charla con la paciente. Las decisiones deben tomarse tras sopesar los beneficios esperados y los efectos secundarios de la quimioterapia.

Como régimen de quimioterapia de primera línea se prefiere una combinación basada en paclitaxel. La recurrencia del cáncer de endometrio después de la quimioterapia de primera línea es, en gran medida, resistente a la quimioterapia. Los fármacos de quimioterapia que muestran beneficio clínico y buena tolerancia en tales situaciones son paclitaxel, y una combinación de topotecán y docetaxel administrada cada semana. Los efectos secundarios de la quimioterapia son muy frecuentes. Estos efectos secundarios se han descrito anteriormente en el capítulo "¿Cuáles son las opciones de tratamiento?".

Los principales predictores de una buena respuesta en el tratamiento de la enfermedad metastásica son: si el tumor está bien diferenciado, un intervalo sin enfermedad prolongado, y la ubicación y extensión de las metástasis extrapélvicas (especialmente pulmonares).

Puede proponerse la terapia hormonal a pacientes con tumores de grado 1 y estado del receptor de progesterona positivo. Puede utilizarse una progestina (acetato de medroxiprogesterona o megestrol), que es un tipo de fármaco que tiene el mismo efecto que la progesterona, o el tamoxifeno, que contrarresta la acción de los estrógenos. Los efectos secundarios de la terapia hormonal son menos frecuentes que los de la radioterapia y la quimioterapia. Los efectos secundarios más comunes de las progestinas son la acumulación de líquido que produce que los tobillos se hinchen, aumento de apetito y aumento de peso. Pueden producirse otros efectos secundarios menos frecuentes pero más graves. Especialmente el aumento de riesgo de coágulos de sangre incluyendo coágulos en el pulmón, derrame cerebral e infarto. Debe informarse a su médico de cualquier síntoma.

Sinónimos

Cáncer de endometrio

Cáncer uterino

Cáncer de útero

Cáncer del cuerpo uterino

Cáncer endometrial

Sarcoma uterino

Neoplasma del cuerpo uterino

Neoplasia del cuerpo uterino

Tumor uterino

Tumor de útero

Cáncer de la matriz

Tumor de la matriz

Cáncer edometrio

Therapies by type

La información sobre los tratamientos que se listan a continuación se basa en datos que hemos encontrado sobre el cáncer a partir estudios científicos. Se puede encontrar más información sobre estos tratamientos en la opción TERAPIAS. Los medicamentos registrados, la radioterapia y las intervenciones quirúrgicas que aquí se recogen están aprobados por las autoridades.

Intervenciones quirúrgicas

Procedimientos que emplean métodos instrumentales para estudiar o tratar un cáncer o para mejorar las funciones o el aspecto del cuerpo. Por lo general, una intervención quirúrgica requiere una incisión. Más

Radioterapia

Uso médico de rayos de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir el tamaño del tumor. Más

Medicamentos registrados

Medicamentos para tratar el cáncer con autorización de comercialización en Estados Unidos o en países de la Unión Europea. Más

Terapia celular

Administración a pacientes de células humanas manipuladas, propias o ajenas. Más

Productos naturales (excluyendo medicamentos registrados)

Sustancias que se encuentran en la naturaleza y que suelen tener un efecto farmacológico o biológico. Más

Ensayos clínicos

Un ensayo clínico es un estudio de investigación realizado con pacientes para evaluar si un nuevo tratamiento es seguro (seguridad) y si funciona (eficacia). Los ensayos clínicos se realizan para probar la eficacia de fármacos, pero también de tratamientos no farmacológicos como la radioterapia o la cirugía y combinaciones de diferentes tratamientos.
Los ensayos clínicos tienen lugar en todas las clases de hospitales y clínicas, pero en su mayor parte en hospitales universitarios. Son organizados por investigadores y médicos.

La Fundación Contra el Cáncer proporciona una herramienta para buscar ensayos clínicos de fase III por tipo de cáncer y por país. Para Bélgica, Países Bajos, Suiza, Luxemburgo, Francia y el Reino Unido, la Fundación Contra el Cáncer proporciona contactos para conseguir más información sobre ensayos clínicos de fase III actualmente en curso.
Discuta con su médico la posibilidad de participar a unos de estos ensayos clínicos.

Una lista de los ensayos clínicos en fase III para el cáncer de útero (en inglés: uterin) está disponible aquí.