Cáncer colorrectal

Introducción

Definición de cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal se desarrolla en el intestino grueso.

La expresión “cáncer de colon” hace referencia a un cáncer que se desarrolla en el colon, la parte más larga del intestino grueso. El cáncer rectal se desarrolla en el recto, la parte final del intestino grueso que termina en el ano.

El ano es la apertura del recto al exterior, a través de la cual se evacuan las heces. El cáncer también puede desarrollarse en el ano, pero el cáncer de ano es una enfermedad diferenciada que no se incluye en esta guía.

 


Anatomía del sistema digestivo. Las partes del aparato gastrointestinal se presentan en orden descendente son: esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso (que se compone de colon y recto) y ano. También se muestra el hígado.

 

INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE BASADA EN LAS DIRECTRICES CLÍNICAS DE LA ESMO
Debido a que los tratamientos se hacen cada vez más personalizados, gracias a los avances en el tratamiento del cáncer, le pedimos ponerse en contacto con info@anticancerfund [dot] org para una asistencia adecuada conforme a la guías para profesionales más recientes sobre este tipo de cáncer. Esta guía ha sido preparada para ayudar a los pacientes y a sus familiares a comprender mejor la naturaleza de este cáncer y reconocer las mejores opciones de tratamiento disponibles. Recomendamos a los pacientes que pregunten a sus médicos qué pruebas o tipos de tratamientos son necesarios para su tipo y estadio de la enfermedad. Esta guía está basada en la Guía de Práctica Clínica de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) y se divulga con su permiso. Ha sido escrita por un médico y revisada por dos oncólogos de la ESMO, de quienes uno es el autor principal de la Guía de Práctica Clínica para Profesionales. También fue revisada por representantes de pacientes del Cancer Patient Working Group (Grupo de trabajo de pacientes con cáncer) de la ESMO.

Frecuencia

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¿Es frecuente el cáncer colorrectal?

El cáncer colorrectal es el cáncer más común en Europa y el tercero del mundo. En 2006, se diagnosticó con cáncer colorrectal a unos 413 000 pacientes en Europa, aproximadamente el 13 % de todos los casos de cáncer de esta región.

La mayoría de los cánceres colorrectales se sitúan en el colon, por lo tanto se denominan cáncer de colon y constituyen el 9 % de todos los cánceres en Europa. Aproximadamente un tercio de los cánceres colorrectales se sitúa en el recto; se denominan cáncer de recto.

El cáncer colorrectal es más frecuente en hombres que en mujeres. En Europa, alrededor de uno de cada 20 hombres y una de cada 35 mujeres presentará cáncer colorrectal en algún momento de su vida. En otras palabras: cada año, en Europa, unos 35 de cada cien mil hombres y unas 25 de cada cien mil mujeres reciben un diagnóstico de cáncer colorrectal. En total, la frecuencia de cáncer colorrectal es mayor en las regiones más industrializadas y urbanizadas.

La mayoría de los pacientes con cáncer colorrectal tienen más de 60 años en el momento del diagnóstico y es raro que aparezca en menores de 40 años.

 

Causas

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¿Qué causa el cáncer colorrectal?

Hoy en día, no está claro por qué se produce el cáncer colorrectal, aunque se han identificado diversos factores de riesgo. Un factor de riesgo aumenta el riesgo de aparición de cáncer, pero no es suficiente ni necesario para que aparezca la enfermedad, es decir, no es una causa en sí mismo.

Algunas personas con estos factores de riesgo nunca padecerán cáncer colorrectal, mientras que algunas sin dichos factores de riesgo sí lo harán, a pesar de no presentarlos.

El cáncer colorrectal más habitual se produce como una enfermedad esporádica, es decir, no se relaciona con genes heredados que producen riesgo para este tipo de cáncer.

Aproximadamente el 20 % de los casos de cáncer colorrectal tiene lugar en un contexto familiar. Menos de la mitad de estos se produce como resultado de un trastorno hereditario conocido. Se desconoce la causa de los casos familiares restantes. La ocurrencia familiar puede deberse, no solo a los genes heredados compartidos, sino también a los factores compartidos del ambiente que aumentan el riesgo.

Los principales factores de riesgo de cáncer colorrectal son:

  • Factor de riesgo relacionados con el estilo de vida:
    • Alimentación: la alimentación es el factor de riesgo medioambiental más importante del cáncer colorrectal. Una alimentación rica en carnes rojas (cordero, carnero o cerdo) y carne procesada (perritos calientes y carnes procesadas), rica en grasas o pobre en fibras puede aumentar el riesgo de aparición de cáncer colorrectal. El consumo elevado de alcohol es también un factor de riesgo para el cáncer colorrectal.
    • Obesidad: el sobrepeso aumenta el riesgo de aparición de cáncer colorrectal.
    • Estilo de vida sedentario: las personas que no se mantienen físicamente activas presentan un riesgo más elevado de aparición de cáncer colorrectal. Esto es independiente del peso de la persona.
    • La diabetes mellitus de tipo 2 aumenta el riesgo de aparición de un tumor en el intestino grueso. Es independiente de si la persona sufre sobrepeso o no.
    • Tabaquismo: fumar aumenta el riesgo de aparición de grandes pólipos colorrectales, que constituyen lesiones precancerosas bien conocidas.
  • Envejecimiento: el riesgo de padecer cáncer colorrectal aumenta a medida que la persona se hace mayor.
  • Antecedentes de pólipos colorrectales: las excrecencias en el intestino, denominados pólipos o adenomas, no son cancerosas. Sin embargo, pueden convertirse en cáncer después de un largo período de tiempo. Por consiguiente, los pólipos se reconocen como lesiones precancerosas bien determinadas. Cuando se encuentran pólipos en el intestino grueso, por ejemplo, durante una investigación de detección, deben eliminarse para evitar que se conviertan en cáncer.
  • Antecedentes de cáncer colorrectal: incluso si el tumor se ha extirpado durante el tratamiento anterior, hay un aumento del riesgo de aparición de un nuevo tumor en otra parte del intestino grueso o en el recto.
  • Antecedentes de otros tipos de cáncer: los antecedentes de otros tumores, como linfoma, cáncer de testículo o cáncer de endometrio aumentan el riesgo de aparición de cáncer colorrectal.
  • Enfermedad inflamatoria del intestino, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerativa. Estos son trastornos en los que el intestino grueso se inflama durante un largo período de tiempo. Después de muchos años, puede provocar displasia, un trastorno en la organización de las células del revestimiento interno del intestino, estas tienen un aspecto desordenado al microscopio. La displasia puede convertirse, con el tiempo, en cáncer. El riesgo aumenta con la duración de la enfermedad intestinal inflamatoria y con la gravedad y extensión de la inflamación. El cáncer colorrectal en pacientes con enfermedad de Crohn o con colitis ulcerosa constituye aproximadamente los dos tercios de todos los cánceres colorrectales esporádicos.
  • Antecedentes familiares: aproximadamente el 20 % de los casos de cáncer colorrectal tienen lugar en un contexto familiar. Si un familiar de primer grado presenta cáncer colorrectal, el riesgo de sufrirlo se duplica. Esto puede deberse a los genes heredados o a factores medioambientales compartidos.

La investigación en los posibles antecedentes familiares de cáncer colorrectal es importante. En ciertos casos, debe pensarse en realizar la detección a una edad temprana o realizar asesoramiento genético.

Los síndromes hereditarios conocidos que predisponen al cáncer colorrectal son:

  • Poliposis adenomatosa familiar (PAF). Las personas con este trastorno sufren una mutación o una pérdida del gen de PAF, lo que produce el crecimiento de cientos o miles de pólipos en el intestino grueso a una edad temprana. El cáncer puede aparecer en uno o más de estos pólipos antes de los 40 años de edad y, en ocasiones, con solo 20 años. Para evitar que esto ocurra, debe extirparse quirúrgicamente el intestino grueso. Una variante es el síndrome PAFA: el síndrome de PAF atenuado en el que los pólipos son menos frecuentes y aparecen en una edad más tardía que en el síndrome de PAF.
  • El síndrome de Lynch, también llamado cáncer colorrectal hereditario no polipósico(HNPCC por sus siglas en inglés). Las personas con este trastorno presentan determinadas mutaciones genéticas que provocan el fallo de los mecanismos de reparación del ADN. Una de sus consecuencias es la posible transformación de un tumor colorrectal benigno en cáncer con mayor rapidez (en 2 a 3 años en promedio) que en las personas que no sufren este síndrome. Cuando aparece cáncer colorrectal en el síndrome de Lynch, la edad media en el momento del diagnóstico es de 45 años. El síndrome de Lynch también implica un aumento del riesgo de otros tipos de cáncer, como cáncer de endometrio o cáncer de ovario.

Otros síndromes hereditarios menos frecuentes incluyen el síndrome de Turcot, el síndrome de Peutz-Jeghers y la poliposis asociada a MYH. Las personas de orígenes judíos ashkenazi presentan un riesgo de aparición de cáncer colorrectal más elevado debido a determinadas mutaciones genéticas heredadas en este grupo de población.

Algunos factores pueden tener un efecto protector contra la aparición del cáncer colorrectal:

  • Una alimentación rica en verduras, frutas y granos integrales reduce el riesgo de cáncer colorrectal.
  • Un aumento de la actividad física puede contribuir a reducir este riesgo de cáncer colorrectal.
  • La ingesta a largo plazo de fármacos antinflamatorios como la aspirina se ha sugerido como una forma de reducir la recidiva de los pólipos colorrectales no hereditarios. La aspirina también ha demostrado reducir el riesgo de cáncer colorrectal en personas con síndrome de Lynch y se ha sugerido para apoyar la regresión de los pólipos colorrectales en pacientes con PAF, pero se necesita más investigación para obtener pruebas definitivas.
  • La ingesta de hormonas femeninas por parte de las mujeres posmenopáusicas se ha sugerido como una manera de reducir el riesgo de cáncer colorrectal. Sin embargo, se necesita más investigación para obtener evidencia definitiva.

 

 

Diagnóstico

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¿Cómo se diagnostica el cáncer colorrectal?

La sospecha que el cáncer colorrectal puede surgir en circunstancias diversas, pero más habitualmente cuando un paciente presenta determinadas quejas o síntomas específicos. El cáncer colorrectal también puede detectarse como resultado de un examen de detección o cribado. Muchos países ofrecen un programa de detección sistemática a las personas mayores de 50 años para detectar los pólipos colorrectales y el cáncer colorrectal en un estadio temprano. El procedimiento de cribado se explica en el capítulo siguiente.

Síntomas y signos del cáncer colorrectal

Síntomas

Los síntomas principales del estadio temprano del tumor colorrectal son, con frecuencia, vagos. Además, estos síntomas suelen ocurrir en el contexto de otros trastornos médicos no cancerosos y, por consiguiente, no son específicos para el cáncer colorrectal. En una etapa muy temprana, la mayoría de los casos de cáncer colorrectal no causa molestias ni síntomas en absoluto.

Signos

La presencia de sangre en las heces puede ser un signo de cáncer colorrectal o un pólipo. La sangre en las heces puede ser roja, o negra cuando esta ha sido digerida. La sangre oscura en este contexto se denomina melena y con frecuencia es el resultado de la hemorragia de lesiones que sangran a mayor distancia del ano. La pérdida de sangre en ocasiones puede no ser visible a simple vista (microscópica). La pérdida de sangre puede derivar en deficiencia férrica y anemia (cantidad baja de eritrocitos y de hemoglobina) y producir síntomas de fatiga, disnea y palidez.

 

Diagnóstico

La combinación de las quejas que se indican a continuación, especialmente si son persistentes durante un largo período de tiempo, debería suscitar la sospecha de cáncer colorrectal y merece más investigación:

  • cambio en los hábitos de defecación
  • malestar abdominal general
  • pérdida de peso inexplicada
  • fatiga prolongada

El diagnóstico de cáncer colorrectal se basa en las exploraciones que se indican a continuación. Es importante señalar que, en las mujeres, se debe descartar la presencia de cáncer de mama, ovario y endometrio simultáneamente.

  1. Exploración clínica

Incluye una exploración física del abdomen y un tacto rectal. Al palpar el abdomen, el médico determina si el tumor ha provocado el aumento de tamaño del hígado y si ha producido exceso de líquido en el abdomen, lo que se conoce como ascitis. Durante un tacto rectal, el médico usará el dedo de una mano enguantada para explorar el interior del ano y el recto con el fin de detectar hinchazón anormal o rastros de sangre.

  1. Endoscopia

Durante la endoscopia del intestino grueso, se inserta por el ano hasta el intestino grueso un tubo fino iluminado con una cámara. Esto permite al médico inspeccionar el interior del intestino en busca de zonas o crecimientos anómalos en el revestimiento interior del intestino. La inserción de instrumentos finos por el endoscopio también permite al médico realizar una biopsia de una zona anómala o, si se encuentra un pólipo, su extracción completa. El tejido se envía al laboratorio para su examen histopatológico (véase a continuación).

La endoscopia puede realizarse en distintas zonas insertando el instrumento que corresponda a distancias variables en la zona colorrectal. Un rectoscopio es un instrumento rígido corto que se inserta únicamente en el recto (el procedimiento se denomina rectoscopia). Un sigmoidoscopio es un instrumento flexible ligeramente más largo que se inserta en la parte inferior del intestino grueso, sobre el recto (el procedimiento se denomina sigmoidoscopia). Un colonoscopio es un instrumento flexible largo que puede atravesar el intestino grueso completo (el procedimiento se denomina colonoscopia).

Los tumores que se encuentran a menos de 15 cm del ano se clasifican como tumores de recto, mientras que cualquier tumor más alejado del ano se denomina tumor de colon.

Cuando se encuentra un tumor de recto durante la rectoscopia, se requiere también una colonoscopia completa, ya sea pre- o posoperatoria.

  1. Investigación radiológica
  • Colonografía por TAC. Esta exploración implica una exploración por TAC del abdomen, en la cual un ordenador produce imágenes tridimensionales de la pared interior del intestino grueso. Este procedimiento se denomina también colonoscopia virtual. No es un procedimiento de rutina, pero puede resultar útil cuando la colonoscopia resulta difícil; por ejemplo, en el caso de tumores obstructivos. También puede ser útil para ayudar a los cirujanos a localizar con precisión el tumor antes de una operación quirúrgica.
  • Enema de bario a doble contraste. Durante esta exploración, se introducen en el colon a través del ano sulfato de bario (un líquido polvoriento que suele usarse en las exploraciones radiológicas) y aire. Ambos serán visibles en las radiografías y harán visible el contorno de la pared interior de colon y recto. Esta exploración se usa ocasionalmente, sobre todo cuando resulta difícil alcanzar la parte derecha del colon con el colonoscopio, pero hoy en día suele sustituirse por una colonografía por TAC.
  • Para la colonoscopia y la colonoscopia virtual, se necesita la preparación adecuada del intestino.
  1. Investigaciones de laboratorio
  • Se realizan análisis de sangre habituales que incluyen hemograma completo, función hepática y función renal.
  • Los marcadores tumorales son factores producidos por los tumores que pueden medirse mediante un análisis de sangre. Junto con los resultados de las investigaciones habituales, los marcadores tumorales pueden contribuir al diagnóstico en un estadio temprano de una recaída después del tratamiento inicial o seguir la evolución del cáncer durante o tras la terapia. En la actualidad está haciéndose mucho esfuerzo investigativo en la búsqueda de marcadores tumorales para el cáncer colorrectal. Excepto por el antígeno carcinoembriónico (ACE, véase a continuación) que puede resultar útil en situaciones selectas, no hay hasta el momento ningún análisis de este tipo.
  • Antígeno carcinoembrionario (ACE). Las células de cáncer colorrectal pueden producir el factor ACE, que puede medirse usando un análisis de sangre. Sin embargo, no todos los tipos de cáncer colorrectal producen ACE y este puede estar también elevado en otros tipos de cáncer y en trastornos no cancerosos. Por consiguiente, ACE no resulta útil como análisis de detección en el cáncer colorrectal. En pacientes con cáncer colorrectal la elevación de ACE no es útil para la detección o cribado, sin embargo, puede resultar útil para la evaluación del pronóstico y para seguimiento después del tratamiento.
  1. Exploración histopatológica.

Se trata de la investigación del tejido tumoral en el laboratorio. Se realiza utilizando un microscopio sobre la biopsia o el pólipo obtenidos por medio de la endoscopia. La información histopatológica confirmará el diagnóstico de cáncer colorrectal y revelará las características específicas del tumor.

Si se realiza una operación quirúrgica, se realiza una exploración histopatológica no solo del tejido tumoral, sino también sobre los ganglios linfáticos que se extirpan rutinariamente, y de los órganos que hayan sido invadidos por el tumor y que se hayan extraído durante la operación. También puede ser necesario realizar una exploración histopatológica de las metástasis. La histopatología forma parte de un proceso diagnóstico denominado estadificación, en la que el médico determina en qué medida el tumor colorrectal ha invadido otros órganos o provocado metástasis. La estadificación permite a los médicos dirigir el tratamiento óptimo.

El capítulo ”¿Qué es importante saber para obtener un tratamiento óptimo?” explica cómo se usa la información del examen histopatológico para guiar el tratamiento.

 

Detección o cribado para el cáncer colorrectal

Muchos países ofrecen un programa de detección sistemático a las personas mayores de 50 años para detectar pólipos colorrectales y cáncer colorrectal en un estadio temprano. Las razones para esto son: primero, que el cáncer colorrectal en estadio temprano suele producir síntomas vagos o no producir síntomas en absoluto; segundo, que los pólipos son lesiones precancerosas ya conocidas y, tercero, que la edad es un factor de riesgo importante.

El programa de detección suele incluir una prueba de sangre oculta en las heces (FOBT por sus siglas en inglés) y una colonoscopia de confirmación. Los médicos utilizan la prueba FOBT para examinar las heces del paciente con el objetivo de encontrar rastros de sangre, ya que un tumor colorrectal puede producir pequeñas cantidades de sangre que pueden no ser visibles a simple vista.
Durante una colonoscopia, se inserta por el ano hasta el intestino grueso un tubo fino iluminado con una cámara. Esto permite al médico inspeccionar el interior del colon y del recto, y detectar pólipos u otros tumores colorrectales.

En Europa, se ofrece la detección a hombres y mujeres de 50 años o más, con un intervalo de 1 a 2 años, hasta aproximadamente los 74 años de edad. El programa ofrece una prueba FOBT y una colonoscopia para las personas que obtengan resultado positivo en la prueba FOBT.

Tratamiento

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Debido a que los tratamientos se hacen cada vez más personalizados, gracias a los avances en el tratamiento del cáncer, le pedimos ponerse en contacto con info@anticancerfund [dot] org para una asistencia adecuada conforme a la guías para profesionales más recientes sobre este tipo de cáncer. Esta guía ha sido preparada para ayudar a los pacientes y a sus familiares a comprender mejor la naturaleza de este cáncer y reconocer las mejores opciones de tratamiento disponibles. 

 

¿Qué es importante saber para obtener un tratamiento óptimo?

Los médicos necesitan recopilar diversos tipos de información para decidir cuál puede ser el mejor tratamiento. Esta información concierne al paciente y al cáncer.

Información relevante sobre el paciente

  • Sexo
  • Edad
  • Antecedentes médicos personales, enfermedades y tratamientos anteriores
  • Antecedentes familiares de cáncer colorrectal, pólipos colorrectales y otras formas de cáncer
  • Estado de salud general
  • Trastornos físicos específicos
  • Resultados de la exploración médica
  • Resultados de los análisis de laboratorio: hemograma, función renal y función hepática, ACE
  • Resultados de las investigaciones endoscópicas y radiológicas

Información relevante sobre el cáncer

  • Estadificación

Cuando los médicos determinan el estadio del cáncer, usan distintos métodos para evaluar la medida en la que se ha diseminado el cáncer a nivel local y a distancia en el cuerpo. Este proceso se llama estadificación.

Saber el estadio es fundamental para tomar la decisión correcta sobre el tratamiento. El estadio también determina el pronóstico del paciente: cuanto menos avanzado es el estadio, mejor es el pronóstico.

La estadificación suele realizarse dos veces: después de la exploración clínica y radiológica, los médicos calculan el estadio del cáncer. Si se realiza una operación quirúrgica, la estadificación puede cambiar después de la exploración histopatológica del tumor extraído, los ganglios linfáticos y otros órganos que puede haber sido necesario extirpar. Este proceso se denomina estadificación quirúrgica. La exploración histopatológica debería incluir el examen de todos los márgenes de resección de la muestra quirúrgica, para determinar si el tumor se ha extendido más allá del tejido extirpado. Para una estadificación exacta, deben extirparse al menos 12 ganglios linfáticos. Además, la exploración histopatológica debería comprobar si el tumor ha invadido los vasos sanguíneos o los nervios.

Suele usarse el sistema de estadificación TNM, que combina el tamaño del tumor y la invasión de los tejidos cercanos (T), la implicación de los ganglios linfáticos (N) y la metástasis o la diseminación del cáncer a otros órganos del cuerpo (M) para clasificar el cáncer en uno de los estadios que se explican en la tabla a continuación. Las definiciones son algo técnicas y hacen referencia a la anatomía del intestino y de la cavidad abdominal, por lo que se recomienda que pida explicaciones más detalladas a su médico.

 

Estadio

Definición

Categoría

Estadio 0

Carcinoma in situ: tumor maligno limitado a la mucosa que no invade la submucosa

Cáncer colorrectal localizado

Estadio I

El tumor invade la submucosa o la capa muscularis propria

Estadio IIA

El tumor invade la capa muscularis propia para pasar a la subserosa o a los tejidos vecinos en el espacio intraperitoneal

Estadio IIB

El tumor penetra el peritoneo visceral o invade directamente órganos o estructuras en el espacio intraperitoneal

Estadio III

El tumor ha producido metástasis en los ganglios linfáticos regionales. El estadio III se divide en tres estadios distintos, dependiendo de la invasión del tumor local y el número de ganglios linfáticos con metástasisa

  • Estadio IIIA: El tumor invade la submucosa o la capa muscularis propria y se ha extendido a entre 1 y 3 ganglios linfáticos regionales
  • Estadio IIIB: El tumor invade la submucosa, el peritoneo visceral o los órganos vecinos, y se ha extendido a entre 1 y 3 ganglios linfáticos regionales
  • Estadio IIIC: El tumor, independientemente del grado de invasión local, se ha extendido a 4 o más ganglios linfáticos regionales

Estadio IV

El tumor se ha diseminado a los órganos lejanos, independientemente del grado de invasión local o extensión a los ganglios linfáticos regionales

Cáncer colorrectal en estadio avanzado

a Durante la estadificación quirúrgica, deben extirparse al menos 12 ganglios linfáticos para determinar con exactitud el número de ganglios linfáticos afectados.

  • Exámenes radiológicos

Pueden contribuir a determinar la extensión local del tumor y la presencia de metástasis. Pueden incluir:

  • Tomografía computarizada (TAC) de tórax y abdomen que se realizan habitualmente antes de la operación para detectar la diseminación metastásica del tumor.
  • La ecografía intraoperatoria del hígado puede contribuir a determinar la presencia de metástasis hepáticas y si son adecuadas para la resección.
  • Las imágenes por resonancia magnética nuclear (RMN) resultan útiles para visualizar con exactitud la extensión de la diseminación del tumor y detectar o confirmar la presencia de metástasis. La RMN del recto es un procedimiento de estadificación habitual en el cáncer de recto.
  • Puede utilizarse ecografía endoscópica como alternativa a la RMN en el cáncer de recto en estadio temprano para determinar la extensión del tumor.
  • La tomografía por emisión de positrones (TEP) no se realiza como investigación habitual, pero puede resultar útil para ver las metástasis. Puede contribuir a determinar si una lesión a distancia es de naturaleza maligna, especialmente si se utiliza en combinación con la tomografía computerizada (TAC). La TEP también facilita la visualización exacta de las metástasis hepáticas que pueden ser extirpadas quirúrgicamente. Además, puede facilitar la visión de los tumores residuales o recurrente después de la radioterapia o de una operación quirúrgica.
  • Examen histopatológico

Durante la colonoscopia, se toma una biopsia de las zonas sospechosas y, si fuera posible, se extirpan por completo los pólipos. Estos tejidos se examinan en el laboratorio. Este examen se llama histopatología. Cuando está indicado realizar una cirugía, un segundo examen histopatológico implica el examen del tumor y los ganglios linfáticos tras la extirpación quirúrgica. Esto es muy importante para confirmar los resultados de la primera histopatología y para proporcionar más información sobre el cáncer.

Los resultados del examen histopatológico deben incluir:

  • Tipo histológico de la lesión

El tipo histológico hace referencia al tipo de células que componen la lesión. La mayoría de los cánceres colorrectales son adenocarcinomas o subtipos de adenocarcinomas (mucinosos o en anillo de sello). Otros tipos raros de cáncer colorrectal incluyen el carcinoma de células escamosas, el carcinoma adenoescamoso, el carcinoma no diferenciado y el carcinoma medular.

Los carcinomas neuroendocrinos son cánceres que aparecen en las células neuroendocrinas de colon o recto. Estos cánceres muestran una conducta diferente y su tratamiento también debe serlo. La información en esta guía no se aplica a esta forma de cáncer colorrectal.

  • Grado

El grado se determina basándose en la diferencia entre el aspecto de las células tumorales y el de las células que suelen encontrarse en un revestimiento colorrectal sano. Las características anómalas indican la velocidad a la que se multiplican las células y en qué medida son invasivas.

En el cáncer colorrectal se distinguen cuatro grados. En el grado 1, el tejido tumoral se parece mucho al tejido colorrectal normal, mientras que en el grado 4, las células tumorales tienen un aspecto muy anómalo. Los grados 2 y 3 son grados intermedios. De manera más general, el grado de cáncer colorrectal suele explicarse como bajo grado (grados 1 y 2) y grado alto (grados 3 y 4). Los carcinomas de células en anillo de sello, los carcinomas de células pequeñas y los carcinomas indiferenciados siempre se clasifican como de grado alto.

  • Nivel de invasión de los pólipos colorrectales malignos

El cáncer colorrectal suele aparecer a partir de un pólipo colorrectal benigno. Cuando se extirpa un pólipo colorrectal y se examina para comprobar la presencia de carcinoma invasivo, el anatomopatólogo buscará específicamente características que pueden predecir la agresividad del cáncer.

Se han propuesto varios sistemas para la estadificación de estos pólipos malignos con el fin de guiar el tratamiento. Uno de estos es el “nivel de invasión” que hace referencia a la medida en qué el carcinoma ha invadido la estructura del pólipo. En los pólipos pedunculados (pólipos fijados al revestimiento del intestino por un tallo elongado y estrecho) se han definido cuatro niveles de invasión. En los pólipos sesiles (pólipos sin tallo), se han definido tres niveles de invasión.

Otros hallazgos histológicos que predicen un desenlace agresivo son la presencia de células cancerosas en los márgenes de escisión del pólipo extraído, la invasión de la sangre o de los vasos linfáticos por células cancerosas y una lesión de grado elevado.

  • Determinación del perfil molecular

El cáncer aparece cuando se alteran los genes responsables de la regulación del crecimiento y de la diferenciación celulares. Tales alteraciones incluyen, por ejemplo, un cambio en la secuencia de ADN de un gen (llamado mutación), un cambio en el número de cromosomas o rotura de los mismos (llamado inestabilidad cromosómica) y un cambio en la longitud de determinadas secuencias repetidas en el ADN (llamado inestabilidad de microsatélites).

La determinación del perfil molecular es una técnica que revela el conjunto completo de genes expresado en una célula o en un tejido. Esta técnica se utiliza cada vez más para determinar el perfil de los genes y sus alteraciones expresadas en el cáncer. Comparar estos perfiles moleculares en los diferentes tipos de cáncer y relacionarlos con la información clínica ayuda a los médicos a comprender el origen del cáncer, su potencial para la metástasis, su respuesta al tratamiento y su probabilidad de recidiva.

Para el cáncer de colon, se han descrito diversas alteraciones en los genes, como las mutaciones KRAS, BRAF y MLH1, la inestabilidad cromosómica y la inestabilidad de microsatélites. La presencia o ausencia de estos perfiles moleculares contribuye a clasificar los tumores colorrectales y a determinar el tratamiento óptimo.

 

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

La planificación del tratamiento implica un equipo interdisciplinar de profesionales médicos. Suele implicar un encuentro de diferentes especialistas denominado reunión multidisciplinar o revisión por el comité de tumores. En esta reunión, se discutirá la planificación del tratamiento según la información pertinente que se mencionó anteriormente.

El tratamiento suele combinar tratamientos que:

  • actúan sobre el cáncer a nivel local, como intervención quirúrgica o radioterapia;
  • actúan sobre las células cancerosas de forma sistémica (en todo el cuerpo), como la quimioterapia y la bioterapia.

La duración del tratamiento dependerá del estadio del cáncer, de las características del tumor y de los riesgos para el paciente.

A continuación se mencionan primero los principios generales de tratamiento en el cáncer colorrectal. El cáncer colorrectal suele hallarse en un pólipo; el tratamiento de esos pólipos malignos se describe por separado. A esto le sigue una descripción de los planes de tratamiento por estadio. Se describen por separado el cáncer de colon y el cáncer de recto.

Todos los tratamientos tienen sus beneficios, sus riesgos y sus contraindicaciones. Se recomienda a los pacientes que pregunten a sus médicos sobre los beneficios y riesgos previstos de cada tratamiento para obtener información sobre sus consecuencias. Para algunos pacientes, hay varias posibilidades disponibles y debe discutirse la mejor opción basándose en la contraposición entre sus beneficios y riesgos.

Principios de tratamiento

Cirugía

La cirugía pretende extirpar el tumor principal .En pacientes con enfermedad en estadio avanzado, también puede realizarse para extirpar las lesiones metastásicas.

 
 



La extensión de la operación quirúrgica para extirpar el tumor principal dependerá de la diseminación del tumor a nivel local. En una escisión simple, el tumor se extirpa localmente desde una capa interna superficial de la pared del intestino. Cuando el cáncer se desarrolla desde un pólipo, se extirpa el pólipo completo, un procedimiento denominado polipectomía. En una resección segmental, el segmento de intestino en el que se encuentra el tumor se extirpa quirúrgicamente y los extremos vuelven a conectarse.

Las resecciones estandarizadas se consideran ahora más apropiadas que las resecciones de segmentos del colon en el tratamiento del cáncer de colon. Dependiendo de la ubicación del tumor, la resección estandarizada consiste en la extirpación bien del colon ascendente (hemicolectomía derecha), del colon descendente (hemicolectomía izquierda) o del colon sigmoideo (resección sigmoidea). Las hemicolectomías derecha e izquierda en ocasiones se extienden al colon transverso y entonces se denomina hemicolectomía (derecha o izquierda) extendida. El segmento correspondiente del intestino se extrae, además de los ganglios linfáticos regionales y toda parte de los órganos adyacentes que haya invadido el tumor. Para realizar una estadificación exacta, es necesario extirpar al menos 12 ganglios linfáticos regionales. El cirujano también tendrá que tomar en cuenta la estructura del suministro sanguíneo y, por consiguiente, los márgenes pueden ser más anchos. Cuando en el caso del cáncer de recto se extrae todo el recto, junto con el mesorrecto que contiene el ganglio linfático regional, el procedimiento se denomina escisión mesorrectal total (EMT).

Habitualmente, los extremos sanos del intestino vuelven a conectarse durante la operación inicial (llamada anastomosis). Cuando se realiza una escisión mesorrectal total para el cáncer de recto, se realiza una anastomosis coloanal. Sin embargo, en determinados pacientes, el cirujano debe crear una conexión provisional entre el intestino grueso o delgado y la pared del abdomen que se denomina ileoestoma o colostoma (estomas), respectivamente (el procedimiento se denomina, respectivamente, ileostomía y colostomía; véase a continuación). El estoma suele ser provisional, pero puede ser permanente en algunos pacientes, especialmente en los que se sometieron a una operación a causa de un cáncer en la parte baja del recto.

Para el cáncer rectal, puede realizarse la escisión local usando un endoscopio lupa insertado por el ano al recto. Este procedimiento se denomina microcirugía endoscópica transanal y debe ser realizada por un especialista. En el caso de los tumores de colon la extirpación y la polipectomía simples pueden realizarse usando un colonoscopio.

Las resecciones quirúrgicas pueden realizarse mediante laparotomía, pero en la mayoría de los pacientes también por laparoscopia. La laparotomía hace referencia a una operación quirúrgica abierta, lo que implica que el cirujano hace una gran incisión en el abdomen para realizar la operación. Durante la laparoscopia, se hacen 3 o 4 pequeñas incisiones en el abdomen, a través de las cuales se insertan varios tubos iluminados finos e instrumentos. Los pacientes experimentan una recuperación más rápida y fácil después de la laparoscopia que después de la laparotomía.

Cuando el cáncer ha producido obstrucción del intestino, puede ser necesario para el cirujano aliviar la obstrucción y dejar que el intestino cicatrice insertando un stent (endoprótesis) o mediante una colostomía. Un stent o endoprótesis es un tubo que se coloca en el intestino al nivel del tumor para abrir el conducto natural del intestino. Cuando se realiza una colostomía, el intestino sano por encima del nivel del tumor se conecta directamente a la piel del abdomen y el extremo final del intestino se cierra. Las heces pueden entonces salir del cuerpo a través de esta nueva ruta y se recogen en una bolsa de plástico fijada a la piel. Esta nueva apertura se denomina estoma. Habitualmente el estoma es provisional, lo que significa que, una vez se ha extirpado el tumor y se ha dado tiempo para que cure el intestino, se realiza una segunda operación para unir ambos extremos del intestino (anastomosis) y cerrar el estoma, pero puede ser permanente en algunos pacientes.

Quimioterapia

La quimioterapia pretende eliminar o dañar las células tumorales. Se administra por vía oral o intravenosa y, por consiguiente, actúa a nivel sistémico. El tratamiento principal quimioterapéutico para el cáncer colorrectal es un tratamiento con fármacos denominados fluoropirimidinas, bien como tratamiento único (monoterapia) o en combinación con otros fármacos (politerapia).

Las fluoropirimidinas utilizadas son 5-fluorouracilo (5-FU), administrador por vía intravenosa y capecitabina o tegafur-uracilo (UFT), por vía oral. Las fluoropirimidinas suelen administrarse en combinación con leucovorina (LV), también conocida como ácido folínico, un fármaco que aumenta la eficiencia de la fluoropirimidina. Habitualmente, el 5-FU se administra con LV, abreviado, 5-FU/LV.

En la politerapia, las fluoropirimidinas se combinan con otros agentes quimioterapéuticos, como el oxaliplatino o el irinotecán.

Bioterapia

La bioterapia hace referencia al uso terapéutico de sustancias que se han diseñado específicamente para interferir con el crecimiento de las células.

Bevacizumab es un anticuerpo monoclonal que se une al factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), un factor de crecimiento de los vasos sanguíneos. Las células de cáncer colorrectal producen cantidades de VEGF elevadas, lo que estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos dentro de y en torno al tumor (que alimentan el tumor). El bloqueo de VEGF usando bevacizumab puede, por consiguiente, evitar que ocurra.

Cetuximab y panitumumab son anticuerpos monoclonales que actúan contra el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), una estructura en la superficie de todas las células normales que las ayuda a crecer. Las células colorrectales presentan cantidades elevadas de EGFR en su superficie y la unión de cetuximab o panitumumab a EGFR interfiere con el crecimiento de las células tumorales y hace que mueran.

Radioterapia

La radioterapia pretende eliminar las células tumorales utilizando radiación ionizante. La radioterapia se usa bien por sí sola o en combinación con quimioterapia (quimiorradioterapia), además de la cirugía en estadios selectos de cáncer rectal. La operación quirúrgica suele realizarse entre 6 y 8 semanas después de terminar la quimiorradioterapia.

En el cáncer rectal, se recomienda la administración de radioterapia o quimiorradioterapia antes de la operación, si fuera posible. La radioterapia o quimiorradioterapia posoperatorias se reservan para algunos pacientes específicos con cáncer de recto que presentan un riesgo elevado de recidiva y que no han recibido radioterapia antes de la operación.

En los centros con experiencia, pueden usarse la braquiterapia o técnicas de contacto especiales como alternativa a la cirugía local (con o sin quimiorradioterapia adyuvante) para ciertas formas de cáncer de recto.

Tratamiento de los pólipos malignos

Cuando se encuentra un carcinoma en un pólipo rectal o colónico, se conoce como pólipo maligno. El tratamiento de esta lesión depende de la extensión en la que el carcinoma ha invadido el pólipo mismo o más allá del pólipo en la pared del intestino, y si hay características histológicas desfavorables presentes (véase: Exploración histopatológica).

Pólipos malignos en el colon

Si el carcinoma en el pólipo no muestra ser invasivo o muestra un nivel de invasión bajo/intermedio (nivel 1-3 en pólipos pedunculados, nivel 1-2 en pólipos sesiles), es suficiente realizar una polipectomía. Si hay un nivel de invasión elevado (nivel 4 en pólipos pedunculados, nivel 2-3 en pólipos sesiles) o se presentan características histológicas desfavorables, está indicada la realización de una extirpación quirúrgica segmental o estandarizada, según se describe en la sección anterior (y, por consiguiente, incluye los ganglios linfáticos).

Pólipos malignos en el recto

Si el carcinoma en el pólipo no muestra ser invasivo o un nivel de invasión bajo/intermedio (nivel 1-3 en pólipos pedunculados, nivel 1-2 en pólipos sesiles), es suficiente realizar un procedimiento de escisión local usando la técnica de microcirugía endoscópica transanal .

Si el carcinoma en el pólipo extraído muestra un nivel de invasión elevado (nivel 4 en los pólipos pedunculados, nivel 2-3 en los pólipos sesiles) o características histológicas desfavorables, se recomienda realizar una resección quirúrgica más extensa, denominada escisión mesorrectal total (EMT), en la que se extirpa el recto por completo, además de los ganglios linfáticos regionales que se sitúan en el mesorrecto. En los pacientes que no están lo suficientemente bien como para someterse a una intervención quirúrgica extensa, se recomienda la quimiorradioterapia posoperatoria.

Si un carcinoma invasivo es diagnosticado en una biopsia de un pólipo y se prevé un tratamiento local usando la microcirugía endoscópica transanal, debe administrarse quimiorradioterapia antes de la operación quirúrgica.

En algunos pacientes específicos, los médicos pueden considerar la administración de radioterapia local (también llamada braquiterapia) o terapias de contacto locales como una alternativa a la cirugía local, bien con o sin quimiorradioterapia.

 

Planes de tratamiento conforme al estadio de la enfermedad

Plan de tratamiento para el estadio 0

En este estadio, el cáncer está limitado a la mucosa y no invade la submucosa. Puesto que el tumor está confinado a la capa más superficial de la pared del intestino, el objetivo principal del tratamiento es extirpar el tumor local mediante cirugía, y no se necesita más tratamiento.

Se atribuye al cáncer un estadio clínico antes de la operación quirúrgica, basándose en las exploraciones clínicas y radiológicas. De hecho, el estadio definitivo únicamente se sabe después del análisis del tejido tumoral extirpado durante la operación. Por consiguiente, el plan de tratamiento puede modificarse después de la operación quirúrgica.

El tumor de colon o recto se extirpa mediante escisión quirúrgica sencilla. Las lesiones en el colon de mayor tamaño son más difíciles de extirpar y, en estos casos, el segmento de intestino que contiene el tumor se extirpa (lo que se denomina resección segmental) y a ello le sigue una anastomosis. Para el cáncer de recto, el médico usará la técnica de microcirugía endoscópica transanal.

Plan de tratamiento para el estadio I

En este estadio, el cáncer se ha extendido a la submucosa y puede haber afectado a la capa muscular del intestino. Puesto que el tumor se ha extendido a más profundidad en la pared del intestino, el tratamiento exige una resección quirúrgica más amplia del tejido intestinal, así como la resección de los ganglios linfáticos regionales. Sin embargo, el tumor continúa considerándose local y no se necesita más tratamiento.

Se atribuye al cáncer un estadio clínico antes de la operación quirúrgica, basándose en las exploraciones clínicas y radiológicasl. El estadio definitivo únicamente se sabe después de la exploración del tejido tumoral extirpado durante la operación. Por consiguiente, el plan de tratamiento puede modificarse después de la operación quirúrgica.

Para el cáncer de colon, el médico realiza una resección quirúrgica del intestino, extirpando con ello el segmento del colon en el que se localiza el cáncer, así como los ganglios linfáticos regionales. Para el cáncer de recto, el procedimiento es una escisión mesorrectal total, durante la cual se extirpa todo el recto, así como los ganglios linfáticos regionales en el mesorrecto.

Plan de tratamiento para el estadio II

En este estadio, el cáncer ha superado la capa muscular del intestino y puede haber invadido los órganos que rodean el colon o el recto. El tratamiento principal es la operación quirúrgica, que pretende eliminar el tumor y los órganos adyacentes invadidos por él. Sin embargo, en ciertos pacientes, puede recomendarse más tratamiento, puesto que reduce el riesgo de que vuelva a aparecer el tumor. En el caso del cáncer de colon, será quimioterapia; para el cáncer de recto, radioterapia o quimiorradioterapia.

Se atribuye al cáncer un estadio clínico antes de la operación quirúrgica, basándose en las exploraciones clínicas y radiológicas. El estadio definitivo únicamente se sabe después de la exploración del tejido tumoral extirpado durante la operación. Por consiguiente, el plan de tratamiento puede modificarse después de la operación quirúrgica.

Cáncer de colon

El médico realiza una resección quirúrgica del intestino, en la que se extirpa el segmento del intestino en el que se localiza el cáncer, los ganglios linfáticos regionales y los órganos adyacentes invadidos por el tumor.

Para los pacientes que presenten enfermedad de alto riesgo, se recomienda la quimioterapia adyuvante.

En general, los pacientes con estadio IIB se consideran de alto riesgo, así como los pacientes que presentan al menos una de las características siguientes: el tumor causa obstrucción, penetra el peritoneo visceral o invade los órganos adyacentes, el cirujano no pudo extirpar el número suficiente de ganglios linfáticos (mínimo de 12) para determinar la afectación de los ganglios linfáticos, el tumor está mal diferenciado o el tumor invade los tejidos perineurales, vascular o linfático.

La quimioterapia consiste en oxaliplatino y 5FU/LV, por vía intravenosa. Esta combinación se conoce como FOLFOX. También puede sustituirse por la combinación de capecitabina oral con oxaliplatino intravenoso. De otra forma, puede pensarse en un régimen con 5FU/LV por vía intravenosa o capecitabina por vía oral. La quimioterapia se administra durante 6 meses.

En pacientes mayores de 70 años, debe tenerse cuidado al aconsejar fármacos de poliquimioterapia, como oxaliplatino.

A los pacientes de esta categoría se les anima a que participen en ensayos clínicos, para contribuir a desarrollar el tratamiento óptimo.

Cáncer de recto

En el cáncer de recto, es fundamental realizar una RMN de la pelvis para determinar la extensión local del tumor antes del inicio del tratamiento. En algunos casos selectos, no se requiere tratamiento preoperativo, puesto que la operación quirúrgica por sí sola es suficiente. Para todos los demás casos, se recomienda la administración de radioterapia o quimiorradioterapia antes de la operación. El régimen recomendado depende de la extensión local del tumor.

Si el tumor puede extirparse por completo por escisión mesorrectal total y se ha extendido únicamente a órganos que pueden extirparse con facilidad, está indicada la radioterapia o la quimiorradioterapia preoperatoria.

Si la escisión mesorrectal total no permite la extirpación completa del tumor o si el tumor se ha extendido a órganos que no pueden extirparse, debe administrarse quimiorradioterapia.

El régimen de radioterapia consiste en 25 Gray, administrados en cinco fracciones de 5 Gray, durante 1 semana, inmediatamente seguido de una operación quirúrgica. El régimen de quimiorradioterapia consiste en radioterapia, con administración de entre 46 y 50,5 Gray en fracciones de 1,8 a 2 Gray, junto con quimioterapia con 5FU (por vía intravenosa u oral) o capecitabina o UFT (por vía oral), seguida de la operación quirúrgica entre 6 y 8 semanas después. En los pacientes mayores de 80 años o que no estén preparados para la quimioterapia, puede considerarse el régimen de radioterapia con 5 fracciones de 5 Gray y la operación quirúrgica debe retrasarse durante 6-8 semanas después del final de la radioterapia.

Durante la operación quirúrgica, el médico realiza una escisión mesorrectal total, por consiguiente extirpa el recto completo y los ganglios linfáticos regionales situados en el mesorrecto. El cirujano también extirpa los órganos adyacentes que están invadidos por el tumor, si es posible.

Plan de tratamiento para el estadio III

En este estadio, el cáncer se ha metastatizado a los ganglios linfáticos regionales. El tumor principal puede estar limitado al intestino o puede haber invadido los órganos adyacentes. Puesto que el cáncer se ha extendido más allá del intestino, el tratamiento no solo consiste en una operación quirúrgica para extirpar todo el tejido tumoral, sino también quimioterapia adyuvante, puesto que reduce el riesgo de recidiva del tumor. En el caso del cáncer de colon, será quimioterapia; para el cáncer de recto, radioterapia o quimiorradioterapia.

Se atribuye al cáncer un estadio clínico antes de la operación quirúrgica, basándose en las exploraciones clínicas y radiológicas. De hecho, el estadio definitivo únicamente se sabe después de la exploración del tejido tumoral extirpado durante la operación. Por consiguiente, el plan de tratamiento puede modificarse después de la operación quirúrgica.

Cáncer de colon

El médico realiza una resección quirúrgica, con lo que extirpa el segmento del intestino en el que se localiza el cáncer, los ganglios linfáticos regionales y los órganos adyacentes invadidos por el tumor.

La quimioterapia adyuvante habitual consiste en oxaliplatino y 5FU/LV, por vía intravenosa. Esta combinación se conoce como FOLFOX. También puede proponerse una combinación de capecitabina y oxaliplatino. El oxaliplatino está contraindicado en algunos pacientes: en estos casos, el régimen habitual es tratamiento con 5FU/LV por infusión intravenosa o capecitabina por vía oral. La quimioterapia se administra durante 6 meses.

Cáncer de recto

En el cáncer de recto, es fundamental realizar una RMN de la pelvis para determinar la extensión local del tumor antes del inicio del tratamiento. Desafortunadamente, ni la RMN ni ninguna otra exploración radiológica pueden indicar con exactitud si el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos regionales. En la mayoría de los casos, se recomienda la administración de radioterapia o quimiorradioterapia antes de la operación. El régimen recomendado depende de la extensión local del tumor.

Si el tumor puede extirparse por completo por escisión mesorrectal total y se ha extendido únicamente a órganos que pueden extirparse con facilidad, está indicada la radioterapia o la quimiorradioterapia preoperatoria.

Si la escisión mesorrectal total no permite la extirpación completa del tumor o si el tumor se ha extendido a órganos que no pueden extirparse, debe administrarse quimiorradioterapia.

El régimen de radioterapia consiste en 25 Gray, administrados en cinco fracciones de 5 Gray, durante 1 semana, inmediatamente seguido de una operación quirúrgica. El régimen de quimiorradioterapia consiste en radioterapia, con administración de entre 46 y 50,5 Gray en fracciones de 1,8 a 2 Gray, junto con quimioterapia con 5FU (por vía intravenosa u oral) o capecitabina o UFT (por vía oral), seguida de la operación quirúrgica entre 6 y 8 semanas después. En los pacientes mayores de 80 años o que no estén preparados para la quimioterapia, puede considerarse el régimen de radioterapia con 5 fracciones de 5 Gray y la operación quirúrgica debe retrasarse durante 6-8 semanas después del final de la radioterapia.

Durante la operación quirúrgica, el médico realiza una escisión mesorrectal total, por consiguiente extirpa el recto completo y los ganglios linfáticos regionales situados en el mesorrecto. El cirujano también extirpa los órganos adyacentes que están invadidos por el tumor, si es posible.

 

Plan de tratamiento para el cáncer colorrectal metastásico: Estadio IV

En este estadio, el tumor se ha diseminado en gran medida y causado metástasis en órganos distantes como el hígado y los pulmones. Por consiguiente, el tratamiento no solo pretende extirpar el tumor mediante operación quirúrgica, sino también centrarse en las células tumorales de forma sistémica con quimioterapia o con una combinación de quimioterapia y bioterapia.

Debe confirmarse la enfermedad metastásica mediante los exámenes radiológicos adecuados. Suele ser necesario obtener la confirmación histopatológica de las metástasis antes de comenzar la quimioterapia.

El plan de tratamiento debe optimizarse de forma individual para cada paciente. Se determina por un equipo multidisciplinar y debería tener en cuenta varios factores. La mayoría de los pacientes presenta metástasis irresecables. Sin embargo, una estadificación cuidadosa permite a los médicos identificar las metástasis que pueden pasar a ser adecuadas para su extirpación quirúrgica cuando su volumen se reduce mediante quimioterapia. Es, por consiguiente, de importancia crítica, determinar si el paciente presenta enfermedad resecable, irresecable o irresecable pero que puede convertirse en resecable después de la quimioterapia. Además, el estado general del paciente, el funcionamiento de los órganos, la presencia de otras posibles enfermedades y la preferencia del paciente pueden también dirigir la toma de decisiones al diseñar el tratamiento individual óptimo.

A continuación se comentan las bases del tratamiento. Se explican la quimioterapia y la bioterapia conforme a si las metástasis son resecables o no. La operación quirúrgica incluye la extirpación del tumor principal, pero también puede incluir la extirpación operatoria de las metástasis.

Durante el tratamiento se recomienda seguimiento para evaluar la respuesta a la quimioterapia. Un posible régimen recomienda una evaluación de la historia clínica, el estado general, los efectos secundarios de la quimioterapia, el impacto de la quimioterapia sobre la calidad de vida, la exploración física, la investigación analítica de la concentración de ACE (si estaba inicialmente elevada) y la TAC de las regiones afectadas cada 2 a 3 meses.

Quimioterapia y bioterapia

Enfermedad metastásica irresecable

Los médicos siempre están intentando mejorar el tratamiento para la enfermedad metastásica irresecable y el tratamiento óptimo está, por consiguiente, en rápida evolución. El objetivo del tratamiento y las diferentes opciones para alcanzar este objetivo se adaptan al paciente individual y, por consiguiente, varían entre los pacientes. En caso de enfermedad sintomática, la politerapia es la opción preferida; y un enfoque secuencial continúa siendo una opción válida en ciertos pacientes que además denotan fragilidad.

Pueden proponerse varios regímenes quimioterapéuticos de primera línea. Si un paciente no responde a la quimioterapia de primera línea y el estado general y el funcionamiento de los órganos lo permite, debe considerarse la quimioterapia de segunda línea como tratamiento.

Debe considerarse la bioterapia para ciertos pacientes. El régimen de tratamiento óptimo se adapta al paciente individual y al tipo de terapia de primera línea recibido.

La duración del tratamiento puede variar entre los diversos pacientes. Las opciones son bien un período de tratamiento fijo de 3 a 6 meses o el tratamiento hasta que los médicos documenten el progreso de la enfermedad. Después de un período inicial de poliquimioterapia, el tratamiento de mantenimiento puede mejorar los desenlaces en comparación con la interrupción del tratamiento, y se recomienda reiniciar la poliquimioterapia si se produce progresión. El principio detrás de un tratamiento de mantenimiento es continuar usando un fármaco que se ha tolerado bien. Suele consistir en 5-fluorouracilo o capecitabina, pero puede también considerarse el bevacizumab por sí solo. La poliquimioterapia puede interrumpirse o cambiarse a un régimen menos intensivo si se produce un aumento de la toxicidad, cuando se haya controlado la enfermedad o cuando las metástasis pueden extirparse por medio de una cirugía.

Quimioterapia de primera línea:

Los regímenes posibles son:

  • Monoterapia con 5-FU/LV administrada por vía intravenosa o monoterapia con capecitabina o tegafur-uracilo (UFT)/LV por vía oral.
  • Politerapia con 5-FU/LV + oxaliplatino (FOLFOX) o 5-FU/LV + irinotecán (FOLFIRI) por vía intravenosa. Este es el tratamiento de elección. Estos regímenes se administran como tratamientos de 48 horas cada dos semanas. Su efectividad es la misma, pero producen diferentes efectos secundarios. Con el objetivo de reducir la toxicidad, en ciertos pacientes frágiles, estos agentes pueden administrarse de forma secuencial en lugar de como combinación.

Un régimen alternativo, basado en una fluoropirimidina administrada por vía oral (específicamente, la capecitabina) es la combinación de capecitabina + oxaliplatino (CAPOX) que se administra cada tres semanas. La combinación de capecitabina + irinotecán se usa con menos frecuencia debido a la toxicidad elevada, pero parece tener mayor respaldo de lo que se pensaba con anterioridad.

Quimioterapia de segunda línea:

La opción de quimioterapia de segunda línea depende del régimen administrado como tratamiento de primera línea:

  • Si monoterapia con 5-FU/LV o capecitabina/LV fue administrada como tratamiento de primera línea, debe administrarseterapia con 5-FU/LV + oxaliplatino (FOLFOX) o 5-FU/LV + irinotecán (FOLFIRI)
  • A la politerapia con 5-FU/LV + oxaliplatino (FOLFOX) o capecitabina + oxaliplatino (CAPOX) le sigue una politerapia con 5-FU/LV + irinotecán (FOLFIRI)
  • A la politerapia con 5-FU/LV + irinotecán (FOLFIRI) le sigue capecitabina + oxaliplatino (CAPOX)

Bioterapia

La bioterapia debe considerarse en combinación con regímenes de quimioterapia seleccionados:

  • Debe considerarse el bevacizumab en combinación con el tratamiento de primera línea con monoterapia con 5-FU, capecitabina, 5-FU/LV + oxaliplatino (FOLFOX) y 5-FU/LV + irinotecán (FOLFIRI). También debe considerarse en combinación con el tratamiento de segunda línea con 5-FU/LV + oxaliplatino (FOLFOX). El tratamiento con bevacizumab puede continuar en combinación con quimioterapia hasta la progresión de la enfermedad, que se produzca toxicidad o que las metástasis se vuelvan operables.
  • El cetuximab puede considerarse en combinación con 5-FU/LV + irinotecán (FOLFIRI), 5-FU/LV + oxaliplatino (FOLVOX) y en combinación con irinotecán. El panitumumab puede considerarse en combinación con 5-FU/LV + irinotecán (FOLFIRI) y con 5-FU/LV + oxaliplatino (FOLVOX).

La determinación del perfil molecular del tumor facilita la elección de la opción más apropiada de politerapia. Aproximadamente el 40 % de los casos de cáncer colorrectal metastásico presentan la mutación genética específica KRAS y entre el 5 % y el 10 % presentan la mutación BRAF. La combinación de cetuximab y FOLFIRI es el tratamiento recomendado en pacientes médicamente aptos que presentan un tumor sin la mutación KRAS. El cetuximab y el panitumumab no son activos contra los tumores colorrectales con la mutación KRAS y no está claro si son activos contra los tumores con la mutación BRAF. Por consiguiente, estos fármacos únicamente deben usarse para los tumores que no presentan las mutaciones KRAS.

Si fallan los tratamientos de primera y segunda línea, el tratamiento de elección el es cetuximab con irinotecán, aunque también pueden considerarse el cetuximab o el panitumumab en monoterapia.

Enfermedad inoperable que puede volverse operable con quimioterapia

Algunos pacientes pueden presentar metástasis hepáticas inicialmente inoperables pero que pueden volverse operables cuando su tamaño disminuye mediante quimioterapia. Tales pacientes reciben tratamiento con la poliquimioterapia estándar, que consiste en 5-FU/LV e irinotecán (FOLFIRI) o 5-FU/LV y oxaliplatino (FOLFOX). La adición de un tercer fármaco quimioterapéutico o los agentes biológicos bevacizumab o cetuximab aumentan la toxicidad del tratamiento, pero pueden considerarse en algunos pacientes.

Durante la quimioterapia se realiza un estrecho seguimiento del paciente. La operación quirúrgica está indicada tan pronto como se considera que las metástasis se han vuelto operables. Sin embargo, debe demorarse para dejar al menos 4 semanas después del último ciclo de cetuximab y al menos 6 semanas después del último ciclo de bevacizumab, antes de la realización de la operación quirúrgica. La demora reduce el riesgo de complicaciones de la operación quirúrgica.

Enfermedad metastásica operable

En el caso de los pacientes que presenten metástasis hepáticas o pulmonares que puedan extirparse en una operación, el tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica de las metástasis y poliquimioterapia. La quimioterapia consiste en un régimen durante 6 meses de 5-FU/LV con oxaliplatino (FOLFOX). FOLFOX se administra de forma perioperatoria, lo cual implica que se administra 3 meses antes y 3 meses después de la operación. Si no fuera posible administrar la quimioterapia de forma preoperatoria, debe iniciarse la administración de FOLFOX después de la operación quirúrgica.

Cirugía

Operación quirúrgica en el tumor principal

El médico realiza una extirpación quirúrgica, con lo que extirpa el segmento del intestino en el que se localiza el cáncer, los ganglios linfáticos regionales y los órganos adyacentes invadidos por el tumor.

Extirpación de metástasis

La localización más frecuente de las metástasis del cáncer colorrectal es en el hígado. La resección quirúrgica debe considerase para metástasis hepáticas únicas o confinadas, puesto que ofrece a estos pacientes la mejor posibilidad de supervivencia a largo plazo incluso cuando, en aproximadamente 3 de cada 4 pacientes, las metástasis hepáticas vuelven a aparecer después de la resección. La ablación por radiofrecuencia, en combinación con el tratamiento sistémico, se encuentra bajo investigación como alternativa o para complementar la extirpación de las metástasis hepáticas en los casos en los que no es posible realizar la extirpación solo con cirugía o cuando la extirpación con cirugía fue incompleta.

También pueden extirparse quirúrgicamente ciertas metástasis en los pulmones. Esto puede resultar útil únicamente si no hay otros signos de mal pronóstico.

En general, la operación de las metástasis puede ser exitosa cuando la ubicación de la metástasis no constituye un riesgo operatorio y que la operación dejaría suficiente tejido funcional (por ejemplo, al menos el 30 % del tejido hepático). Por consiguiente, pueden realizarse varias cirugías. Algunas metástasis pueden volverse operables si su tamaño se reduce durante la quimioterapia; estos pacientes deberían recibir regímenes quimioterapéuticos específicos (véase arriba).

Radioterapia

Debe considerarse la radioterapia (posiblemente en combinación con quimioterapia) para aquellos pacientes que presentan cáncer metastásico de recto, para aliviar los síntomas del tumor principal. También puede usarse la radioterapia para aliviar los síntomas causados por las metástasis en los huesos.

Está investigándose la radioterapia estereotáctica para el tratamiento de las metástasis hepáticas.

 

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios del tratamiento?

Cirugía

Riesgos generales y efectos secundarios

Algunos riesgos son comunes a todas las intervenciones quirúrgicas realizadas con anestesia general. Estas complicaciones son poco usuales e incluyen la trombosis venosa profunda, problemas cardíacos o respiratorios, hemorragias, infecciones o reacciones a la anestesia. Estos se previenen al máximo por medio de una evaluación médica detenida antes de la operación quirúrgica.

Después de una intervención quirúrgica del colon, es frecuente experimentar problemas de motilidad intestinal. Esto incluye dolor de tipo cólico, diarrea, estreñimiento y náuseas. La obstrucción intestinal es una complicación algo habitual que requiere atención médica inmediata. Los vómitos o la pérdida de la motilidad intestinal (sin heces, sin gases) pueden ser signos de obstrucción intestinal y deben notificarse de inmediato.

Se recomienda la ingesta rápida por vía oral de alimentos después de la operación quirúrgica, que puede hacerse, en algunos pacientes, usando una sonda nasogástrica. Para reducir al mínimo las molestias intestinales, los profesionales de salud deben proporcionar consejo nutricional.

El colon está situado en el abdomen y se extiende por todo el abdomen. Se sitúa en parte en el espacio intraperitoneal y en parte en el espacio retro e infraperitoneal. Los dos tercios inferiores del recto se sitúan en el espacio infraperitoneal. La parte colorrectal del intestino, por consiguiente, se encuentra situada en estrecha proximidad a varios órganos, ganglios linfáticos y vasos sanguíneos importantes. Durante la operación quirúrgica, dependiendo de la extensión de la diseminación del tumor y de la extensión de la extirpación quirúrgica necesaria para obtener los mejores resultados, algunas de estas estructuras pueden verse dañadas. Una estadificación e imagenología preoperatorias exactas contribuirán a minimizar este riesgo.

Colostomía

Cuando el cáncer ha producido obstrucción del intestinoel cirujano puede considerar necesario una colostomía para aliviar la obstrucción y dejar que el intestino cicatrice. En este procedimiento, se conecta la parte de intestino sano por encima del nivel del tumor directamente a la piel del abdomen, y se cierra el extremo inferior del intestino. Las heces pueden entonces salir del cuerpo por esta nueva vía y recogerse en una bolsa de plástico fijada a la piel. Esta nueva apertura se denomina estoma. El estoma suele ser provisional, lo que significa que, una vez se ha extirpado el tumor y se ha dejado transcurrir el tiempo necesario para la cicatrización del intestino, se realiza una segunda operación para unir ambos extremos del intestino (anastomosis) y cerrar el estoma, aunque en algunos pacientes puede ser permanente.


Quimioterapia

Son frecuentes los efectos secundarios de la quimioterapia, incluso si se ha progresado en su control usando medidas de apoyo adecuadas. Estos dependerán de los fármacos administrados, las dosis y los factores individuales. Si un paciente ha presentado otros problemas médicos con anterioridad, deben tomarse algunas precauciones o adaptar el tratamiento.

A continuación se enumeran los efectos secundarios que se sabe que ocurren con uno o más de los fármacos de quimioterapia que se usan en la actualidad para el cáncer colorrectal. La naturaleza, frecuencia y gravedad de los efectos secundarios varían para cada combinación de fármacos quimioterapéuticos usada.

Los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia son:

  • Reducción de las cantidades de glóbulos sanguíneos, lo cual puede desembocar en anemia, hemorragias, heridas e infecciones
  • Fatiga, que puede ser prolongada
  • Náuseas o vómitos
  • Diarrea
  • Dolor o úlceras en la boca

A continuación se enumeran otros efectos secundarios más específicos que pueden producirse con los fármacos quimioterapéuticos usados para el cáncer colorrectal. Algunos de los efectos secundarios pueden exigir el ajuste del tratamiento.

  • Tratamiento con 5-fluorouracilo (5-FU)
    • Pueden producirse efectos secundarios graves en las personas que presenten el trastorno de deficiencia de dihidropirimidina deshidrogenasa (DPD): estas personas tienen concentraciones bajas de la enzima dihidropirimidina deshidrogenasa que el organismo necesita para descomponer este fármaco
    • Hipersensibilidad de la piel ante la luz solar: debe evitarse la exposición a la luz solar durante al menos el año siguiente a la finalización del tratamiento
    • Síndrome palmoplantar (véase a continuación)
  • Tratamiento con capecitabina:
    • Síndrome palmoplantar (también denominado eritema palmoplantar): la piel de las plantas de los pies y las palmas de las manos muestra enrojecimiento y se nota irritada; puede pelarse. Este síndrome suele ser leve.
    • La deficiencia de dihidropirimidina deshidrogenasa (DPD) (véase arriba) puede provocar efectos secundarios graves
    • La capecitabina puede interactuar con otros tratamientos, aumentando el riesgo de efectos secundarios de los medicamentos. Todos los medicamentos adicionales, especialmente el ácido fólico, la warfarina y el hipérico (hierba de San Juan) deben revelarse al médico y comentarse con él.
  • Tratamiento con tegafur-uracilo (UFT)
    • Exantemas
    • Hipersensibilidad de la piel ante la luz solar
  • Tratamiento con irinotecán
    • Sudoración
    • Lagrimeo
    • Aumento de la producción de saliva
    • Dolor cólico en el abdomen
    • Diarrea que comienza el día después del tratamiento
    • Pérdida del cabello (alopecia) o fragilidad del cabello
  • Tratamiento con oxaliplatino
    • Entumecimiento de labios, manos o pies
    • Hormigueo de manos o pies
    • Hipersensibilidad al frío
    • Estos efectos secundarios específicos pueden continuar después del tratamiento con oxaliplatino.

Bioterapia

Enumerados a continuación están los efectos secundarios más frecuentes de los fármacos biológicos que se usan en el cáncer colorrectal. La combinación de bioterapias con quimioterapia aumenta el riesgo de efectos secundarios de la quimioterapia, especialmente con cetuximab y panitumumab.

  • Tratamiento con cetuximab y panitumumab
    • En la mayoría de los pacientes se produce un exantema acneiforme
    • Hipomagnesemia
    • Reacciones alérgicas ligeramente más frecuentes después de cetuximab que después de panitumumab.
  • Tratamiento con bevacizumab
    • Son bastante frecuentes la hipertensión y la proteinuria
    • Otros efectos secundarios, raros pero graves, incluyen la trombosis arterial, las hemorragias de las mucosas (boca, nariz, vagina, recto), perforación gastrointestinal y problemas con la cicatrización de las heridas.

Radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia no solo pueden afectar a los órganos en los que se centra directamente, sino que también pueden afectar a los órganos sanos que se encuentran cerca de la región que necesita irradiarse y que no pueden evitar los rayos X. Los efectos secundarios son más intensos cuando se administra la radioterapia en combinación con quimioterapia. El uso de radioterapia además de la cirugía aumenta también el riesgo de complicaciones quirúrgicas.

Los efectos de la radiación sobre el tubo digestivo inferior pueden incluir las molestias rectales, diarrea y descarga rectal de moco y sangre.

Los efectos de la radiación sobre las vías urinarias son mucho menos frecuentes. Incluyen dolor en la micción, necesidad urgente de orinar, presencia de sangre en la orina, obstrucción de las vías urinarias y úlceras o necrosis del revestimiento de la vejiga.

En las mujeres, un posible efecto secundario tardío de la radioterapia pélvica es el estrechamiento de la vagina.

El radio-oncólogo puede proporcionar estrategias para prevenir al máximo y aliviar las reacciones posteriores a la radiación.

 

¿Qué pasa después del tratamiento?

No es inusual que los pacientes de cáncer experimenten síntomas relacionados con el tratamiento después de terminarlo.

  • Los pacientes pueden sufrir angustia, dificultades para dormir o depresión, y pueden necesitar apoyo psicológico.
  • Durante y después del tratamiento, la nutrición puede volverse problemática por reducción del apetito, náuseas y malestar general.
  • Las dificultad para concentrarse y la falta de memoria son efectos secundarios habituales de la quimioterapia sistémica.

Seguimiento médico

Después de terminar el tratamiento, los médicos propondrán un seguimiento, con el objetivo de:

  • detectar y prevenir los efectos adversos del tratamiento
  • detectar la posible recidiva tan pronto como sea posible y administrar el tratamiento apropiado
  • proporcionar información médica, apoyo psicológico y derivar al personal encargado de ofrecer apoyo especializado para volver a la vida diaria normal de la manera óptima.

El protocolo de seguimiento incluirá visitas al consultorio médico e investigaciones periódicas. El protocolo depende de la estadificación del cáncer que se ha tratado y del tipo de tratamiento administrado. En general, las visitas de seguimiento pueden incluir una combinación de las investigaciones siguientes:

  • preguntas sobre la salud física en general y los síntomas relacionados con el cáncer colorrectal
  • exploración física
  • el análisis de laboratorio para comprobar la concentración de antígeno carcinoembriónico (ACE) puede resultar de ayuda para detectar la recidiva
  • colonoscopia para detectar la recidiva
  • exámenes radiológicos para detectar progresión o recidiva del tumor principal o la aparición de metástasis

En el caso de los pacientes a los que se ha extraído un pólipo colorrectal, es necesario realizar el seguimiento con historia clínica y colonoscopia cada 5 años.

El tratamiento de los pacientes tratados por cáncer colorrectal debe ser intensivo. Sin embargo, no hay un protocolo de seguimiento aceptado en general.

A continuación se indica un posible protocolo de seguimiento después del tratamiento del cáncer de colon localizado.

  • Antecedentes y exploración física cada 3 a 6 meses durante 3 años, y cada 6 a 12 meses en los años 4 y 5.
  • Durante estas visitas de seguimiento puede determinarse el ACE.
  • La colonoscopia a 1 año y, a partir de entonces, cada 3 a 5 años para detectar los nuevos tumores cancerosos o los no malignos. Es importante señalar que, cuando se diagnostica el cáncer de colon, el colon completo debe verse antes de la operación quirúrgica, de modo que se detecten otros tumores de colon simultáneos.
  • En aquellos pacientes que se consideren en riesgo elevado de recidiva, puede contemplarse una exploración TAC del tórax y abdomen cada 6 a 12 meses durante los primeros 3 años.
  • La exploración mediante TAC abdominal puede sustituirse por ecografía con contraste.
  • En los pacientes que presentan síntomas específicos que susciten preocupación por recidiva de la enfermedad, deben realizarse las investigaciones analíticas o radiológicas adicionales que corresponda

En los pacientes con cáncer rectal, el protocolo de seguimiento es similar al del cáncer de colon que se ha descrito.

Retorno a la vida normal

El retorno a la vida normal, sabiendo que el cáncer puede volver a aparecer, puede resultar difícil. Si está presente alguno de los factores de riesgo conocidos para el cáncer colorrectal, se aconseja eliminarlos al máximo.

Las visitas de seguimiento con el médico ofrecen una oportunidad al paciente para obtener información médica, apoyo psicológico y remisión al personal de apoyo especializado. Puede ser valioso obtener consejo psicológico de otro experto y algunos pacientes pueden encontrar apoyo en grupos de pacientes o medios de obtención de información dedicados a los pacientes. Puede obtenerse de algún dietista información sobre la nutrición adecuada. Los trabajadores sociales pueden resultar de ayuda para encontrar recursos que garanticen el éxito de la rehabilitación.

¿Qué ocurre si vuelve a aparecer el cáncer?

Si el cáncer vuelve a producirse, se denomina recidiva. La extensión de la recidiva determinará la decisión de tratamiento y esto se determinará con detenimiento para cada paciente individual.

Si después de recibir tratamiento para el tumor principal del cáncer de colon, un paciente presenta enfermedad recurrente local o a distancia, se tratará conforme al plan de tratamiento para la enfermedad en estadio avanzado (véase ”¿Cuáles son las opciones de tratamiento?”). Los pacientes con enfermedad avanzada que no respondan a la quimioterapia de primera línea recibirán tratamiento con quimioterapia de segunda línea; si falla esta, se recomienda tratamiento con bioterapia (véase ”¿Cuáles son las opciones de tratamiento?”).

El tratamiento para pacientes que presentan recidiva local del cáncer de recto depende de si el tratamiento anterior incluyó radioterapia y de si es posible realizar una operación quirúrgica de rescate.

Si no se administró radioterapia anteriormente, esta debería administrarse junto con quimioterapia. Si el tratamiento anterior incluyó la radioterapia, puede considerarse más radioterapia, como radioterapia externa, intraoperatoria o local. Sin embargo, si ya se administró radioterapia, la administración de más radioterapia solo en raras ocasiones consigue un control adecuado del crecimiento del cáncer.

La operación quirúrgica está indicada entre 6 y 10 semanas después de la radioterapia. Si la operación quirúrgica de rescate no es una opción, debe considerarse la quimioterapia.

En el cáncer de colon, los pulmones son el primer lugar de la recaída en aproximadamente el 20 % de los pacientes y puede pensarse en la resección pulmonar si fuera viable. Las metástasis pulmonares son más frecuentes en el cáncer de recto.

Si el cáncer reaparece en forma de metástasis hepática, puede considerarse, para algunos pacientes, la resección quirúrgica de las metástasis, según se describe en el párrafo ”Plan de tratamiento para el cáncer colorrectal en estadio avanzado: estadio IV”.

Sinónimos

Cáncer colorrectal

Tumor colorrectal

Cáncer de colon y de recto

Tumor de colon y de recto

Cáncer del intestino grueso

Tumor del intestino grueso

Cáncer colónico

Tumor colónico

Cáncer de colon

Tumor de colon

Cáncer de recto

Tumor de recto

Cáncer rectal

Tumor rectal

Therapies by type

La información sobre los tratamientos que se listan a continuación se basa en datos que hemos encontrado sobre el cáncer a partir estudios científicos. Se puede encontrar más información sobre estos tratamientos en la opción TERAPIAS. Los medicamentos registrados, la radioterapia y las intervenciones quirúrgicas que aquí se recogen están aprobados por las autoridades.

Intervenciones quirúrgicas

Procedimientos que emplean métodos instrumentales para estudiar o tratar un cáncer o para mejorar las funciones o el aspecto del cuerpo. Por lo general, una intervención quirúrgica requiere una incisión. Más

Radioterapia

Uso médico de rayos de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir el tamaño del tumor. Más

Medicamentos registrados

Medicamentos para tratar el cáncer con autorización de comercialización en Estados Unidos o en países de la Unión Europea. Más

Terapia celular

Administración a pacientes de células humanas manipuladas, propias o ajenas. Más

Productos sintéticos (excluyendo medicamentos registrados)

Sustancias creadas sintéticamente o productos naturales modificados que no están registrados como medicamentos para tratar el cáncer.

Productos naturales (excluyendo medicamentos registrados)

Sustancias que se encuentran en la naturaleza y que suelen tener un efecto farmacológico o biológico. Más

Dieta

Consumo controlado de una selección de alimentos y bebidas con el objetivo de influir en los efectos de la enfermedad.

Terapias basadas en energía

Uso de la energía electromagnética, incluyendo la electricidad, los campos magnéticos, las ondas de radio, las microondas y los rayos infrarrojo, así como la luz, para diagnosticar o tratar la enfermedad.

Métodos manipulativos y basados en el cuerpo

Manipulación física del cuerpo empleando, por ejemplo, manos, pies o aparatos.

Ensayos clínicos

Un ensayo clínico es un estudio de investigación realizado con pacientes para evaluar si un nuevo tratamiento es seguro (seguridad) y si funciona (eficacia). Los ensayos clínicos se realizan para probar la eficacia de fármacos, pero también de tratamientos no farmacológicos como la radioterapia o la cirugía y combinaciones de diferentes tratamientos.
Los ensayos clínicos tienen lugar en todas las clases de hospitales y clínicas, pero en su mayor parte en hospitales universitarios. Son organizados por investigadores y médicos.
La Fundación Contra el Cáncer proporciona una herramienta para buscar ensayos clínicos de fase III por tipo de cáncer y por país. Para Bélgica, Países Bajos, Suiza, Luxemburgo, Francia y el Reino Unido, la Fundación Contra el Cáncer proporciona contactos para conseguir más información sobre ensayos clínicos de fase III actualmente en curso.
Discuta con su médico la posibilidad de participar a unos de estos ensayos clínicos.

Una lista de los ensayos clínicos[no-glossary] en fase III para el cáncer colorrectal (en inglés: colorectal, porque los [no-glossary]ensayos clínicos[no-glossary] pueden ser mostrados en inglés) está disponible aquí.